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Nico Digorado, desde la tierra de los vientos

lunes 09 de agosto de 2021
Nico Digorado

(Por Marcelo Melo) Si sabremos de viento en esta ciudad. Pero hoy, no vamos a referirnos a ese fenómeno climático, que nos envuelve durante gran parte de los días de cada año, sino a un músico que se dedica a emitir sonidos, música, con un instrumento que integra el elenco de los denominados instrumentos de viento, el trombón.

Hablamos de Nicolás Digorado, hijo del conductor radial Fabián Digorado, que hoy se encuentra a pleno, formando un elenco dominado por músicos que se dedican a ejecutar aquellos que integran la variada gama de ellos, saxos y trompetas, denominado Ubuntu.

La movida sobre cómo se fue acercando a la música es una historia que merece ser conocida. Fue en la casa de sus viejos, el “Negro” Fabián Digorado, reconocido conductor radial de las mañanas comodorenses y Sandra Jones, que siempre estuvieron involucrados con el arte, ya que vienen del palo del teatro. El padre hasta se le anima a la guitarra, y tuvo como abuelo a un gran pianista de jazz.

“Siempre hubo música en casa, mi viejo toca la guitarra y siempre asociado a la radio. Ni hablar de mi abuelo, que fue un pianista reconocido a nivel nacional e internacional, un grosso, mi viejo lo hurgaba. Y siempre me asocia con esa hermosa historia, que a mí siempre me impactó”, comienza confesando Nicolás, que siempre lo incentivaron hacia los caminos del arte.

“A los 14 años, Miguel Chiche Mata me regaló un bajo, un músico de aquellos, que ha influenciado a todo el mundo. Toco un poco el bajo, ahí comienzo a realizar mis incursiones. Y, unos años después, empiezo a tocar la batería. A los 18/19 años quisimos sumar vientos, un amigo se compra un trombón y me dice: ‘llevatelo, yo no lo saco ni a palos’, y me lo regala. Yo lo soplaba y soplaba, hasta que empecé a sacarle sonidos. Y empecé a estudiar.

Al principio, mientras lo tuve en mis manos, fue de manera autodidacta. Hasta que empiezo a estudiar, con un profesor de trompeta, José Álamo”. Este gran músico fue el que le brindó el primer acercamiento a uno de los instrumentos de los denominados de viento.

“Él fue el que me dio las primeras enseñanzas y consejos. Y luego continué en forma autodidacta, metiéndole y metiéndole a full. Me dio el primer acercamiento, hasta que me fui a estudiar radiología a Buenos Aires, a los 20 años. Tras dos/tres años en el Ciclo Básico Común decidí retornar a Comodoro, pero mi mamá me aconseja que debía retornar, pero a estudiar música”, se expide sobre cómo se educó en la materia que hoy mejor maneja.
“Me volví y me anoté en la Escuela Popular de Avellaneda, donde hacen un abordaje muy especial, eso fue entre 2010/2014. Hasta que, a fines de 2017, me meto en La Plata, en el conservatorio Gerardi, a profundizar mi abordaje.

Cuando se lo interroga sobre cómo aparece la música en su vida, pero especialmente dedicarse de lleno a ser instrumentista, consideró que “lo veo muy asociado al paso de mi viejo de en la FM ECO Radio. Por el laburo y dedicación de mi viejo, a los 10 años ya andaba en los recitales que organizaban, desde esa emisora, en el Club Huergo, con artistas reconocidos, que llegaban de afuera, especialmente desde la capital nacional, grupos y solistas reconocidos, bandas populares, que me fascinaron e influenciaron mucho. Todo eso se fue juntando, y aquí estamos, soplando y soplando, emitiendo sonidos y con el desafío de formar un grupo en que los instrumentos de viento sean los protagonistas, llamado Ubuntu”.

Transmitir y formar

Años más tarde, de dar los primeros pasos en su formación, cuenta que comenzó a profundizar sus estudios, para tocar un poco mejor, pero no quedarse allí, sino transmitir a quien lo desee sus conocimientos, en un instrumento que escasea entre la gran cantidad de músicos que posee este país. “Empecé a estudiar para tocar un poco mejor.

