Celina Vacca, el poder de la música

(Por Marcelo Melo) DOM fue al encuentro de la musicoterapeuta Celina Verónica Vacca, para analizar aspectos de esta materia que genera avances muy positivos para renovar el estado de salud global, rehabilitar lesiones, hasta generar cambios favorables en el comportamiento del individuo.
martes 02 de noviembre de 2021
Celina Vacca,  el poder de la música
Celina Vacca, el poder de la música

La musicoterapia es una modalidad que se basa en el empleo de la música, a partir de un conjunto de actividades, como herramienta para promover y mejorar el estado de salud global, rehabilitar lesiones, así como para generar cambios favorables en el comportamiento del individuo. Sus bondades pueden ser percibidas tanto para quien la interpreta o ejecuta, como para quien la escucha. No es una exageración, está comprobado el efecto positivo de la música para el organismo a nivel global, según narra la doctora Silvina Cruz.

El efecto de la música sobre las emociones ha sido observado desde la antigüedad, llevando a que, en 1958, fuese creada la Sociedad Británica de Terapia con Música, pionera de muchas otras organizaciones que fueron surgiendo con el objeto de desarrollar programas formativos que le dieron a la música una posición como herramienta terapéutica en las ciencias de la salud. De esta manera la música ha pasado de ser un elemento de entretenimiento a uno de tratamiento para diversas afecciones de la salud.

Concentrándonos en nuestra ciudad, DOM fue al encuentro de una profesional, que además ha creado un centro de atención integral, la licenciada Celina Verónica Vacca. “Nací en Comodoro Rivadavia. Y, desde mi infancia, estoy vinculada a la música, elegí el piano como mi primer instrumento. Me recibí de Profesora de piano y, en el ámbito escolar o con amigos, siempre cantaba y tocaba la guitarra. Cerca de los 15 años, allá por la década del 80, supe de la existencia de la Carrera de Musicoterapia. Cuando investigué sobre su plan de estudios, vi que reunía los tres ámbitos de interés que yo tenía en ese momento: las Ciencias de las Salud, las Humanidades y las Artes” narra la profesional, en un principio, a DOM.

Agrega que, cuando concluyó la secundaria, se mudó a Buenos Aires para estudiar Musicoterapia en la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador y que, paralelamente, continuó su formación artística, pedagógica y los estudios como pianista, en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. “El canto, a partir de los 18 años, fue otro de los caminos que comencé a profundizar con diversos maestros, entre ellas Araceli Quijano del Teatro Colón y la maestra Iris Guiñazú, con quien además me formé en el aspecto pedagógico del canto. También, incursioné en experiencias en el campo de la danza y las artes corporales terapéuticas, y continué formándome en pedagogía musical infantil, mientras realizaba una carrera de Posgrado en Intervención Temprana en problemáticas del desarrollo infantil. Años más tarde elegí profundizar en el campo de los Trastornos del Espectro Autista y los desafíos de comunicación, interacción social y lenguaje en la infancia, cursando un Diplomado en la Universidad FLACSO”, amplia sobre el espectro de su formación, más que amplia. “Posteriormente, comencé a trabajar con jóvenes y adultos, ya en el campo de la salud mental, calidad de vida y en formación artística y profesional”.

Enfocando su lugar, centro de atención, tenemos que hablar de “Lilah” (www.casadevidalilah.com.ar) un “Centro de Musicoterapia, Arte y Salud” que decidió crear en 2001, cuando regresó a Comodoro, en el que se integran -de alguna manera- todas las tareas que ha venido realizando: la asistencia terapéutica, la docencia, y los programas de desarrollo humano y calidad de vida. “Después de años de experiencias laborales en el campo de la salud, la educación común y especial, contar con este espacio para brindar todo lo que he aprendido y contribuir a la salud y el crecimiento de mi comunidad me hace muy feliz” agrega muy convencida.

 

¿Qué objetivos se alcanzan en un tratamiento musicoterapéutico?

Los objetivos van a depender de las necesidades específicas y el contexto de la intervención. Pueden apuntar a aspectos físicos, cognitivos, sociales, psicoemocionales, espirituales. La Musicoterapia es una profesión de la Salud regulada por la Ley Nacional N° 27.153, con un amplio espectro de aplicaciones, que requieren especializaciones diversas. Los objetivos de tratamiento se deciden luego de un período diagnóstico como en cualquier intervención terapéutica. Esta valoración inicial permite diseñar un programa de tratamiento y evaluar periódicamente. Como los musicoterapeutas forman parte de equipos de salud el diseño de los objetivos se hace en conjunto con otros profesionales también.

“La música calma las fieras” refleja un dicho popular. Nos hace pensar que el único efecto que provoca el escuchar música es hallar tranquilidad. ¿El solo hecho de escuchar música lo convierte en terapéutico?

