miércoles 4 de agosto de 2021
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Carnaval toda la vida, 25 años de batucada comodorense

lunes 22 de febrero de 2021
Carnaval toda la vida, 25 años de batucada comodorense

Del papel crepé a la tela de raso, edición 2021 sin lentejuelas, bombos ni desfile, DOM fue al encuentro de quienes lo incentivan, en esta tierra, desde hace más de 20 años. Lo bajaron, pusieron en suspenso, para acorralar la expansión del virus. “Algún día queremos concretarnos como Capital Nacional de la Música de Carnaval”, explicaron los que cranean tras las murgas.



(Por Marcelo Melo) Considerado por todos los argentinos como el “Carnaval del País”, y la mayor fiesta a cielo abierto en el territorio nacional, el carnaval 2021, en reconocida ciudad entrerriana, fue cancelado, debido a la situación epidemiológica. Fue el anuncio, a mediados de diciembre pasado, de la Comisión de Carnaval de Gualeguaychú. Luego de varias semanas de trabajo en protocolos sanitarios, un comunicado -firmado por los directivos de las cinco comparsas animadoras de la fiesta- señala que la medida se tomó “debido a la situación epidemiológica que atraviesa la ciudad y el mundo entero, en el marco de la pandemia por coronavirus, tendiendo a cuidar la salud y seguridad de los espectadores”.

Y Comodoro no fue la excepción. También bajó persianas a esta edición, pero los organizadores desean que no se pierda lo que ya es tradición.

“Empezamos una lucha, para conservarlo en el tiempo, con cada director de Cultura del municipio. Nos vemos, miramos hacia atrás, y distinguimos todo lo que hemos hecho, pasamos del papel crepé al raso. Forjamos, desde hace 20 años, la escuela de música gratuita, algún día queremos concretarnos como Capital de la Música de Carnaval”, narra uno de los organizadores a este medio, convocando a que no se pierda el hilo de la historia, sino que se recuerde como un lapsus inevitable.

La murga como espectáculo fue evolucionando y reconocida como una nueva categoría del entretenimiento aleccionador, allá por 1917. El número de componentes fue creciendo (hoy ronda la veintena) y aquellos instrumentos primitivos que permitían expresarse - que demandaban un gran esfuerzo a los ejecutantes- fueron alterados por el bombo, el platillo y el redoblante.

Tal innovación, que entraba en la escena pública, fue obra de José Ministeri -popular por su mote de “Pepino”-, una figura señera de la historia del Carnaval, un mito eternamente ligado a sus legendarios “Patos Cabreros”. “Pepino” también impuso la vestimenta del director (ataviado con un elegante frac, levita y... ¡zapatillas!) bailando alegremente al son de la batería, mientras su batuta trazaba piruetas en el aire. Otro de los innovadores, sin dudas, fue Domingo Espert, bautizado como “El Loco Pamento”. Junto a “Los Saltimbanquis” adicionó la mímica, el maquillaje artístico y la presentación hablada.

La teatralidad tiene amplio espacio en su desarrollo, una forma de tal plasticidad permite gran cantidad de combinaciones y hay que tener en cuenta que la “Retirada o Despedida:” es más larga que la presentación, comúnmente no supera los diez minutos. Ésta, es la parte que suelen disfrutar más los murguistas.

Ya que -por lo general- es más lindo de cantar, los arreglos son más cuidados y pulidos, pues conforman el broche de oro del trabajo del director.

La retirada suele estar dedicada a algo: persona, personaje histórico, mitológico, o algo abstracto como los abuelos, las cosas y costumbres que se perdieron, los murguistas de antes, etc. Esta última parte no tiene final, en un momento se empieza a repetir un fragmento y la murga baja del escenario cantando, sigue cantando abajo hasta que el canto se desvanece.



