sábado 25 de septiembre de 2021
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Enzo Antoniazzi, la calma de la lluvia

domingo 05 de septiembre de 2021
Enzo Antoniazzi, la calma de la lluvia

Por Marcelo Melo

Nació en Comodoro Rivadavia, creció en el barrio Ceferino Namuncurá. Empezó a tocar a los 8 años. Primero la batería, después la guitarra. A los 18 compuso su primera canción, inspirada en un sueño con paisajes patagónicos. Se mudó a Buenos Aires para estudiar música y volvió. En el 2017 lanzó “Pulso”, su primer EP y hoy nos anticipa su nuevo disco.

 

Un piano y un sintetizador le bastaron a Enzo Antoniazzi para bajar lo que florecía en su imaginación, y así surgieron y plasmó las canciones de su nuevo disco: “La Calma de la Lluvia”. Obviamente que, a estudios, no entró solo, sino que lo grabó con una gran banda: Luciano Simos (batería), Juan Roldán (bajo), Andres Vanoni (sintetizadores), Nicolás Hernández (guitarra eléctrica), y un batero con mucha historia: “Alakrán” Márquez.

Cuando DOM lo consulta sobre cuándo enfrentará al público, con estas siete nuevas composiciones, manifiesta que será en el verano, que hoy está muy problemático para llevar a cabo un recital, con la presencia de don Coronavirus. “La idea es plantearlo para este verano, en un lugar donde se pueda cumplir con los protocolos necesarios. Pero, además, porque hace rato no toco en vivo, en banda, estamos ensamblando a full con la banda”. Agrega que “es un buen momento para revalorizar los recitales, y tomarlos como una instancia más creativa. Estuvimos tanto tiempo sin ir a conciertos, que me ayudó a pensar justamente en cómo presentar el disco, resignificar la instancia del vivo. Así que la idea es hacerlo de la manera más creativa que pueda. Si la pandemia nos sirvió de algo, entre tantas cosas, fue ver qué iba a suceder en las vueltas de esos encuentros”.

Nacido en Comodoro Rivadavia, criado en el barrio Ceferino, narra estar interesado por la música desde muy pequeño desde la escucha, “creo que a la mayoría nos debe pasar eso, esa identidad musical comienza a formarse con ‘esas músicas’ que me cruzaba en la tele o la radio, me dejaban aún más sorprendido de lo que ya nos quedamos ante casi todo, cuando somos niños. Y lo primero que me produjo –fuerte influencia- fue Gorillaz (banda virtual, la de dibujitos animados, británica, creada en 1998 por Damon Albarn y Jamie Hewlett), por ejemplo. Todos tenemos una identidad musical, y está bueno que no sea para nada estática, sino que se renueve constantemente”.

 

A cuatro años de tu último disco, describime este nuevo trabajo…

A diferencia de las canciones de “Pulso”, las composiciones de este disco, fue un trabajo que produje completamente en solitario, me propuse salir, un poco, del formato trío con el que venía tocando. Ale Plaza, que es un gran músico de este lugar, tuvo el gesto enorme de prestarme un piano Rhodes. Entonces, hice canciones desde un instrumento que no es el que toco habitualmente (las teclas reemplazaron por un momento, para componer, a las cuerdas, ya que su instrumento habitual, desde los 14 años, es la guitarra, con la que incorporó el mundo de las notas a su vida). El mismo gesto tuvo Santy Raybet en prestarme un sinte; digamos que me armé como una suerte de juguetería musical para componer y fue una experiencia re linda, creo que se nota eso en las canciones y quienes grabaron en el disco encima embellecieron más todo.

 

¿Y si lo tuvieras que definir por género?

“La calma de la lluvia” es un disco que se tomó el tiempo necesario para ser terminado, en un momento donde todo parece hacerse de manera más instantánea, sobre todo la música, en esta nueva dinámica de distribución que tiene y su forma de escucha. Desde ese lugar, es un trabajo en el que las canciones están unidas por un hilo conductor, se mueven dentro del rock y el pop, con algunas formas de acercamiento a esos géneros, que quizás, antes, acá no se daba de manera muy frecuente. Hay momentos de estridencia y, a su vez, calma total, dentro de cada canción. Cuando lo ensayo con la banda es muy divertido para tocar. Fue la primera vez que compuse música con una pc, pero lo hice como si manejara una banda tradicional (batería, bajo, guitarra, voz, etc), entonces, la forma de abordar los temas es muy inocente, en ese sentido, estaba jugando totalmente. Creo que es un disco que, de alguna forma, ahora me brindó el conocimiento para poder seguir haciendo, en el futuro, otras músicas, fue muy estimulante.

 

Si tuvieras que nombrar influencias importantes…

Creo que las influencias musicales más importantes son las de mis amigos, como Julián y Alakrán Márquez, Nicolás Hernández, Teo Nürnberg, porque, en un punto, son artistas que tengo literalmente al lado y veo que hacen una música increíble. Son experiencias compartidas, creo que ahí reside una influencia total. A nivel nacional, te puedo nombrar a Cerati y Marilina Bertoldi (cantante), son los artistas que más escucho con atención, e internacional Damon Albarn (cantante de Blur y Gorillaz, entre otros), Talk Talk, Björk, Radiohead, todo lo que hizo Thom Yorke (cantante y compositor de Radiohead), Violeta Parra y me voy a olvidar un montón, así que me freno acá.

 

Hablame un poco de la escena local

La palabra escena me remite a algo que pasa, sucede y se termina, y capaz queda en nada. Hablar de escenas a nivel local no sé si es tan acertado, porque hay bandas o proyectos que vienen tocando desde hace un montón de años y eso es genial, trascendiendo así, justamente, algunos momentos.

Comodoro es cada vez más ecléctico, en cuanto a estilos y eso me encanta, me parece que desde el hip hop, por ejemplo, todo el tiempo van moviéndose cosas, los pibes de Poesía Urbana hacen algo que me parece increíble y, todo ese núcleo musical, hermoso, después hace que aparezcan personas como Gaby Caniza, Raybet, Glacé, que son como nuevos respiros, son un regalo. Es un gran momento local y, a lo sumo, me siento parte de eso, espero que en un futuro continúe, no solo en la música, sino también en un montón de otras disciplinas artísticas. Después, a nivel regional, en Santa Cruz está Juan Manuel Patricio que, desde Pico Truncado, está con lo que es el lado experimental, eso es tremendo. Y, en Caleta Olivia, están Les Amants, que son hermosos, me gustan muchísimo, pero seguramente hay un montón de música que aún no escuché. Desconozco el circuito de la cordillera, no sé si exista tanto como se da con la costa, sobre todo con Santa Cruz, creo que ahí hay más una cosa concreta: entre Comodoro y Caleta, que es recíproco entre bandas, pasa algo ahí.

 

¿Cómo te pegó el fallecimiento de un ícono Stone, como Charlie Watts?

La verdad que mucho no escuche a los Stones, excepto un par de discos puntuales, si los reconozco, inevitablemente, en otros artistas que escucho, la influencia de ellos. Un amigo me mandó un mensaje ese día, diciéndome que un día iba a existir un mundo en el que no haya Beatles ni Stones -ríe-. Y pensé que, de verdad, son tiempos de vuelta de página, la música está en ese momento y es genial. Hay que rescatar lo que nos conmovió en el siglo pasado, para fundar otras formas de creatividad, me parece. Ojalá sea así.

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