El mundo académico local representado por excelentes músicos
El miércoles, de la semana que acaba de concluir, alojó emociones de variada intensidad, entre quienes eligieron el Teatro Español, como destino de un encuentro con el arte clásico. Una treintena de músicos, salieron de la casa de altos estudios del Kilómetro 4, con sus respectivos instrumentos a cuestas, se metieron en la sala y una vez en el escenario, se dedicaron a dar salida a un repertorio, que encantó a los presentes en cada butaca, entre ellos: un clásico de la cinematografía, compuesto por Braveheart, otros de nuestro incomparable Astor Piazzolla.
La Orquesta Sinfónica de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco, al mando de la batuta del venezolano Luis Acosta, tras el impasse que impuso el aislamiento por pandemia, volvía a reencontrarse con el público comodorense. El éxito fue total y DOM fue al encuentro del director, para que narre sus vivencias y haga un balance del trabajo y evolución que han concretado.
“Fue una noche más que importante para todo el elenco. Luego de dos años de distanciamiento, de los escenarios y del público, en la sala nos reencontramos con un pueblo comodorense, que seguía acompañándonos. Mis músicos, quienes pese a la adversidad sacaron a adelante un concierto maravilloso, dejaron de lado angustias, dificultades y entregaron el corazón, compás tras compás, para el público de la Feria internacional del Libro de Comodoro Rivadavia” comenzó narrando

¿Qué destacas en un principio?
Fue muy emocionante, la energía del público se sintió desde el primer momento y, yendo a un “lugar común”, se pudo sentir –realmente- esa conexión entre el público y el artista.
La elección del repertorio tuvo un objetivo claro, mostrar la evolución del elenco, a pesar del distanciamiento; no fue sencillo idear estrategias que nos permitieran seguir avanzando como ensamble, durante la virtualidad. Si bien tuvimos varios proyectos, conciertos virtuales, todos fueron montajes con los músicos desde sus casas; literalmente era la primera vez -luego de dos años- que nos reencontramos todos. Pero volviendo al repertorio, además de mostrar nuestro crecimiento, quisimos apelar a la nostalgia, para aquellos que nos siguen desde un principio, por ello también elegimos obras que fueron muy bien recibidas, en años anteriores. El balance final superó nuestras expectativas.
Y específicamente del aporte institucional…
Llegar hasta este punto es consecuencia de años de trabajo, no solamente musical, sino también administrativo, logístico y político. Tenemos un equipo de trabajo, una comisión directiva, que se encarga de la parte operativa e institucional; seguimos trabajando durante la pandemia para seguir mejorando las condiciones de trabajo del elenco. La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) le da solidez institucional a este proyecto y permite que se puedan desarrollar políticas de trabajo y crecimiento profesional de cada participante.
Más allá del elenco de músicos, ¿qué otros aspectos resaltas?
Hay músicos que aportan un poco más. Nunca lo he dicho públicamente, pero Julián Santiso, es un artista de la carpintería, es tan buen profesional de la madera, como lo es como músico, y es el responsable del podio que uso en cada concierto, de la fabricación de algunos instrumentos o elementos de percusión. Cada vez que puede aportar a la orquesta, lo hace sin miramientos y me gustaría reconocer su trabajo. Luego, tenemos familia y amigos que están a disposición, atentos y trabajan para que este proyecto siga creciendo.
Hay gente que no necesariamente participa de la música, pero que pertenece a nuestra orquesta, lo sentimos así. Luego están aquellos que ya no están y que quisimos recordar en una especie de “In memoriam”. Diego Walicki, padre de uno de nuestros músicos fundadores; Carlos Amaya, nuestro músico más longevo, quien falleció por consecuencia del COVID y Hugo Peralta, músico, profesor y mi director asistente, que tristemente, tras una complicación por su enfermedad falleció dos semanas antes del concierto. Cada pérdida nos dolió profundamente y nos impactó de una manera tremenda, me atrevo a hablar por todos, cuando afirmo que hemos perdido parte de nuestra familia, también.
“La música es la herramienta ideal, para el crecimiento intelectual, emocional y espiritual del colectivo orquestal y el individuo; así como la orquesta es escuela ideal para aprender a vivir en comunidad”.
Hubo otros integrantes, que, por motivos de salud o complicaciones extra musicales, no pudieron estar en el escenario con nosotros, pero que forman o formaron parte de esta hermosa experiencia: Vale, Ezequiel (Trombones), Cristian (Saxo), Juan Carlos Smith, quien es nuestro oboísta y amigo. Diego y Marcos (Flügel); Marta Steiner (Flauta) y el querido Alakrán Márquez.
Por último, el plano personal ¿qué enfatiza?
Son tantas satisfacciones las que se han sumado desde el primer momento, a este proyecto, tantas, que hoy solo puedo agradecerles por seguir estando y acompañando cada paso que damos.
La música es la herramienta ideal, para el crecimiento intelectual, emocional y espiritual del colectivo orquestal y el individuo; así como la orquesta es escuela ideal para aprender a vivir en comunidad.
Quiero dar gracias a Dios, por haberme traído a Comodoro y ser parte de este proyecto. A mi familia, en especial a mi esposa, quien es mi amiga, mi compañera y cómplice, en todas y cada una de mis locuras.
A la UNPSJB por el impulso que le dieron desde un primer momento en 2017; a la Secretaría de Extensión Universitaria y la Dirección de Cultura. Agradezco a cada persona, que ha tomado parte de su tiempo y lo ha dedicado para encontrarse con nuestro trabajo sobre el escenario.
Por último, retribuyo a la Municipalidad y a la Secretaría de Cultura a cargo de Liliana Peralta; a Valeria Velázquez y Matías Giannasio, directores de la Orquesta Municipal de Tango, con quiénes compartimos experiencias, impresiones, opiniones y música. Gente hermosa con la que uno disfruta contar, en este camino melómano. Pero agradezco aún más, a quienes vivieron conmigo una noche mágica en el Teatro Español: todos y cada uno de los músicos.