Prevenir la malnutrición fortalece el derecho a la salud de las niñas, niños y adolescentes
La Convención sobre los Derechos del Niño, que en Argentina tiene rango constitucional, establece que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho al más alto nivel posible de salud, al acceso a alimentos nutritivos adecuados y al agua segura. Incluso, destaca la necesidad de que todos los sectores de la sociedad conozcan los principios básicos de la nutrición en la infancia y las ventajas de la lactancia materna.
La malnutrición es uno de los mayores desafíos a nivel global y lactantes, niñas, niños y adolescentes están especialmente expuestos. La obesidad infantil es una problemática que ha ido en aumento en las últimas décadas. Según un informe global de UNICEF, en 2019, aproximadamente 38 millones de niñas y niños menores de 5 años y más de 340 millones de 5 a 19 años tenían sobrepeso u obesidad (UNICEF, 2022).
Actualmente, Argentina se encuentra entre los tres países con mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil en América Latina: el 36,5% de las chicas y chicos entre 5 y 19 años tienen sobrepeso u obesidad (UNICEF, 2023). Esta problemática compromete su salud y desarrollo presente y futuro; aumenta el riesgo de enfermedades no transmisibles relacionadas con la mala alimentación como la hipertensión arterial, diabetes y algunos tipos de cáncer; y puede incrementar el gasto en salud a lo largo del ciclo de vida.
En los últimos años ha habido cambios en el patrón alimentario de la población, que pasó de consumir alimentos naturales y comidas caseras a productos procesados y ultraprocesados con exceso de azúcar, grasas y sal. Los factores que explican estos cambios son múltiples: los entornos no saludables, la escasa educación alimentaria, la publicidad de alimentos poco saludables que influencia las elecciones, entre otros. Además, el sedentarismo es otro de los factores que aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad.
Trabajar en la prevención de la obesidad y en la promoción de una alimentación saludable y una vida activa en la infancia es crucial: es la etapa en donde se construyen los hábitos que continúan en la edad adulta y que son clave para prevenir múltiples problemas de salud, en particular las enfermedades crónicas no trasmisibles.
Realizar una alimentación variada, en base a alimentos frescos y mínimamente procesados como frutas, verduras, cereales, legumbres, carnes, huevos, leche y una limitada presencia de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas; fomentar el juego y la actividad física en el entorno escolar y familiar; reducir la exposición a las pantallas y el sedentarismo; promover el consumo de agua segura; e involucrar a toda la comunidad en hábitos saludables, son algunos de los caminos que UNICEF propone llevar adelante para prevenir el sobrepeso y la obesidad en las infancias.
Generar entornos saludables marca una diferencia significativa en la salud de las niñas y los niños, y en el futuro de las comunidades.
Por Verónica Risso Patrón, Oficial de Nutrición y Salud de UNICEF Argentina