“No quería que se muera”
La imputada Verónica Britez, decidió brindar su declaración en la audiencia, previo a ello señaló que en 2020 llegó a Comodoro Rivadavia desde Buenos Aires y que por la pandemia no pudo volver, que en anteriores ocasiones había visitado la ciudad porque cuenta con amigos. Actualmente desempleada, solo había trabajado como moza pero al iniciar una relación con Santander, indicó que él no le permitía trabajar.
En enero lo conoció por amigos en común y en febrero comenzaron una relación, en mayo comenzaron a convivir y hace unos cuatro meses se mudaron al lugar donde ocurrió el crimen.
“Cuando lo conocí nos reíamos mucho, le dije que íbamos rápido y enseguida quiso que me mudara con él, ahí empezaron los problemas. Era muy celoso, tenía problemas con la droga y el alcohol. Un día nos invitaron a un cumpleaños y un chico se acercó a hablarme, lo agarró a las piñas, el chico tenía 17 años y él tenía 41, armó un escándalo” recordó la mujer. Y apuntó que “empezó a transformarse, yo tengo una enfermedad en los huesos entonces siempre me decía ‘si yo te toco a vos te reviento, te mato a piñas, si no te quedás conmigo me tiro por la ventana o me mato con el auto’, todos sabían lo que estaba pasando, no lo quise denunciar por miedo a que me haga algo”.
Además, respecto al calvario que vivió señaló que temía lo que pudiera pasarle a su hija. “Yo le decía que teníamos que terminar y me decía que la muerte nos iba a separar” remarcó, y aseveró que “el día anterior me quise ir pero dije a dónde voy a ir, y me quedé. Brindamos y llamamos a su familia, y a eso de las 3 y algo me llega un mensaje de un amigo deseándome felicidades, y (Santander) enloqueció, estaba muy borracho, no sé cómo fue, tengo imágenes pero sé que quería sacarme el celular, me agarró del pelo, la botella la tiró él, me amenazó, se me abalanzó, estaba endiablado, no sé qué pasó sinceramente después, vi que agarró algo, y después salía chorros de sangre, grité y llame a mi hija, llamé a la policía y ambulancia mientras le tiraba aire por la boca para que no se muera, no quería que se muera”.
En este marco, comentó que no tenía trabajo fijo previo a conocerlo, que vendía ropa usada en redes sociales e iba a ferias y que la víctima cuando comenzaron a salir le dijo que se quedara en la casa que no trabajara.
“Me mechoneaba, me apretaba los brazos fuerte y como no podía pegarme rompía cosas. Mis amigas me decían que lo denuncie, un día su padre vino a la casa y le dije que la situación no daba para más que me amenazaba de muerte, le dijo que vaya a terapia, que estaba flaco y adicto y que dejara que me fuera” relató, y afirmó que amigas fueron testigos en otras oportunidades de los hechos de violencia.