2026-10-11

A UN AÑO DE LA DESAPARICIÓN

“Lo más difícil es la incertidumbre”: el testimonio de la nieta de Pedro Kreder a un año de su desaparición

Martina González Kreder habló con Crónica sobre los doce meses transcurridos desde que su abuelo y Juana Morales desaparecieron en Comodoro Rivadavia. Relató cómo la familia convive con la falta de respuestas, cuestionó la posibilidad de que ambos hayan ingresado voluntariamente al lugar donde apareció la camioneta y pidió que la búsqueda no caiga en el olvido.

Se cumple un año de la desaparición de Pedro Kreder y Juana Morales, los jubilados de Comodoro Rivadavia cuyo paradero continúa siendo desconocido desde octubre de 2025. A pesar de los extensos operativos de búsqueda realizados en la zona de Rocas Coloradas y de los recursos desplegados durante las primeras semanas, las familias siguen sin conocer qué ocurrió.

Martina González Kreder, nieta de Pedro, habló con Crónica y compartió cómo atravesaron estos doce meses marcados por la incertidumbre, la esperanza y la necesidad de encontrar respuestas. También recordó la personalidad de su abuelo y expuso las dudas que persisten en el entorno familiar respecto de las circunstancias de su desaparición.

Martina junto a Pedro.

“La verdad que es una fecha un poco difícil, porque se cumple ya un año. Es un tiempo que parece que fuera re largo y la verdad que tampoco es mucho”, expresó.

Martina explicó que durante los primeros meses la familia concentró sus esfuerzos en acompañar la búsqueda y seguir cada novedad de la investigación. Esa situación, señaló, hizo que muchas emociones quedaran relegadas ante la urgencia de encontrar a los jubilados.

“Recién ahora, después de un tiempo, estamos como cayendo en la ficha de lo que pasó y de que esta es como una nueva realidad que por ahí hay días en que cuesta un poquito más aceptarla”, manifestó.

Y resumió el sentimiento que atraviesa a sus seres queridos: “La angustia y la incertidumbre es siempre la misma. La falta de respuestas es algo que no se soluciona tan fácil”.

Pedro Kreder y Juana Morales. 

“¿Lo escribo como la persona que es o como la persona que fue?”

La ausencia de información concreta sobre su destino genera una situación particularmente compleja para quienes esperan saber qué sucedió.

“Yo ayer, por ejemplo, publiqué algo, escribí algo sobre mi abuelo y una de las cosas que más incertidumbre me causaron fue: ¿lo escribo como la persona que es o como la persona que fue? Porque uno no sabe muy bien cómo hacerle frente a la realidad”, contó.

La publicación de Martina en su cuenta personal de Facebook.

La joven señaló que cada integrante de la familia atravesó este proceso de manera diferente y reconoció que su madre fue una de las personas más afectadas.

“Mi mamá la verdad que estuvo muy afectada con el tema, más allá de lo que se vio o no se vio en los medios”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que durante las primeras etapas debieron priorizar las tareas de búsqueda por encima de sus propias emociones.

“Uno por ahí deja las emociones de lado para hacerle frente a la realidad, que es la importancia de poder encontrarlo bien y hacer todo lo que se pueda en el proceso”, agregó.

La investigación y las expectativas que generó el hallazgo de la camioneta

Pedro Kreder y Juana Morales desaparecieron el 11 de octubre de 2025, luego de salir de la vivienda del hombre en barrio Ciudadela. La información inicial indicaba que tenían previsto viajar hacia Camarones, aunque el recorrido que finalmente realizaron despertó interrogantes.

El 17 de octubre, seis días después, la camioneta de Pedro fue encontrada en el sector del Zanjón de Visser, dentro del área de Rocas Coloradas. El vehículo estaba cerrado y contenía pertenencias personales de ambos.

El hallazgo permitió concentrar los rastrillajes en esa zona, aunque los operativos posteriores no consiguieron establecer el paradero de la pareja.

Martina recordó que encontrar el vehículo representó, en aquel momento, una señal alentadora para la familia.

“Cuando apareció un par de días después la camioneta, eso a nosotros como que nos prendió una lucecita, porque habían pasado varios días. Entonces fue como decir: bueno, tenemos más movimiento”, explicó.

Sin embargo, sostuvo que esa expectativa inicial no estuvo acompañada por avances posteriores que permitieran esclarecer el caso.

“Hubo búsquedas, las búsquedas se realizaron por un par de semanas y después también se cortó. Entonces no hubo mucho más avance después de eso”, señaló.

La joven aclaró que no se encuentra en condiciones de evaluar técnicamente el desarrollo del operativo y que, por vivir a la distancia, no participó de todas las instancias de seguimiento.

No obstante, indicó que su madre mantuvo un contacto frecuente con quienes intervenían en la búsqueda y se acercaba periódicamente para solicitar novedades.

Según la información que recibió de su familia, no se habrían registrado avances significativos durante los últimos meses.

Última imagen conocida de la camioneta en la que presuntamente viajaban Pedro y Juana. 

