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Miguel Rep: “Quino nuestro Piazzolla, nuestro Borges, nuestro Maradona”

lunes 26 de julio de 2021
Miguel Rep: “Quino nuestro Piazzolla, nuestro Borges, nuestro Maradona”

Quino nació en 1932, en la ciudad de Mendoza, con el nombre de Joaquín Salvador Lavado, pero fue apodado “Quino” desde chico. Al terminar la escuela primaria se anotó en la Escuela de Bellas Artes de su provincia, pero luego la abandonó para dedicarse exclusivamente a dibujar historietas.

Se lo conoce como el creador de la querida y reconocida mundialmente Mafalda, pero también por otros importantes personajes afectuosos y siempre de humor ácido, satirizando la actualidad, el mundo moderno, la burocracia, la política, el poder y las desigualdades sociales. Falleció el 30 de septiembre de 2020.

El también dibujante y humorista gráfico Miguel Rep lo recuerda en esta entrevista con el Ministerio de Cultura de la Nación.

¿Qué aprendiste de Quino?

Que hay un humor que es inteligente. Antes de ese humor todo el humor era más simple, infantil, se utilizaba un tipo de dibujo grotesco para contar cosas unidireccionales, los personajes tenían una sola conducta y estaban determinados para siempre a tener ese destino y uno a reírse con esa repetición. En cambio, con Quino aprendí que hay más capas de inteligencia y también una exigencia en el dibujo, en la puesta en escena, que me acompañó toda la vida, que me invitó a profesar este trabajo con más dedicación de la que yo pensaba que había que dedicarse. Por mis lecturas infantiles, yo pensaba que este trabajo era aprender a hacer ciertos personajes, montarlos en unos cuadritos, darles voces y así vivir toda la vida con ellos. Con Quino, lo que también aprendí es que uno puede tener una serie que haya calado hondo, que tenga éxito y que uno puede terminar con ella, porque hay que seguir los mandatos propios y no los mandatos del público y de la sociedad para decidir un producto.

¿Qué lugar ocupa Quino en la historieta argentina?

En la historieta argentina casi siempre se habla de dos vertientes: una es la realista y la otra es la humorística. En la humorística no hay con qué darle, Quino es el parteaguas, está todo lo anterior a Quino y todo lo posterior a él. Quino es nuestro Piazzolla, nuestro Borges, nuestro Maradona. Es insoslayable. La otra vertiente es la realista, la seria, y ahí por un lado el guionista (Héctor Germán) Oesterheld, la historieta El eternauta, y como dibujante, Alberto Breccia. En cambio Quino se lleva todos los laureles en el humor gráfico, los de guionista y los de dibujante.

¿Cómo describirías su técnica o sus dibujos?

Su dibujo tiene una simplicidad a la vista que es la simplicidad que tiene la línea. Rara vez se permitió experimentaciones gráficas. Quino, lo que ha hecho, es un cambio en lo que su línea, una línea al principio sintética y luego cae más cargada pero también más sabia en tanto a que utiliza todos los recursos para expresar una idea. Eso es un gran dibujante. Quino es un gran puestista en escena. Antes de Quino, los maestros de Quino ponían dos personajes en escena, un poquito de escenografía, algo de expresión y ya estaba. A partir de Quino todo puede ser muy cargado pero tiene que ver con la puesta en escena, no hay nada que sobre, no hay nada que falte, y eso es mucha labor, mucha cabeza y mucho talento e ingenio. Así que el estilo de Quino, en cuanto dibujo es eso, es un dibujo que está entre el antiguo dibujo de herencia de Lino Palacio, Divito, Walt Disney y el nuevo dibujo, que es el dibujo francés, de finales de los años cincuenta, y hace una mezcla de esas dos tradiciones. Entonces en Quino, se puede encontrar un dibujo muy fácil de entender para el gran público, pero también con cierta elegancia que él despliega por ser buen lector de los franceses.

¿Qué significó Quino para vos?

Yo no estaría acá sentado hablando con vos sino fuera por Quino, me hubiera dedicado a otra rama del dibujo humorístico. Él significó mucho. Quino es primero un autor muy estudiado por mí, muy idolatrado, mitificado pero después nos hicimos amigos y fuimos dos amigos, no ya un discípulo y un maestro. Mi contacto con Quino tiene una evolución hacia la amistad que borra esa frontera primera del chico que miraba con idolatría su dibujo y le parecía algo inalcanzable.

Los temas que toca Quino generalmente son temas en los que tuvo que metaforizar o esconderse porque muchos estaban prohibidos. Para mi generación, esos temas ya habían sido liberados y yo los trabajo todos: el sexo, la ideología, la muerte, el dolor, los desaparecidos. Esos temas en la generación de Quino eran mucho más tabúes. En mi generación y por mi propio laburo y los medios en los que publiqué y me permití publicar, son otros, soy de otra generación.

 

Fuente: Cultura.gob.ar

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