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Lucas Demare, el director de las grandes emociones del cine argentino

lunes 26 de julio de 2021
Lucas Demare, el director de las grandes emociones del cine argentino

Recordamos a uno de los grandes directores del cine nacional. Introdujo por primera vez efectos especiales en sus películas, hizo brillar en la pantalla grande a Tita Merello y Luis Sandrini y dejó la música para apostar de lleno a su gran pasión: el cine. En esta nota, referentes del sector evocan su obra.

Nació el 14 de julio de 1910. Hijo de Otilia Riccio y Domingo Demare. Fue realizador, guionista, un director de cine inolvidable, un “distinto”, innovador, arriesgado que empezó su carrera en el mundo del espectáculo como bandoneonista en París y terminó haciendo cine en Argentina. Creó su propia manera de hacer cine, “su cine”, porque el sello de Demare quedó inmortalizado en joyas como La guerra gaucha, El cura gaucho, La calle grita, Mi noche triste, Zafra y La boda por nombrar algunos de sus más de treinta largometrajes. Además, fue uno de los fundadores de Directores Argentinos Cinematográficos en 1958. Falleció en Buenos Aires el 6 de septiembre de 1981.

Demare en voz propia

En abril de 1975, el ya afamado director brindaba una extensa entrevista en un set del Instituto Nacional de Cinematografía, en Buenos Aires, que forma parte del libro “Reportaje al cine argentino. Los pioneros del sonoro”, de Mariano Calistro, Claudio España, Oscar Cetrángolo, Andrés Insaurralde y Carlos Landini. Compartimos algunos de los extractos más destacados: “Mis comienzos en la cinematografía fueron un poco casuales. Yo, desde los quince años estaba en París, accidentalmente pues mi hermano había ido en el año 26 como pianista de Canaro a esa ciudad. Mi hermano nunca había tocado tangos, tocaba jazz con Verona. Fue también mi padre, que era violinista y que se hacía cargo de la orquesta de Canaro cuando éste venía a Buenos Aires o iba a Estados Unidos. Como a ellos les fue muy bien nos mandaron a llamar a mi madre, a mi hermano menor y a mí".

“Canaro tenía un estudio, el Río de la Plata, con Yankelevich, Cossio y Pablo Osvaldo Valle. Él me dio una oportunidad, aunque relativa, me puso a cargo del estudio para cuidar el material. Filmaban en ese momento Romero, Nelo Cosimi. Hasta que un día me vino a ofrecer la dirección de una película, que fue la primera también de Pepe Iglesias, El zorro. Así comenzó aquí mi carrera de director”, cuenta Lucas Demare en la mencionada entrevista.

En aquella entrevista, Demare cuenta cómo fue que siendo un principiante pudo dirigir a Luis Sandrini, la principal estrella de cine de aquel momento, y relata también acerca de Chingolo, su primer gran éxito en el cine y película en la que introdujo los primeros “efectos especiales” que aparecieron en el cine nacional. “Bueno, y qué directores hay?. No voy a dar nombres pero le dijeron que estaba Fulano, que estaba Mengano y un muchacho nuevo que recién empezaba. Y entonces Sandrini contestó: “A Fulano y a Mengano los conozco, no me interesan. Me voy a tirar el lance con ese muchacho nuevo que no sé quién es”.

“En Chingolo hay varios usos de pintura completiva. Trucos de bastante dificultad; por ejemplo filmar los caños donde vivían estos tres reos. Los caños estaban reconstruidos en el fondo del estudio. La imagen se componía de tres formas distintas en un proceso en que se filmaba una parte primero, se volvía atrás, no se revelaba; se filmaba la parte del medio: un tren real que pasaba por un puente; se volvía a tapar todo eso y se completaba la parte de arriba con una pintura de un paisaje especial. Así comenzaron los primeros trucos que se hicieron en el cine argentino”.

Referentes del sector evocan su obra

"Uno de sus grandes logros fue crear una épica local".
Por Adrián Muoyo, periodista e investigador, dirige la Biblioteca del INCAA-ENERC.
Lucas Demare es, sin dudas, uno de los directores más importantes del cine argentino. Uno de sus grandes logros fue crear una épica local, de la mano de sus compañeros de ese extraordinario proyecto independiente que fue Artistas Argentinos Asociados. Con Homero Manzi y Ulyses Petit de Murat como guionistas, películas como La guerra gaucha (1942), Su mejor alumno (1944) y Pampa Bárbara (1945) -esta última codirigida con Hugo Fregonese- se convirtieron en una referencia para una manera de entender nuestra historia que alcanzó enorme popularidad. Han perdurado como clásicos de nuestro cine.

