Codo de tenista
Recientemente se me brindó la oportunidad y la distinción de participar como disertante en el Curso Oficial de Rehabilitación de Hombro y Codo de la Asociación Argentina AAHC, y de exponer un tema que ha sido tema de debate en múltiples conferencias.
El dolor en la parte de afuera del codo, que por lo general la persona nos cuenta que le duele en la parte de afuera del codo al realizar movimientos de apretar o agarrar, tanto en el deporte, principalmente los de raqueta, como en su actividad laboral por el uso de mouse o teclado, e incluso en la vida diaria, como cebarse un mate, tomar una taza de café, abrir un frasco o realizar las tareas diarias del hogar.
Todo esto se dificulta cada vez más por el dolor y señalan con el dedo el punto preciso del dolor, por lo general nos dice: "Mire, es acá", señalando el punto del codo. Se presenta con una alta frecuencia en los consultorios, como lo es la Tendinopatía Lateral del Codo, comúnmente conocida como Epicondilitis o Codo del Tenista.
Esta es una patología que afecta preferentemente a personas entre los 35 y 54 años de edad, tanto a hombres como a mujeres y afecta al 50% de las personas que practican deportes de raqueta en algún momento de su actividad deportiva.
Usted se preguntará, pero a mí me duele y no juego al tenis… y esto es así, ya que esto representa un porcentaje pequeño respecto a la población que lo padece.
Las principales causas de afección es el movimiento repetitivo como lo es trabajar con herramientas manuales (martillos, destornilladores, tijeras, etc.), el trabajo de oficina se encuentra entre una de las principales causales.
Se presenta como una dolencia que aparece lentamente y va creciendo en su intensidad en la parte lateral del Codo llamado Epicondilo, donde se insertan los tendones extensores de la muñeca, los que se ven afectados por un proceso degenerativo, fruto de los microtraumatismos ocasionados por las contracciones excesivas de carácter acumulativo, que lleva a una limitación en la fuerza de agarre y, a menudo, es resistente al tratamiento y se torna molesto para las acciones de la vida cotidiana de la persona.
Una evaluación clínica exhaustiva es de importancia vital a la hora de realizar un diagnóstico y seguimiento y tratamiento por parte del profesional y de ser posible la utilización de estudios muy valiosos, como lo son una ecografía o resonancia magnética.
Se ha demostrado que la inmovilización no es el camino a seguir en su recuperación, sino que con un tratamiento conservador y un adecuado programa con dosificaciones de la ejercitación, guiado por un kinesiólogo, donde se establecerán diferentes estadios, lo que se logra una recuperación de aproximadamente el 90% de los casos.
La cirugía también es una alternativa, en los casos de que no se haya logrado su resolución y tiene un protocolo específico de recuperación y readaptación personalizado.