sábado 21 de mayo de 2022
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Los títeres encienden la magia

Por Marcelo Melo Trejo) El “Festival Latinoamericano Tatá Pirirí”, tras dos años de ausencia por pandemia, volverá a salas y barrios de Misiones, en junio. Omar Holz, quien lo fundó hace 24 años, brindó detalles esenciales.
martes 10 de mayo de 2022
Los títeres encienden la magia

En el nordeste de nuestro país, la excepcional Tierra Colorada, Misiones, dueña de identidad muy clara, desde sus orígenes guaraníticos, se vive una reunión de teatro de muñecos con mucha historia. El fenomenal Festival Latinoamericano de Títeres “Tatá Pirirí”, que tras estar suspendidos dos años (por influencia de la pandemia de CoronaVirus), va por su vigesimosegunda edición, 22 años llevando magia y seducción, la que despliegan titiriteros y títeres, a pequeños y grandes espectadores. 

“¡Volvemos a avivar la llama y el chisporroteo de magia!. Los títeres, titiriteras y titiriteros se reúnen nuevamente en Eldorado (Misiones) a celebrar la alegría. Del 7 al 12 de junio es la cita. Habrá funciones en sala, para todo público, y para escuelas. En las subsedes (ciudades aledañas a Eldorado), en los barrios. La programación contará con grupos de teatro de títeres provenientes, como siempre, de distintos lugares del país y de América: Salta, Mendoza, Buenos Aires, Córdoba, Paraguay, Venezuela y, por supuesto, Misiones. Con apertura, el martes 7 de junio, a las 18, en la Plaza Sarmiento, de Eldorado. ¡Se viene el Tatáaaaaaaa Pirirí!”. Así refleja, la gacetilla que emana de los organizadores, con el gran Omar Holz llevando las riendas, como siempre.

El espacio principal, en donde se desarrollará esta 22° edición, será el Auditorio del Círculo Médico “Alto Paraná”, ubicado sobre la calle Paraguay del Kilómetro 9 de la “Capital del Trabajo”, como se la denomina a Eldorado. Además, como es costumbre, habrá funciones para escuelas, y otros espacios, de distintos barrios.

Los organizadores trabajan arduo, en llevarlo adelante, ya que suelen contar con alrededor de 50 funciones, y más, acumuladas en los cinco días de duración, tienen que sistematizar: traslado y estadía de los protagonistas que arriban, además de todas las cuestiones concernientes al desarrollo, la técnica, para que las funciones tengan su iluminación y su sonido, un gran despliegue, en el que es clave: toda la labor previa de planificación y posterior trabajo en equipo.

“Para la vigésimo segunda edición teníamos previsto que participaran elencos de Italia, corría febrero de 2020, en ese país había explotado el tema Covid, suspendimos, vimos que, realizarlo, no era la mejor idea, pensábamos que íbamos a importar el virus. Federica, la titiritera que venía de allá, llamó para cancelar” comienza narrando a DOM, Omar Holz, titiritero de alma, corazón y profesión, en su imaginario surgió, este pintoresco festival, hace más de dos décadas.

Enseguida, agrega que corría marzo 2020, y se cortó toda circulación, con él abocado a la realización de un cortometraje de promoción, los trabajos de gráfica, reuniéndose con el secretario de Cultura provincial de Misiones, Joselo Schuap. Y salió el decreto de Nación, que obligaba a cerrar todo, habían dado tres días para culminar cuestiones. Y comenzaron a comunicarse, con los grupos convocados, para cancelar.

“Comenzamos a transitar una situación surrealista, la que nos hizo vivir la pandemia. El aislamiento, con sorpresa permanente, por las cuestiones que se vivían, apuntando a la precaución. El cierre de nuestros pasos fronterizos. Hubo mucha ayuda del Estado, el Instituto Nacional de Teatro contuvo a los trabajadores de este arte, colaboró mucho. El festival pasó a un segundo plano, al lado de lo que iba ocurriendo. A mí, mientras tanto, me envolvía una gran tristeza, corría la fecha en que se debía realizar, junio 2020. Lo pensamos de manera virtual, por streaming, pero enseguida fue descartado, con el equipo organizador, porque el Festival es pura sensación, es presencial, los títeres transmiten, pura energía, en vivo, no habría chispa, fuego necesario. Le ponemos mucho de energía y de compromiso, se cortó” continuó contándonos.