Esa es una excelente pregunta porque es verdad que estas frases como la que menciona son parte de la cultura popular. Se suele escuchar también sobre el “poder sanador de la música”, pero en Musicoterapia como disciplina científica, estas frases quedan entre paréntesis, para dar lugar a una indagación seria y responsable a través de diversos instrumentos de evaluación que nos permitan considerar realmente el qué, cómo, cuándo, cuánto y para qué del sonido y la música, en un contexto puntual y para una persona o grupo en particular.

En este sentido no hablamos de un “poder curativo” a priori o de “recetas para” provocar un efecto, sino de un proceso sistemático de intervención, llevado a cabo por un profesional musicoterapeuta acreditado en las Universidades habilitadas, que requiere de un conocimiento profundo de las aplicaciones del sonido, la vibración sonora, la música y sus elementos como mediadores, facilitadores y organizadores de procesos de intervención en salud. Es preciso que el profesional conozca las diferentes concepciones filosóficas de salud humana y se posicione en coherencia, con marcos teóricos avalados por la comunidad científica internacional.

 

¿Un ejemplo concreto?

Por ejemplo, puede suceder que un niño, con autismo y dificultades de procesamiento sensorial, sienta aversión o rechazo por un sonido que a otra persona le resulta muy agradable. No es el estímulo en sí mismo, sino el modo particular en que es integrado por una persona en particular, desde su condición y su historia. Por eso, para ser Musicoterapeuta no solo hace falta saber música, sino comprender, analizar e investigar las múltiples dimensiones del desarrollo humano y su relación con las funciones musicales.

 

¿Cómo es una sesión de musicoterapia?

En una sesión de Musicoterapia pueden vivenciarse diversas experiencias musicales terapéuticas, que estarán de acuerdo a los objetivos trazados y el contexto. No es lo mismo intervenir en una sala de neonatología, en la Unidad de Cuidados Críticos de un hospital que en una escuela, un centro comunitario o en un consultorio privado. Se cuenta con un setting o instrumental, que puede incluir instrumentos musicales diversos, una colección de música editada y el uso de la voz.

El niño, joven, adulto o grupo, puede vivenciar dinámicas que según el caso priorizan la escucha, el canto, la ejecución instrumental, exploración, improvisación sonoro musical. Todas estas experiencias pueden articularse con la escritura, el dibujo, el movimiento, teniendo como eje principal la experiencia musical. La tarea de un Musicoterapeuta es muy creativa y diversificada, así como lo es la música y sus recursos.

 

¿Es necesario tener conocimientos musicales para asistir a musicoterapia?

Para acudir a Musicoterapia no hace falta tener ningún conocimiento musical previo ya que, como mencioné, los objetivos no son el aprendizaje musical, sino que la música es un medio facilitador y organizador de procesos de salud con propósitos terapéuticos.

 

¿Qué problemáticas pueden ser abordadas?

Nuestra profesión tiene diferentes áreas de aplicación: en el ámbito de Salud mental, salud mental comunitaria, adicciones, discapacidad, neurodesarrollo y rehabilitación, oncología, obstetricia, neonatología y obstetricia, geriatría, cuidados paliativos y áreas críticas. En la pandemia, cobró relevancia el trabajo de los musicoterapeutas que se dedican a la atención en Unidades de Terapia Intensiva.

Otro ámbito de aplicación es el Educativo, tanto en escuelas comunes como especiales, en Centros Educativos Terapéuticos o de atención materno-infantil e intervención temprana, integrando equipos técnicos. Y, por último, el espacio de promoción y prevención en salud en Centros sociocomunitarios y para personas privadas de la libertad.

 

¿Cómo se da la relación de tu profesión con otras, como la psiquiatría/psicología; psicopedagogía, fonoaudiología, psicomotricidad, terapia ocupacional?

Los Musicoterapeutas formamos parte de los equipos de Salud, junto a las profesiones que usted menciona, efectivamente. Es un profesional autónomo que puede ser consultado sin derivación previa, es frecuente que las personas también lleguen -al consultorio- a través de algunos colegas, incluidos médicos de diversas especialidades, pediatras, neurólogos, oncólogos, etc. En el caso de pacientes que cuentan con Certificado Único de Discapacidad, disponen de cobertura de sus obras sociales y, actualmente, se está trabajando para que esta especialidad pueda ser también incluida en el Plan Médico Obligatorio.

Dentro de los equipos de salud, el Musicoterapeuta participa de las instancias de evaluación, diseño de objetivos de tratamiento e intervención, articulando -desde sus metodologías propias- con colegas de otras especialidades.

 

¿Sabés qué es un Maqam y como se usa en la Musicoterapia oriental?