Son muy diversas, pero generalmente el imán temático discurre de “El carnaval. Los personajes heredados de la tradición carnavalesca” a “la murga como voz popular”; de “la temática contestataria (muy fuerte a partir de las dictaduras militares)” a “la sátira política” y de allí a un repaso por “Las noticias del ciclo anual entre carnaval y carnaval” o el “fútbol, los colores” a “la temática de la vida cotidiana como crítica al gobierno de turno”. Sin olvidar “la sátira a las modas o costumbres emergentes”, descripción de la actualidad de “la ciudad”; en las que el coro debe batirse a duelo con variantes que la van contextualizando, a la murga, a diferentes requerimientos. Su formato multimedia admite, en segundo lugar, la participación de un variadísimo universo expresivo, donde siempre hay lugar para uno más. En la murga se puede bailar, cantar, recitar, interpretar algún instrumento, llevar algún muñeco, bandera, estandarte, portar un disfraz. Tal variedad de roles expresivos habilita una convocatoria de amplios márgenes, que facilita la inclusión y la participación. Esto admite la adaptación del formato murga a grupos de características especiales.

La murga, hija de los carnavales y la cultura popular, nació y se mantuvo por fuera de todo condicionamiento oficial hasta fines del siglo XX. La formación de una murga en los barrios articuló recursos propios de cada grupo, en forma básicamente autogestionaria. Cada grupo busca, recorre y arma redes de recursos, las que le permitan afrontar los gastos y los servicios necesarios para su actuación. Se establecen relaciones artístico-productivas con comerciantes, dirigentes y partidos políticos, agentes municipales y otras fuerzas vivas barriales y municipales. Así, se construyen redes de contactos, dinamizan y ponen en relación a muy diversos agentes sociales. En el discurso murguero, tanto anterior como actual, esta cualidad autogestiva, se asume como medio de independencia, para sostener total libertad en las decisiones referidas al mensaje expresivo y a las formas organizativas.

Y como se extendió por el mundo, con sus realidades zonales imantando cualidades y defectos, Comodoro no fue la excepción, pues somos “hijos de”. Pero este año tiene un manto especial, el de la Pandemia, la que se podría satirizar oscuramente por sus tentáculos condenatorios, siempre con el mismo fin: aleccionar y hacer ver el presente. Tiene a sus protagonistas guardando estandartes, esta edición los mantendrá en casa, ya que no se realizará, para no incentivar el “contagio” colectivo. Frente a usted: la aleccionadora Batucada Comodorense.



“Nacimos hace 25 años, cuando dimos el puntapié en el carnaval. Comenzó como algo familiar para salir de la rutina, acordándonos de los viejos carnavales. Y quedó, se instaló y quedó”, Lucio Coñocar, con los ojos vidriosos, transmite una historia de la que es dueño: arremangarse, para que esta festividad popular prenda en esta tierra. Y vaya que lo logró, con diferentes equipos de trabajo. “Fuimos el primer elenco bien constituido, en el corazón del Ceferino. Y de ahí salimos a formar una por cada zona, con talleres.

Éramos única y por eso Batucada Comodorense, por que llegaban de todos los barrios, en un principio del Pietrobelli, Las Flores, Floresta, San Martín, Abasolo, 1008, Pueyrredón, Moure, Quirno Costa, de todos los barrios y fueron las primeras” ofrece ante el micrófono de la DOM. Hoy arriba a las Bodas de Plata, vaya paradoja del destino, sin celebración, por pandemia global, un chiste que les jugó el destino, pero no bajan los brazos. Están contenidos en la historia.

A esos inicios sin nada, se desciende por el túnel del tiempo, se va al arribo de una murga -con identidad- desde el Valle, más precisamente de la “Ciudad de Luis”. Éste comodorense recuerda la llegada en los ‘80. “En el ‘86 llegó una murga de Trelew, de la que, su línea de bombos, percusión y alegría, nos llamó la atención. Luego fue evolucionando, nos han abierto muchas puertas, hemos tomado parte de los corsos de San Telmo y Palermo (barrios porteños), la recorrida a la provincia donde se celebrasen, ser parte del primer centenario de Esquel, actos centrales. Y, gracias a la Maratón del diario Crónica -unión en el recorrido del 98- ya nos conocieron desde ahí. Y nos invitaban a los carnavales de otras ciudades” agrega Lucio Coñocar, uno de los instigadores y trabajadores ad honorem, pura pasión, de la festividad, hoy ya cancelada por el virus global.

