2026-02-14

Historia de San Valentín

Del “me gusta” en Facebook al matrimonio: la historia de Guillermo y Germán

Lo que empezó como un contacto casual en redes sociales terminó convirtiéndose en un proyecto de vida.

La historia de Guillermo, de 51 años, y Germán de 30, comenzó entre 2018 y 2019. En ese entonces, Germán vivía en Comodoro Rivadavia y trabajaba en ventas. Al ampliar su red de contactos en Facebook, encontró el perfil de Guillermo y le envió una solicitud de amistad.

“Charlábamos muy poco, algo muy respetuoso”, recuerdan. En aquel momento, ambos estaban en pareja, por lo que el vínculo quedó simplemente en intercambios esporádicos y reacciones en redes sociales. Pasaron casi cinco años. Cuando los dos estaban nuevamente solteros, retomaron la conversación. Esta vez, la conexión fue distinta. Más profunda. Más honesta.

Germán tenía 30 años; Guillermo, 51. Pero la diferencia de edad nunca fue un obstáculo. “El amor es un salto de fe”, afirma Germán. “No sabés lo que hay abajo, pero decidís confiar”.

La relación comenzó a distancia: Guillermo se encontraba en Comodoro Rivadavia y Germán en Ecuador de donde es oriundo. Sin contacto físico, construyeron el vínculo desde la palabra, la intención y los proyectos compartidos. “En una relación a distancia te conocés desde otro lado. No es lo físico lo que te une primero, sino lo que querés construir con la otra persona”, explican.

El primer encuentro fue decisivo. Entre nervios y expectativas, decidieron arriesgarse. “Si no nos gustamos, bueno, mucho gusto y listo”, habían dicho entre risas. Pero cuando finalmente se vieron, supieron que querían seguir adelante.

Guillermo es padre de 3 hijos y abuelo de 8 nietos. Venía de un matrimonio anterior y de una vida ya formada. Sin embargo, eligió ser claro con su entorno y afrontar los prejuicios que aún existen. “Hay que ser respetuosos con todos. No se trata solo de ser una pareja homosexual, sino de entender que hay familias y personas alrededor. La honestidad fue fundamental”, señala.

Hoy están casados y apuestan a un mensaje simple pero profundo: animarse a amar. “La vida es corta. Nadie tiene garantizado el mañana. Si quieren luchar por alguien, no lo piensen tanto”, dicen. En un contexto donde todavía persisten miradas críticas, la historia de Guillermo y Germán demuestra que el amor no entiende de edades ni fronteras. Solo de decisión.

Te puede interesar