Musicoterapia está presente en Universidades de países tanto occidentales como orientales y, en ellos, existen técnicas y métodos que pertenecen al acervo cultural de ese lugar. En el caso del Maqam, corresponde a una intervención, basada en un sistema modal usado en Turquía por los musicoterapeutas, en el ámbito hospitalario.

El musicoterapeuta integra los principios universales y atemporales de estas prácticas, desde una perspectiva científica respetando el gusto, preferencia, cultura e historia sonoro/musical. Doy un ejemplo: a un adulto mayor con dificultades en atención, memoria y fluencia del habla, tal vez por la conexión afectiva, pueda beneficiarlo más recordar los tangos que su abuelo le cantaba en la infancia, que escuchar una escala modal turca o entonar un mantra hindú.

La improvisación musical terapéutica, abierta y experimental, puede ser apropiada para obtener información sobre la persona, su potencial y recursos de afrontamiento. La escucha profunda de diseños sonoro musicales terapéuticos, puede contribuir a desarrollar conciencia interoceptiva (estímulos o sensaciones que provienen de los órganos internos del cuerpo humano) y conexión con el cuerpo, en una persona con un alto nivel de estrés. Contamos con las propiedades ansiolíticas o sedativas de algunas músicas o sonidos, priorizando la experiencia subjetiva de la persona, imágenes, recuerdos, insight (conocimiento), que produce la experiencia. Y las integramos a través de diversas maneras, en una posterior instancia de elaboración, en un vínculo terapéutico de mutuo respeto y confianza, que será potencialmente beneficioso para la persona.

 

¿Cómo son las metodologías y técnicas?

Las metodologías se dividen en Receptivas y Expresivas. Y dentro de éstas, hay algunos modelos de intervención consensuados –internacionalmente- que se basan en diferentes marcos teóricos, como la Musicoterapia Neurológica (basada en Neurociencias de la Música), Musicoterapia Analítica (basada en Modelos psicoanalíticos), Musicoterapia Nordoff Robbins (basada en Antroposofía), GIM (Imaginación guiada con música, basada en el enfoque Humanista Transpersonal), etc. Cada uno presenta la articulación de técnicas y dinámicas apropiadas, para determinados objetivos, enfoques y poblaciones. En nuestro país, tiene amplio desarrollo la Musicoterapia Preventiva Psicosocial, pensada para el abordaje comunitario, que se suma a los anteriores enfoques. Y luego, hay modalidades que integran algunos aspectos de estos modelos y suman otras miradas, ya que la Musicoterapia es una profesión en constante crecimiento.

Por último, hablamos de la relación entre música y emociones…

La música es la actividad humana más compleja desde el punto de vista neurológico, el cerebro se activa prácticamente en su totalidad, produciéndose múltiples redes cerebrales en forma simultánea y en sincronía, en áreas asociadas o emparentadas con diversas funciones: como el lenguaje, la audición, la visión, las funciones cognitivas, las emociones y el movimiento.

Una vez recibí a un paciente que había tenido un accidente cerebrovascular y que, a raíz de esto, tenía hemiparesia y afasia (dificultad a nivel de comprensión y expresión de lenguaje). Estaba muy deprimido, le propuse en la primera sesión escuchar dos músicas diferentes y dibujar, a partir de ellas. Sus imágenes fueron muy reveladoras, pudo transmitir su sensación de soledad y aislamiento. Todo estaba en el dibujo, y la música había sido el puente para bucear en este estado. Más adelante, solía reírse a carcajadas, cuando improvisábamos con la voz, yo lo acompañaba en el piano, en un ida y vuelta de sonidos, palabras mezcladas y risas. Descubrió una nueva forma de conectar con sus emociones, despertar la vitalidad perdida, iba recuperando su lenguaje, había un horizonte por delante. De a poco, comenzó a sentirse más seguro, más animado y respondió mejor a los tratamientos que ya venía realizando.

Cuando le conté estos avances a una colega fonoaudióloga, ella me dijo: “Esto es así Celina, porque los musicoterapeutas tienen un ‘As en la manga’…trabajan con la emoción”. Y yo creo que sí, sin duda, que la Musicoterapia contribuye a la integración del cuerpo, la mente, el corazón y el espíritu, mejorando la calidad de vida. Por ende, es una profesión muy necesaria en los tiempos que estamos viviendo como humanidad.

 

 

La música produce efectos beneficiosos en el sistema sensorial, cognitivo y motor (de forma sedante o estimulante), estimula la creatividad, el pensamiento, el lenguaje, el aprendizaje y la memoria. Es un estímulo agradable y placentero para el cerebro que ayuda también a la relajación, efecto conocido desde la estimulación incluso dentro del útero materno o etapa prenatal. Los beneficios que la musicoterapia aporta son numerosos. Entre ellos se encuentran:

 

A nivel cognitivo: aumento de la capacidad de aprendizaje, mejora de la orientación, aumento de la capacidad de atención y concentración y estimulación de la comunicación y el lenguaje;

 

A nivel físico: mantenimiento de la movilidad de las articulaciones y fuerza de la musculatura, relajación y disminución de los niveles de ansiedad;

 

A nivel socioemocional: aumento de las interacciones sociales, mejora de las habilidades sociales y la autoestima, previene el aislamiento.

