Intercambio de semillas: una práctica que crece y fortalece la producción local
“Antes la gente estaba acostumbrada a retirar semillas en las oficinas del INTA, pero hoy lo que promovemos es el intercambio entre vecinos”, señaló.
La dinámica es simple y accesible: quienes tienen huertas —o incluso plantas ornamentales— pueden dejar que alguna especie complete su ciclo, recolectar sus semillas y llevarlas a estos espacios comunitarios para intercambiar.
“Si tengo muchas semillas de tomate y necesito acelga, puedo intercambiar. Incluso aparecen variedades poco comunes, como la acelga arcoíris o de distintos colores”, destacó.
Uno de los puntos clave es la organización y rotulación de las semillas. “Es importante anotar en el sobre de qué especie se trata y el año de cosecha. Al principio uno se acuerda, pero después es fácil olvidarse”, explicó.
Además de semillas, en estos encuentros también se intercambian plantines y esquejes, lo que permite sumar especies que no siempre se reproducen por semilla. “A veces llevamos hijitos de plantas o esquejes y volvemos con nuevas variedades para nuestras huertas”, agregó.
Más allá del intercambio en sí, Salomón remarcó el valor social de estas ferias: “Son espacios donde se comparten saberes, experiencias y también se generan vínculos entre vecinos”.