Alejandro Aguado, aventuras y leyenda en la Patagonia

Creó un movimiento sin precedentes en la región, publicó en más de 9 países y su obra forma parte del archivo de la Biblioteca Nacional. 30 años de historias, más de 20 libros y sigue sumando.
martes 08 de febrero de 2022
Alejandro Aguado, aventuras y leyenda en la Patagonia
Alejandro Aguado, aventuras y leyenda en la Patagonia

(Por Flor Nieto)“Muchas veces siento que con mis trabajos soy un rescatador de la memoria de lo que fue, es o va a dejar de ser” dice Alejandro. Historietista, ilustrador, escritor, investigador, guionista, explorador, pionero. Alejandro Aguado no sólo conoce la Patagonia mejor que nadie, la comparte con el mundo una ilustración a la vez.

¿En qué estás trabajando?

De todo un poco: crónicas ilustradas, de viajes por la Patagonia desconocida y que nunca deja de sorprenderme por sus historias y sus paisajes muchas veces insospechados. Una versión ampliada y renovada del libro “Patagonia Fantástica” (sería la tercera edición), una novela gráfica para la Editorial Universitaria de la Patagonia (EDUPA) adaptando un muy hermoso libro llamado “No muy lejos pero hace tiempo…”, editado también por la misma editorial. Reconstruye mediante anécdotas la historia del primer grupo de investigación de paleontólogos formados en la propia Patagonia, perteneciente a la universidad local. Para este año 2022 tendría cuatro libros para publicar. También historietas, que es otro lenguaje con que hablar de lo nuestro.

Junto a Juan Dalfiume publicaste “Don Casimiro, una vida de aventuras y leyenda en Patagonia”¿Cómo sucedió? ¿De qué se trata?

Retazos de la historia de Casimiro Szlápelis me fueron llegando o cruzándose en mi camino, mientras realizaba investigaciones en terreno para mis libros sobre el pasado patagónico. En mi cuarto libro, en el año 2005, incluí un resumen de su historia de vida. Luego, pude entrevistar a dos de sus hijas y a un nieto, que también fue piloto y voló con el abuelo. Había comenzado el camino hacia un libro que abordaría su historia de vida. Pero como coincidió con una época en que estaba retornando al dibujo y la historieta (lo abandoné varios años mientras estudiaba Comunicación Social), la nueva actividad me fue absorbiendo y el libro fue quedando relegado, pendiente. En el año 2012, en Buenos Aires, entrevisté en su estudio a Dalfiume, a quien leía y admiraba desde chico. Dalfiume es uno de los grandes maestros de la historieta argentina, de renombre internacional. Es co creador de un personaje mítico y de gran éxito en los ’70 y ’80, Jackaroe, que se publicaba en la revista Fantasía. También trabajó con autores hoy míticos, como Oesterheld (creador de El Eternauta), Robin Wood (Nippur, Dago, Pepe Sánchez, etc) o Carlos Trillo (El Loco Chavez y un inmenso etc.) El mismo año colaboré en la edición del libro “¡Bairoletto! El bandido rural y otras historias”, que compilaba historietas inéditas y publicadas en los años ‘80 en las revistas Súperhumor y Fierro (primera época). Tiempo después, le propuse a Dalfiume reconstruir la historia de Casimiro en historieta. Para mi fortuna, aceptó y durante dos años estuvimos trabajando en el libro. Para mí fue algo muy importante, trabajar con un maestro como él y a su vez porque estaba trabajando en otro libro y no tenía tiempo de hacer los dos a la vez.

¿Qué fue lo que más te impactó de Don Casimiro?