En 2021, si bien comenzó abrirse la presencialidad, ésta no era plena, no había posibilidad para que los grupos se trasladen. Así que, ahí nomás, decidieron que no iban a concretarlo, hasta que no estuvieran dadas todas las condiciones, con espectadores a pleno.

Y llegó la alegría, que los envolvió, comprobar que este año, con la pandemia en caída, aunque se solicita barbijo, las funciones pueden levantar el telón. “A fines del año pasado, empezamos a organizarlo, aunque la decisión final -de llevarlo adelante- se dio en febrero de este año. Ahora, estamos generando todo a contrarreloj, para llegar bien a Junio 2022, y cortar cintas. Los grupos, que invitamos en 2020, se mantienen, solo los convocados de países bien lejanos, son los que no llegarán. Los nacionales y provinciales, son de la partida. Es una edición acotada, pequeña, habrá menos funciones en escuelas, por citar uno de los alcances. Pero saldrá un buen festival” cuenta a DOM, con muchas expectativas.

 

¿Qué aspectos son fundamentales para la realización de un festival de estas características?, internacional…

Por un lado, trabajar pensando en el público, en la comunidad. Garantizar la presencialidad, sin espectadores no hay función, no hay espectáculo. La convocatoria, como llamar la atención, con la comunicación. Y, luego, cuando ocurre, que sea movilizador, que den ganas de volver en la próxima edición. Ahí, garantizas el éxito de la futura convocatoria. Fueron pasando los años, funcionó el “boca a boca”, el hacer tajos a lo cotidiano, como dice Luciano Ortega.

Al no ser una comunidad tan grande (la ciudad de Eldorado y alrededores, en zona centro misionera), los festivales se adaptan a esa ciudadanía, pero, a la vez, suceden tantas cosas, que hace que emerja mucha magia, fantasía, sana locura, mucha fiesta y celebración de la alegría, inocencia, que es lo que intentamos generar, con diferentes acciones y dispositivos, pegatinas callejeras, spot radiales y televisivos, mucha difusión. Siempre, con impronta titiritera. El títere tiene una comunicación única, con el público.

 

¿Cómo se realiza la convocatoria de elencos participantes?

Buscamos que el Festival se llene de diversidad. Perseguimos que el enriquecimiento cultural, para nuestra comunidad, sea plural, muy diverso. De ahí, que la selección de obras y grupos, sea clave. El origen, lo que vienen a contar, que nuestra cultura misionera/guaranítica esté presente y se encuentre con creadores que llegan fronteras afuera, con sus originales propuestas. Las técnicas, de manipulación de títeres, que son muy diversas, tipos de puestas en escena, algunas muy oníricas, otras más realistas, que el amplio abanico: esté presente. Siempre dirigido a público muy orientado a este arte, como a comunidades, a las que vamos, y que lo desconoce. El titiritero sabe que va a jugar, con ambos espectadores.

En la diversidad se corren riesgos, una de ellas es que hay propuestas que no le gustan a todo el mundo, pero siempre en muy amplio el rango contenidos, valorando esa diversidad de propuestas y contenidos, que arriban de muchísimos lugares del planeta.

 

¿Y el financiamiento de semejante emprendimiento?

La asistencia a las funciones, con las entradas que paga el público, las de las escuelas son financiadas por los municipios, como las de los barrios. El apoyo del Estado permite todo eso, además, que no sean caras, que sean populares. No somos proclives a realizar la función en forma gratuita, cuestión que sí, en los de los barrios carenciados. Hacer todas las gestiones, ante los organismos públicos que nos ayudan a financiarlo, las iniciamos a los dos meses que culmina el festival. Ahí, ya empezamos a organizar y gestionar el próximo.

Ya tenemos el mecanismo armado, con los 22 festivales que tenemos a cuesta, hemos evolucionado mucho.

 

“Destaco la solidaridad que se maneja, parte del espíritu andariego de los titiriteros de Latinoamérica, vas a cualquier lugar del continente, y sabes que hay un grupo de títeres que te va a ayudar, esperar, es una red que contiene y mucho”.