Después, me vi como educador/profesor de música, y comencé a transmitir todo lo que había incorporado en mi formación. Luego, como influencia directa en todo lo que incorporé, está Marcos Azocar, el gran trompetista de lo que fue esa gran banda de rock, que dio esta ciudad, Los C113 Vicios (banda liderada por el gran bajista de esta ciudad: Titín Naves, lo ví tocar un instrumento raro, para mí y me influenció mucho”, explica sobre quienes fueron los que lo motivaron a que sea lo que hoy es: un gran instrumentista.

No queda ahí todo lo que se gestó para que llegue al gran nivel que hoy posee, nombra a otro gran músico y profesor, que se ha dedicado a formar a gran cantidad melómanos. “Fue Pablo Kuzelman, que ha formado a muchísimos músicos en esta ciudad, y el Maestro Colina, que tenía un taller en el centro de la ciudad, todos ellos jugaron un rol fundamental en lo que hoy soy, y les debo mucho, no se si hoy tendría el nivel que poseo, porque sus enseñanzas y consejos fueron fundamentales”.

Banda con argentino radicado en México

Cuando se le solicita que cuente qué proyectos actualmente lo mantienen concentrado, sin apartarse del camino, habla de uno que lo asocia con un argentino que se encuentra radicado en México. “Lo que estoy produciendo ahora, es un proyecto que se llama Ubuntu, en conjunto Santiago Consiglieri, nacido en Zapala, pero que actualmente está radicado en México. La idea es hacer música de raíz afro. Él es colega trombonista, seguimos trabajando a la distancia. La idea es hacer discos instrumentales, abordando los ritmos latinoamericanos instrumentales. Ubuntu es una filosofía sudafricana, que habla del respeto a la hermandad y las relaciones humanas. A eso tendemos: siempre”.

La idea, en este proyecto, es que cada obra tenga distintas formaciones, una media para salsa, bossa nova, la idea que allí predomina es que tenga distintos elencos, que vayan variando los conjuntos, los orgánicos instrumentales, dedicándose no a versionar, sino a cumplir con el enorme desafío de componer música, con arreglos propios. “Ahora componemos absolutamente todo” afirma con gran seguridad en lo que se están proponiendo y logrando.

A fines del 2020 se recibió y regresó a esta ciudad, con una idea muy firme en la cabeza: “me vine a formar un elenco de jazz, para Big Bang (una de las tantas formaciones que caracterizan a este género musical), que también sirviera para otros orgánicos instrumentales, eso es Ubuntu, una orquesta de jazz, con cinco saxos, cuatro trompetas, cuatro trombones, piano, batería y contrabajo. En un momento se presentaba como imposible, pero ahora -desde febrero- venimos trabajando, y educándonos, para nivelarnos. Ya tenemos unas ganas bárbaras de salir a mostrarlo, estamos muy ambiciosos, queremos grabar, lograr realizaciones audiovisuales, componer un disco de música. Y lo vamos a lograr”, manifestó con gran seguridad.

Una gran pérdida

Saliendo un rato de su formación y sus búsquedas, cuando se le pide que comente algunos temas que lo han impactado, no duda en nombrar la partida de un gran referente e influencia (no solo en él, sino en muchos referentes del país y Latinoamérica), el fallecimiento del músico Roberto Palo Pandolfo, el gran creador de dos elencos de rock de este país: “Don Cornelio y la Zona” y “Los Visitantes”.

“Con la muerte de Palo Pandolfo, que fue un verdadero flash, quedé muy impactado. Está todo conectado con la FM ECO. Al toque tuve un recuerdo, de hace unos doce años atrás, tocaban Los Visitantes, había una chica en el escenario que me marcó mucho. Y Palo espléndido, esa actuación me pegó de lleno, fue una influencia innegable, quedé muy flasheado con esa presentación”.