De Casimiro Szlápelis me impactó su historia en sí, ya que por su personalidad curiosa, emprendedora y aventurera, fue un personaje de leyenda de la región central de Patagonia. De niño gustaba de convivir con tehuelches que residían al sur de Sarmiento, de adulto fue contratista (de la industria petrolera, constructor de caminos, puentes y escuelas), minero (fundó su propia mina en la precordillera de Los Andes y tuvo una cantera en el lago Musters), músico (tocaba el acordeón), adepto y precursor en el uso de las tecnologías de vanguardia de la época (cine, radio, aviones), jefe comunal del pueblo Alto Río Senguer, miembro fundador de aeroclubes, etc. La aviación, de la que fue un pionero en la región y en su momento el piloto de mayor edad en actividad, fue lo que más aportó a transformarlo en el personaje famoso, con la que generó un inagotable anecdotario. Los diarios regionales de la época siempre lo citaban. En vida conoció y trató a personajes que gozarían de fama y renombre a nivel nacional e internacional, como el aviador Próspero Palazzo, el también aviador y escritor Saint-Exupéry (creador de El Principito) o el astronauta Michael Collins (uno de los primeros en llegar a la Luna), entre otros.

La suya es una historia en que la realidad supera a la ficción, en la que lo importante no es donde transcurren los hechos, sino el contenido de las vivencias. Debido a ello, de haber vivido en un país como Estados Unidos, ya se hubiesen filmado varias películas rememorando su vida.

Hace más de 30 años contás historias de la región ¿Cuáles son tus favoritas?

Cada una de las investigaciones para mis libros fue adentrarme en temas que son un mundo en sí mismo. De cada uno me quedo con la historia global y dentro de ellas algunas en particular. Cada una de esas incursiones fue como viajar en el tiempo, descubrir un mundo completamente distinto en el mismo lugar donde residimos o transitamos. Por ejemplo, la historia del ferrocarril, la vida que generaba su presencia y lo que significó para los ferroviarios y pobladores. Los pueblos originarios y ese mundo que durante miles de años existió en el que hoy habitamos, su legado, sus rastros visibles en todo el territorio y su presencia actual. El apasionante y poco conocido mundo del tiempo de los exploradores y los colonos. El descubrimiento de mi propia historia familiar en la región y sus raíces extranjeras y autóctonas. Los veintitantos libros que concreté siento que me hicieron vivir varias vidas y por eso es muy difícil seleccionar unas pocas historias.

Hace poco publicaste en Dom el mapa de seres fantásticos ¿Cómo llegás a ellos?

El mapa que apareció en Dom, que citaba seres fantásticos que se ven en la actualidad en una región específica (zona de Facundo-Tamariscos-La Laurita y alrededores) lo armé en base a los testimonios que la gente me fue aportando. Lo peculiar es que los testimonios, aunque sean de muchas personas distintas, resultan coincidentes en cuanto a los personajes, los lugares donde se los ve y los comportamientos que tienen. También en base a experiencias personales mediante las cuales se obtuvieron fotos y filmaciones, como por ejemplo cuando en 2015 desde la Dirección de Medios Audiovisuales de la Universidad se filmó un documental inspirado en mi libro Patagonia Fantástica. En esa oportunidad, cerca de Gobernador Costa pudimos filmar durante una hora tres “luces malas” que vagaban por el paisaje. Fue el segundo mapa que hice ya que anteriormente había encarado otro más específico en torno al paraje La Laurita. Con otros lugares de Patagonia podría hacer mapas similares.

Si tuvieras la atención de todos los patagónicos por 5 minutos ¿Qué les dirías?

Tras algunos viajes a Europa, comprendí que residimos en un territorio muy único por sus paisajes, sus extensiones, su geografía, recursos e historia y que tenemos que cuidarla. Lo digo porque muchas regiones se están secando desde hace una década y ello puede poner en peligro todas las actividades económicas de la región y el suministro de agua a las poblaciones. Por ejemplo, conozco completa la cuenca del Senguer (entre Gobernador Costa por el norte y el norte de Santa Cruz al sur) y con los años fui presenciando cómo arroyos que eran caudalosos y permanentes se fueron secando hasta desaparecer durante el verano, o ver la alarmante disminución del caudal de los ríos. El ejemplo concreto es la extinción del lago Colhue Huapi, que era el quinto más extenso del país y el desastre ecológico que está provocando (aunque a eso no se lo difunde). Además, estamos sufriendo una especie de colonialismo actualizado, ya que empresas e individuos con mucho poder económico del extranjero y nacionales, están acaparando miles y miles de hectáreas de los mejores lugares en cuanto a paisajes y recursos naturales. Por eso también la creciente cantidad de conflictos que hay en la región cordillerana, por ejemplo. Luego ya no se puede ingresar a esos lugares o la comunidad ya no pude disponer de ellos, ya sea para turismo, esparcimiento o para el desarrollo de emprendimiento económicos. Desde fuera, Patagonia sigue considerada como proveedora de riquezas para ellos, sin importar los costos para sus habitantes. De por sí la vida en Patagonia es más sacrificada que en otros lugares y si no se tienen en cuenta esos factores la calidad de vida va a ser cada vez peor. Lo que pasa en los campos, tierra adentro, de un modo u otro, para bien o para mal, termina afectando a los centros urbanos.

