Se encadenó en la Subcomisaría de Ciudadela pidiendo respuestas por una familia conflictiva
La falta de respuestas por parte de las autoridades hizo que un hombre decidiera encadenarse en la Subcomisaría de Ciudadela exigiendo que una familia conflictiva que reside al lado de su vivienda y constantemente provoca desmanes sea reubicada. “No podemos vivir más así” lamentó.
Leonardo vive en el barrio Padre Corti y hace más de un año viene soportando tener como vecinos a una familia conflictiva, que no solo se han visto envueltos en hechos delictivos sino que también generan malestar a los vecinos por ruidos molestos, peleas y diversos inconvenientes.
Si bien realizó siete denuncias contravencionales y dos penales, y reclamó tanto en la Subcomisaría como en la Unidad Regional de Policía y en el Instituto Provincial de la Vivienda, los problemas no cesan y además es hostigado constantemente por los integrantes de la familia justamente por sus reclamos.
Harto de la situación, el hombre decidió encadenarse en la Subcomisaría de Ciudadela hasta que se haga presente un fiscal o un juez que pueda brindarle una solución; “no podemos vivir más así” expresó y señaló que “me los cruzo cuando voy a mi trabajo a la madrugada, en el colectivo aguanto sus insultos y amenazas, nadie está actuando, ni la Justicia ni el IPV, yo hice todas las instancias administrativas que corresponden pero llegó un límite”.
Así, Leonardo señaló que teme por la salud mental tanto de su madre como de su pequeña hermana de 9 años quienes diariamente soportan el hostigamiento, los ruidos molestos por música, gritos, y hasta cuando mantienen relaciones sexuales; “se transformó en un rejunte de gente que se pone a tomar, drogarse y hacer quilombo, no puedo dormir, no aguanto más, mi hermana no tiene por qué vivir esto y temo por ellas” lamentó.
Finalmente, planteó que si les llegara a pasar algo a él y su familia nadie haría nada porque “los delincuentes son impunes”, incluso esta familia fue denunciada por otros vecinos y se hicieron reclamos, muchos otros no se sumaron por temor a represalias pero constantemente viven un calvario al que se debe dar un fin.