 

Otro aspecto importante, es avisar -con mucho tiempo de anticipación- a los elencos participantes, ya que tienen que armar sus giras. Y, tres meses antes del inicio, empezamos a involucrar a la comunidad, comenzamos con talleres en escuelas, en los barrios, actividades artísticas con otras artes: música, danza, teatro, etc. Esto es muy importante, para nutrir de volumen al festival, todas las artes abarcadas. Esto confluye en muestras diversas, que ha redundado en mucho arraigo en la comunidad. Y nos hace crecer en identidad. Abrevando en la realidad que nos rodea, nos transforma.

Hablanos de entes específicos, los que aportan…

Nos aportan, y mucho, para la realización, son: el Instituto Nacional de Teatro, Secretaria de Cultura de Misiones, direcciones de Cultura de municipios de Eldorado, Montecarlo, Puerto Esperanza, Colonia Wanda, Puerto Piray, ciudades a las que el festival visita. Algunos, lo hacen con fondos, otros aportando sonido, la técnica, el combustible o combi para traslado, materiales para talleres, etc.

Después, están las contribuciones de otras instituciones, la Cooperativa Eléctrica, con su canal de TV, o Canal 9, dando mucha difusión. Y las radios, se suman fuertemente. Los medios de comunicación son muy importantes, en la llegada a la gente. Luego, el sector privado, empresas, comercios, así se pueda costear la realización, sino sería imposible, con un aporte diverso.

Los apoyos se destinan a todo, se cubre alojamiento, comidas, traslados, y cachet de funciones gratuitas. En folletería, en el diseño gráfico, la comunicación funcional, programas, etc.

 

¿Qué otro aspecto resaltás?

Destaco la solidaridad que se maneja, parte del espíritu andariego de los titiriteros de Latinoamérica, vas a cualquier lugar del continente, y sabes que hay un grupo de títeres que te va a ayudar, esperar, es una red muy que contiene y mucho. Estamos en contacto, siempre, en la actualidad, las redes sociales ayudan muchísimo. Es muy loco, tanto en Argentina, como en México y Brasil, ha tenido un desarrollo muy amplio en este arte, generando espacios y festivales. Se lo debemos a los grandes maestros en este arte, como los Di Mauro, por citar una gran familia.

Lo que solicitan los artistas es el cuidado, descansar y alimentarse bien, tener buenas condiciones para desarrollar la función. Atender todos los aspectos necesarios, brindar calidad en ellos. Y nosotros respondemos, además, con mucho amor y calidez. Por otra parte, seriedad en el trato, lo que se compromete, que se cumpla, no hacemos contratos, sino que se cumple la palabra dada.

 

¿Qué es necesario para realizar una obra de teatro con muñecos?

Fundamentalmente: jugar, tratar de correrse de la realidad, ir a la fantasía, al absurdo, al humor. Que estén vivos, esos muñecos, eso te genera meterte de lleno en la obra, adquieren vida. La magia emerge. Crear otras reglas para la realidad, ya que, a diferencia de hacer teatro, en el que nuestro cuerpo nos condiciona, un muñeco juega muy distinto, puede volar, es lo más hermoso. Realidades únicas, maravillosas.

Por supuesto, cuando vas creando, la belleza, los cambios de ritmos, mucha dinámica, que el público se encienda, y se meta en la obra, por las sorpresas que van surgiendo. Con los muñecos, se da la exploración en los materiales, que se explote toda la investigación previa, a la hora de crear.

Hablanos de los talentos de la Tierra Colorada…

Tenemos mucha calidad, destaco mucho, el nivel de grupos de titiriteros que tenemos en Misiones, en la creación, muy diversa. Los “Kossa Nostra”, que tienen estética muy particular y definida, Marcelo Reynoso, es un talento muy groso, con todos los aportes de su gente. Cristina Solís (junto a Osvaldo de la Fuente), con otra estética, muy propia, identitaria, y profunda. Está “Sakados del Tacho”, con su propuesta de trabajar con el reciclaje; los “Tira y Afloje”, un talento impresionante, parte de las nuevas generaciones de titiriteros, que abrevaron en los genios que los precedieron, en sus búsquedas e investigación. Un lujo, este arte, en Misiones.

Ahora, están surgiendo, compañeres, como “La Murga del Monte”, en San Javier, otro grupo; en Eldorado: “Maletas Mágicas”, de Cecilia Casariego y su compañero, con marionetas de hilo, mucha diversidad en las propuestas.

La pregunta que nos hacemos, es: ¿cómo no existe una escuela pública de formación profesional titiritera?, y vamos por ello, sería más que interesante. Y lo vamos a concretar.

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