Además del foco en la historia también hablás sobre la conservación ¿Cómo podemos cuidar nuestro patrimonio natural y cultural?

En cuanto a recursos naturales, hay que hacer algo fundamental, que es un control mínimo y básico para administrar los recursos, no llevarlos al límite, y no desperdiciar los existentes. Tal es el caso del agua. Comodoro, por ejemplo, no tiene plantas de tratamiento de agua para aprovechar la que se usa o no verterla al mar contaminando las costas. Son millones de litros que se podrían reutilizar para riego o actividades industriales. Desde hace 50 años en la región estamos repitiendo los mismos problemas pese a las sucesivas administraciones. Algunos están peor. Para comprobarlo basta con sentarse y mirar diarios viejos.

En cuanto a patrimonio cultural, en algunas regiones se trabaja mejor que en otras o se las valora más o menos. Por ejemplo, en la región norte de Patagonia se valora muchísimo la cultura y a sus hacedores y es algo muy notorio y visible. Cuidar el patrimonio histórico, por ejemplo, hasta redunda en un sentido económico porque favorece actividades como el turismo (en Chubut, todo lo que tiene que ver con los galeses, por ejemplo). Desde que comencé a trabajar sobre temas del pasado de la región a mitad de los ’90 a la actualidad, el patrimonio histórico-cultural que se perdió en el sur de Chubut es algo descomunal. A algunos lugares no quise volver más porque me resulta triste ver lo que fue de ellos. Un ejemplo es el del ferrocarril del sur de Chubut, que se podría haber aprovechado para un circuito turístico de carácter histórico, como se usa en muchos lugares del país y el extranjero. Podría dar muchísimos ejemplos más. Para que no todo sea negativo, es muy valorable lo que se hizo en el centro de Comodoro al rescatar la vieja Usina (actual Ceptur), la vieja estación de ferrocarril, los galpones que eran del puerto (actual centro Cultural) o el edificio inmediato a la costanera (la actual Biblioteca Pública) Se creó un circuito que embelleció el casco céntrico y lo enriqueció en cuanto a su funcionalidad.

En el plano cultural, no se valora como es debido a los hacedores culturales, ya que no existen organismos ni políticas desde el Estado que rescaten sus obras o las valoricen mediante archivos que las expongan o que las rescaten o difundan mediante libros.

Lo que existen son esporádicos emprendimientos de particulares, lo cual hay que agradecer. Podría citar algunos ejemplos de autores que deberían ser considerados como “instituciones regionales”, como Asencio Abeijón y Angel Uranga, los pintores Dola, Dolores Morón, Pompey Romanov y muchísimos otros, cuyas obras pasaron al olvido para las nuevas generaciones tras su muerte. Creo que a nivel sociedad no se entiende la importancia de la obra y presencia de los hacedores culturales. Es importantísimo rescatarlos, valorarlos y difundirlos (en los colegios, por ejemplo), ya que en sus obras hablan de nosotros, de nuestra identidad, de lo que fuimos y somos. Es lo que se hace en los países del primer mundo, a los que tanto se cita como ejemplo pero que en la práctica no se aplica.

Debido a lo que expongo, muchas veces siento que con mis trabajos soy un rescatador de la memoria de lo que fue, es o va a dejar de ser.

¿Cuál es tu próxima aventura?

Por ahora, seguir haciendo y dejándome llevar por los temas que me atraen, entretienen y llevan a aprender.