Regresando a su formación y su dedicación laboral, no duda en mencionar a un profesor que tuvo en la Escuela Popular de Avellaneda, y un profesor que tuvo y lo influenció de sobremanera. “Allí estudié en 2010, con Joaquín de Francisco, un referente de la ciudad de Necochea, con llegada a músicos de todo el país. Fue el que me enseñó técnicas y recursos extraordinarios y fundamentales para la música popular” explica sin lugar a duda.

“En el periodo 2014/2017 estuve trabajando en la Escuela Infanto Juvenil y en la Escuela de Arte. Me dieron unas horas, allí brindaba los talleres de trombón, hicimos una muestra todos juntos”, esto fue fundamental, ya que allí surgió la idea y enorme desafío de formar la orquesta que hoy está en plena formación, y que prevé que, en la cercana primavera, salga frente a espectadores, cuando el mal del Covid afloje y permita recitales, que para él ya no serán lo mismo, dado que las aglomeraciones de público alimentan los contagios.

“Por este proyecto, en 2018/2019, plena pandemia, concluí mi relación laboral con la Escuela de Arte. Necesitaba más recursos en mi formación y decidí lograrlos. Fue en el Conservatorio Gilardo Gilardi, de La Plata”.

Autodidacta

DOM lo despide consultando sobre si se puede llegar a ser músico en forma autodidacta, sin concurrir a un conservatorio o profesorado, de los tantos que existen en el país. Y él no deja lugar a dudas. “Sí, obvio, por supuesto. Yo empecé así, soplando y soplando, dedicándome en forma personal a aprender a leer música. Hoy en día, tenés muchas más herramientas que las que contaron los fenomenales músicos que fueron, y continúan siendo influencia. Entonces, me fui curtiendo, por suerte conté con que tuve y tengo mucha influencia de mis padres, siempre me incentivaron para que transite estos caminos que no voy a abandonar jamás. Se escuchaba y escucha mucha música, en ello tuvo y tiene mucho que ver que se dedicaron al palo del teatro.

El tema de los ensayos es muy importante para la profesionalidad, pero luego, y esto lo aconsejo mucho, está muy bueno estudiar, avanzar con la lectura. A mí me sirvió mucho, así que lo digo por experiencia. Y, también, tener mucho incentivo en la cuestión de querer profesionalizarme. Mis tres primeros años con el trombón fueron soplar y soplar, pero también tengo mucha influencia de mi abuelo Norberto José Digorado, que tocaba el piano y recorrió el mundo, escenarios de Rusia, EE. UU, lo tuvieron frente a numerosos espectadores que quedaban flasheados y lo vivaron con sentidos aplausos y ovaciones. Tocó con Roberto Panzera, con el genial Roberto “Polaco” Goyeneche, unos monstruos bárbaros”, finalizó, narrando que, en la Orquesta Infanto Juvenil Municipal enseña trompeta y eufonio y que, además ejecuta la tuba. “A los chicos les digo que se sumen, porque nos faltan músicos y aquí hay muy buenos docentes y vacantes, así que los necesitamos y vamos a divertirnos mucho”.

En la gran orquesta, que ha formado y lidera, y con la que confía salir a escena bien entrada la primavera, al aire libre -si por el COVID se negaran los recitales en salas y recintos- está integrada de la siguiente forma y estos músicos: en saxo barítono Héctor Jaramillo; Alejandro Paredes en saxo tenor, Juan Pires en saxo tenor; Gonzalo Jara en saxo alto; Mono Rodríguez saxo alto; Francisco Martínez en trompeta, Diego Peralta trompeta, Sergio Bayón trompeta, Roberto Damián trompeta y Juanjo Fazio trompeta. A los trombones los soplan: Brian Soria, Juan Pablo Zambrano y Rodrigo Ramos. En tanto la batería es ejecutada por Nahuel Araujo; Alejandro Kiter se dedica al piano y Damián Donoso se dedica al contrabajo.

Antes de este gran elenco de músicos, fue parte de dos grandes bandas que ha ejercido influencia no solo en esta ciudad, sino en bandas de otros lugares del país: Los Cheremeques y Cosecha Especial.

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