 

Celina Vacca egresó como Licenciada en Musicoterapia de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador, también como Terapeuta en Estimulación Temprana, de la Escuela de Especialización en Problemas del Desarrollo Infantil Doctora Lydia Coriat. Además, es profesora de piano, surgida del Conservatorio “Danalt”. Y, se especializó en géneros masivos, en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, estudiando con los profesores Cristina Altinier, Lilián Saba, Margarita Cheein, Pablo Saclis y Francisco Sicilia.

Por otra parte, profundizó en la temática “Pedagogía Musical Infantil” a través de numerosos cursos, seminarios y talleres con los especialistas Judith Akoschky, Oscar Blanco, Silvia Altman, Patricia Vila y Elisa Valbonesi, entre otros. Desde hace años estudia e investiga las aplicaciones terapéuticas y el desarrollo de los potenciales expresivos y artísticos de la voz humana y el canto. Fue discípula de la maestra Iris Guiñazú creadora de la metodología “Canto esencial”. Estudió, además, con Araceli Quijano (canto lírico), y asistió a clases individuales con Aline Meyer y Mira Tevsic (música vocal de la India) y grupales con Darío Fainstain (Proyecto Ruaj).

Su formación musical no queda acá, sino que se amplía con diversas experiencias en el campo de la danza, terapias y técnicas corporales como Yoga, Chi Kun, Tai chi chuan, Danza/Teatro, Bioenergética, Sistema Consciente para la técnica del movimiento, Eutonía, Danzas Afro-brasileras y Danza Butoh.

En el campo de Sonoterapia se formó a través de diversos seminarios, workshops y clases individuales con: Claudio Selleng (Cuencos Tibetanos), Monique Crespo, Andrés Saggio (canto de armónicos), Ian Mcntayre (Cuencos tibetanos), Marcelo Vicente de Aquino (Yoga del sonido).

Actualmente, se encuentra profundizando en el enfoque de “Psicología Integral”, a través de seminarios del Centro Transpersonal de Buenos Aires dirigido por Virginia Gawel y Eduardo Sosa. Desde 1991, la profesional comodorense viene desempeñándose como Musicoterapeuta, docente y tallerista en instituciones públicas y privadas, de la salud y la educación común y especial en Buenos Aires, Caleta Olivia y Comodoro Rivadavia. Así también, como docente capacitadora de los I.S.F.D (Instituto Superior de Formación Docente) 802 y 806 “Escuela de Arte”, dependientes del Ministerio de Educación de la provincia.

Fue pianista integrante del grupo Gaia y -desde el 2004- ha realizado presentaciones como directora y cantante del Proyecto “Desatando Voces”. Asistió a los grupos teatrales “Labdácidas” y “Teatrapo” en su formación vocal, y dictó cursos para el Coro Municipal de Río Gallegos. Sumó cursos, talleres, y seminarios para profesionales de la educación, el arte y la salud: docentes de artística de educación común y especial, fonoaudiólogos, actores, bailarines, músicos, cantantes, coros, narradores orales, titiriteros, animadores culturales, entre otros.

En el 2008 tomó parte en el “Proyecto de Teatro Comunitario de Caleta Córdova”, dirigido por Fabricio Nanni. Al año siguiente creó y estrenó los espectáculos: “La Huella de los Ancestros”, “Cinco Elementos” (Performance de Danza, Música e imagen), “Círculo de piedras”, asesoró y entrenó al grupo “Teatrapo”, para su obra “Cuentos Tejidos”. Tres años después, creó y participó como cantante del grupo -de música folklórica argentina y Latinoamericana- “Trama y Urdimbre”. A fines de 2012 grabó el primer disco, como miembro de esta agrupación musical.

Celina Verónica Vacca se ha interesado en encontrar un enfoque de la salud que integre la visión occidental: los nuevos estudios en Neurociencias, los aportes de la Psicología Humanista y Transpersonal, con los aportes de las medicinas orientales, especialmente china y tibetana.

Su interés temprano en temas de espiritualidad, la ha llevado a estudiar religiones comparadas y a conocer prácticas contemplativas y meditativas de nuestra cultura y otras.

Actualmente se encuentra desarrollando sistemas de abordaje propios que integran el arte, la espiritualidad y la ciencia. En 2001 creó “Casa de Vida Lilah” Centro de Arte, Salud y Desarrollo Humano.