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Comodoro: Hace diez años también hubo cuarentena, pero de homicidios

sábado 07 de noviembre de 2020
Comodoro: Hace diez años también hubo cuarentena, pero de homicidios
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En esa época Comodoro Rivadavia llevó la triste estadística de ser la primera en el país con mayor índice de muertes violentas en un año.


Hace apenas una década la inseguridad reinaba por doquier en determinados sectores de la ciudad. Los vándalos y grupos antagónicos mantenían violentos enfrentamientos procurando ganar terreno en esos sectores para el narcomenudeo con determinadas drogas que se vendían como caramelos.

Era por demás reiterativo publicar el apellido de integrantes de una polémica familia que incursionaba en usurpaciones de viviendas, enfrentamientos armados y que estuvieron directa e indirectamente involucrados en varias muertes violentas.

Al 20 de diciembre de 2010 la fría estadística marcaba a Comodoro Rivadavia como una de las ciudades -sino la más- más violentas de Argentina; 36 homicidios, en su mayoría jóvenes.

Violencia


Este medio escribía por aquel entonces en parte de decenas y cientos de notas: “Los hombres y mujeres de la División Homicidios de la Brigada de Investigaciones que encabezan el comisario Leonardo Bustos y subcomisario Julián Vilches procuran por todos los medios dilucidarlos, aunque por las características de los mismos se tornan en tareas sumamente difíciles.

Horarios de madrugada en algunos de ellos -y en lugares descampados- y, hasta el momento, ausencia de testigos directos son algunas de las cuestiones que dificultan las tareas”.

No había personal policial suficiente en las comisarías y en algunos sectores muy peligrosos directamente la policía no entraba.

Los vecinos aterrorizados asistían cotidianamente a escenas de terror. “No podemos permitir que la violencia y el delito pongan en vilo a la mayoría de los vecinos” declaraba a Crónica un 2 de noviembre de hace 10 años el entonces intendente de la ciudad Martín Buzzi, agregando su repudio a la violencia entre grupos que atentaba contra la convivencia pacífica en los barrios e introducía un estado de profunda angustia entre los vecinos.

“Esta violencia social, de base delictiva, debe ser erradicada aplicando desde el Estado toda la fuerza y el peso de la ley. Le pido una vez más a la Justicia que ponga a los delincuentes entre las rejas y no convalide ningún tipo de impunidad” aseguraba el intendente de la ciudad que algún tiempo después sería el gobernador del Chubut.

Y es que había una especie de “cortocircuito” entre el Poder Ejecutivo provincial y el municipal con la Justicia.

Prevención y Pandemia


Muchos delincuentes bajo el amparo de archiconocidos y hábiles abogados penalistas entraban y salían de las comisarías acumulando un sinfín de causas penales y prosiguiendo el mismo camino delictivo.

A decir verdad, desde comienzos del siglo XXI fueron cientos de muertos por hechos violentos a lo largo y ancho de la ciudad. Hubo que ajustar tuercas en la -para nada aceitada- rueda que equipare esa lucha. Represión bien entendida con jefes policiales que supieron estar a tono con fiscales y jueces para meter en “sectores de nadie” las fuerzas especiales como el Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) e Infantería, para dar apoyo a comisarías de zona sur como seccionales Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima en cuyas jurisdicciones arreciaban los enfrentamientos armados y se sucedían las muertes jóvenes.

Y hubo delincuentes a quienes por fin les llegó la hora con jueces con mano firme que les bajaron el martillo para resguardar a la sociedad. Una década después la fría estadística nos habla de tres homicidios en lo que va de 2020.

Posiblemente mucho tuvo que ver la prevención y controles policiales en estos casi ocho meses de emergencia nacional sanitaria por decreto que obliga al aislamiento y a mantener la distancia social y a no permitir reuniones con más de ocho o diez personas.

Una gran mayoría de ciudadanos disconformes con determinadas prohibiciones reclaman volver a la normalidad laboral. Pero también hay muchos personajes marginales a la espera de oportunidades.

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