En la filmografía de Demare también hay otras obras destacadas que merecen una revisión como Los isleros (1951), Mercado de Abasto (1954) o Detrás de un largo muro (1958) que revelan un director también interesado en lo social. Acaso su última gran obra sea Hijo de hombre (1961), con guión del escritor paraguayo Arturo Roa Bastos, ambientada en la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia. Protagonizada por Francisco Rabal y Olga Zubarry, es un drama bélico implacable que está en la línea de aquellas épicas producciones de los años cuarenta que cimentaron su fama. Hoy está sumida en un injusto olvido y es otra de las películas de Demare que hay que ver o volver a ver.

"Fue lo más parecido a un director de Hollywood".
Por Raúl Manrupe, historiador del cine argentino, investigador en el Museo del Cine.
En el Festival de Mar del Plata, en 1965, el gran actor japonés Toshiro Mifune pidió conocer a Lucas Demare. Había visto Hijo de hombre en un festival europeo y quería conocer al director.

Considerado durante mucho tiempo como el realizador argentino más importante o al menos el que siempre podía esperarse una “gran película”, Lucas Demare fue sin duda uno de los más ambiciosos del cine argentino en cuanto a temática y producción. La guerra gaucha, el clásico de los clásicos. Su mejor alumno, el biopic por excelencia. Pampa Bárbara, el épico gaucho-western, que co dirigió con Hugo Fregonese. La poco recordada habitualmente Los isleros, con impactante labor de Tita Merello. John Ford o el neorrealismo, supo ver lo que era bueno para contar sus historias. Fue lo más parecido a un director de cine de Hollywood en sus métodos, narrativa, uso y exigencia de los recursos técnicos y artísticos. Como tantos directores industriales del mundo, alternó los proyectos propios, narrando problemáticas nacionales, con otros al servicio de estrellas como Luis Sandrini, donde los guiones solían quedar por debajo de la realización. No esquivó algunos temas externos a su realidad, de los que no salió bien parado.

Fundador de Artistas Argentinos Asociados. Sanguíneo. Apasionado. Un narrador como ha habido pocos, capaz de generar momentos inolvidables de cine: Enrique Muiño tocando el himno con su violín en La guerra, cerrando los ojos en El viejo Hucha. La acción confusa en el comienzo de La culpa la tuvo el otro. El incendio de un almacén en Mi noche triste. El clima de ensueño en el final de esa misma película o en el sepulcro donde Sarmiento/Muiño despide a su hijo. La mirada de Luisa Vehil en el final de Pampa Bárbara. Los soldados tomando agua de las perforaciones hechas por una ametralladora, en Hijo de Hombre y La Sed. Son momentos que aún hoy pueden conmover al espectador que los visiona, lo que pocos han logrado.

"Es uno de los directores imprescindibles y trascendentales del cine argentino".
Por Gabriel Fresta, periodista, crítico de cine, docente.
Demare es un director muy importante porque se metió con temas puntuales históricos argentinos y lo hizo con gran producción, hizo La guerra gaucha y ahí se nota lo que era la ambientación, el diseño del arte, el vestuario. Era un hombre de gran producción que además tomaba temas de la historia argentina y los transformaba en películas, eran temas importantes para la argentinidad que él hacía con fastuosidad, teniendo en cuenta que las décadas del cuarenta y del cincuenta eran las épocas de oro del cine argentino. Muchos directores de esa época hacían comedias pero no se metían con temas tan trascendentes como los que abordaba Demare.

Por otro lado, tomaba figuras icónicas de la época como Tita Merello y las hacía hacer sus mejores papeles dramáticos, como ser Guacho, una película tremenda, Los isleros o Mercado de Abasto, son películas muy importantes. Por otro lado, también hacía entretenimiento con las películas de Sandrini, o con Lolita Torres, y estamos hablando de una época muy complicada. Por ejemplo, la Tana Rinaldi no estaba bien vista, estaba dentro de las listas negras, sin embargo, Demare hizo una película controvertida políticamente en el año 1975. Por eso y por mucho más, creo que es uno de los directores imprescindibles y trascendentales del cine argentino.

Fuente: “Reportaje al cine argentino. Los pioneros del sonoro”, de Mariano Calistro, Claudio España, Oscar Cetrángolo, Andrés Insaurralde y Carlos Landini, de la Cinemateca Nacional. Con revisión y asesoramiento de Homero Alsina Thevenet.

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