“A nosotros nos contagió –jamás fue utilizado mejor el verbo, que el organizador- mucho llegar a lo que hemos hecho hasta hoy, porque se perdió, desde que se llevaron la Estudiantina a la avenida Portugal. Desde ahí nos quedó la enseñanza de lo que podíamos hacer. Entonces, con el carnaval, llegamos a convocar 24 grupos/barrios, a 38 en el máximo del llamado, hoy mantenemos 20 en actividad. Y empezamos una lucha, para conservarlo en el tiempo, con cada director de Cultura. Nos vemos y miramos hacia atrás, advertimos todo lo que hemos hecho, pasamos del papel crepé al raso, contamos con escuela de música gratuita desde hace 20 años, algún día queremos concretarnos como Capital de la Música de Carnaval, tenemos trompeta, violonchelo, acordeón, bajo, trombón, saxos diferentes, guitarra. Esto nos ha hecho estrechar más el compromiso con la ciudad.

Hoy: los chicos tienen un camino sano, pues les transmitimos líneas de trabajo, campañas contra el alcohol y las drogas, pactos de convivencia. Somos una murga de mucho compromiso, en el que destacamos los horarios de llegada, ayudar al más desfavorecido, al que recién llegó. Respetar siempre y que nos respeten” ofrece Coñocar, muy convencido.

Realza al profesor José Álamo, que hace una docena de años inició el marcado del camino con la escuela gratuita, todos los instrumentos, “varios integrantes hasta consiguieron trabajo con la murga. Eso nos ha hecho sacar muchos chicos de la calle, estar en sus casas y no en la calle. Pautas desubicadas con el respeto al código de convivencia no se respetan, tenemos mucho compromiso con el trabajo, los horarios, respeto, ante todo. Fuimos creadores de un proyecto que le presentamos a Mario Morón, planteándolo por barrio, decían que no iba a funcionar y hoy hay 200 posibles integrantes en Comodoro”.

Y pensar que se iniciaron con la trompeta de “Marquitos”, el vientista de la mítica banda 113 Vicios, y el “Oso” Mellman, les decían que no iban a funcionar y hoy tienen continuidad 20 murgas, con 10 integrantes estables como mínimo. “Nos impusimos y nos estamos ingeniando ante nuevos desafíos que se presentan.

Cada 5 meses se les otorga un incentivo, que muchos veían mal y hoy cambió esa visión. Consideramos que ningún protocolo por extremo que sea nos permitirá presentarnos con la sensación de contribuir con ellos. Más adelante se podrá. El carnaval puede esperar.

Cuidémonos ahora para poder al menos tener la posibilidad de festejarlo cuando todo esto pase” agregan sin temores.



Leer música, que se desarrollen por su cuenta, terminan en otros emprendimientos musicales, ocupando el tiempo con ensayos. Quedó en esto, porque es un año perdido por pandemia. Más allá del carnaval se trabaja todo el año, pero este año no fue así, que la moraleja que quede sea que recordemos las separaciones forzadas, aislamiento fue la palabra más pronunciada, “que reflexionemos hasta que dentro de 12 años se pudra todo de nuevo. Siempre trabajamos así, pensar lo que nos pasa, en el 2002, cuando todos se iban y nos decían que el futuro estaba en EE.UU y Europa, se nos iban científicos y médicos, amigos; reafirmamos todo lo que nos da identidad cultural frente al mundo. Fuimos invitados a hacer un corso especial en la localidad 28 de julio. Y así, tras 25 años, miles.

Y creemos que el próximo homenajeado, además de impregnarse por la pandemia, será Diego Maradona” finaliza Coñocar.

Nicolás Arjona, otro director de Batucada Comodorense, expresó que siempre buscan mejorar el elemento vital que tienen a mano para moldear. “Ellos son los integrantes y el recambio que se va dando, las generaciones se pasan la posta, mediante la enseñanza de cada arte, enseñar un bombo, coser un vestuario, bordar, cranear galeras, todo con solidaridad de por medio, que además se fundamente en el pensamiento colectivo. Todo marca, tras metas trazadas, que se han hecho bien las cosas, y eso es lo más importante. Vecino, ¿Qué desea escuchar?, el sonido de un tambor o de un arma al disparar, la Murga es puro rescate, se puede ver todo el tiempo pandémico como una pérdida, pero para mí es tiempo ganado, ensayo, rescate, resguardo. Luego, una vez que pase, el carnaval regresará”.

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