“Mi abuelo no era una persona inconsciente”

Uno de los aspectos centrales del testimonio estuvo relacionado con la ubicación donde apareció la camioneta.

Martina manifestó que, desde el conocimiento que tienen de Pedro, la familia considera improbable que él hubiera decidido ingresar voluntariamente con su vehículo a un terreno de esas características.

“Nosotros no tenemos claro qué es lo que pasó, pero sí tenemos claro qué es lo que no pasó”, afirmó.

La joven recordó que su abuelo tenía una amplia experiencia al volante y que era una persona cuidadosa, por lo que rechazó las interpretaciones que atribuyen lo ocurrido a una decisión imprudente.

“Mi abuelo no era una persona inconsciente, no era una persona que se fuera a poner en riesgo ni a él ni a la vida de Juana, de su pareja. No era una persona que tomara ese tipo de decisiones”, sostuvo.

En ese sentido, expresó: “Lo que nosotros como familia sabemos es que él no se fue a meter voluntariamente ahí, que la camioneta él no la llevó hasta donde se encontró. Eso es lo que nosotros sabemos y defendemos, porque lo conocemos y sabemos cómo se manejaba”.

Se trata de una convicción expresada por la familia a partir del conocimiento que tenía de Pedro, y no de una circunstancia establecida por la investigación.

Martina también aclaró que desconoce qué pudo haber ocurrido durante el trayecto y que no cuenta con elementos para sostener una hipótesis concreta sobre una eventual intervención de terceros.

“Algo evidentemente pasó. Yo personalmente no sé si los interceptaron, no sé si pasó algo en el medio”, reconoció.

La zona donde se encontró la camioneta y el despliegue de rescate. 

“Yo tengo entendido que esa era la idea, pero eso es una ruta por la que no se va a Camarones. Nadie que vaya a Camarones simplemente va para allá. Te vas hasta Garayalde por Ruta 3 y desde ahí te metés”, señaló.

Para Martina, las condiciones del terreno donde apareció el vehículo refuerzan sus dudas acerca de que Pedro hubiera elegido ese recorrido.

“Ir por la costa, por un terreno tan difícil, la verdad que no me parece lógico ni para mi abuelo ni para nadie, si Camarones es el destino al que querés ir realmente”, manifestó.

El recuerdo de Pedro: los domingos en familia, su jardín y sus viajes

Más allá de las circunstancias de la desaparición, Martina quiso recuperar durante la entrevista la imagen de su abuelo como una persona cercana, independiente y profundamente vinculada con su familia.

Contó que fue su primera nieta y que ambos construyeron una relación muy especial, marcada por los encuentros familiares y las actividades cotidianas.

“Mi abuelo es una persona que es muy querida por todos nosotros. Yo fui su primera nieta y tenía una relación muy linda con él”, recordó.

Entre las imágenes que conserva aparecen los domingos compartidos, los almuerzos, la música y los momentos en la casa de Pedro.

“Siempre era: vamos a la casa del abuelo, vamos a comer un asado. Los domingos, al mediodía, era pasarlo con él”, relató. También recordó que disfrutaba de su jardín, de su huerta y de las rutinas que había construido.

Para Martina, esos recuerdos tienen hoy un significado especial frente a las numerosas versiones y comentarios que circularon alrededor del caso.

“Yo elijo quedarme con esta imagen que tenía de él, de que era una persona súper alegre, que disfrutaba de la vida que tenía. A él le encantaba la vida que tenía. Viajaba, iba y venía, era una persona súper independiente”, manifestó.

Pedro junto a su hija y madre de Martina, Gabriela Kreder.

El pedido de la familia: que el caso no deje de difundirse

Al cumplirse un año de la desaparición, Martina también dedicó parte de su testimonio a agradecer a quienes participaron de los operativos y acompañaron a las familias.

Reconoció especialmente el trabajo de los equipos de búsqueda, los voluntarios y las personas que colaboraron mediante la difusión del caso.

“Hubo mucha gente de la brigada y también hubo mucha gente de civiles, gente que se ofreció. Por más que no vayas y no participes activamente en la búsqueda, que compartan, que comenten, que publiquen cosas, que estén ahí, para nosotros fue fundamental”, expresó.

La joven destacó que la repercusión pública permitió ampliar el alcance de la búsqueda y conseguir recursos durante las primeras semanas.

“Pasó un año y la realidad es que un poco pierde, no es que pierde fuerza, pero deja de estar en las noticias, deja de estar en las tapas”, reflexionó.

En ese contexto, pidió que la desaparición de Pedro y Juana continúe siendo recordada y que cualquier persona que pueda aportar información se comunique con las autoridades.

“Me parece que es importante que se siga difundiendo y que no se deje de hablar de esto, indistinto de lo que llegue a pasar en el futuro”, sostuvo.

“Yo siempre veía los carteles de personas desaparecidas y jamás pensé que iba a estar del otro lado de la búsqueda de alguien. La verdad que es una realidad que no la sé asimilar todavía”, confesó.

“Lo más importante es poder dejar de vivir con la incertidumbre”

Hacia el final de la entrevista, Martina fue consultada sobre si considera que la familia se encuentra más cerca de saber qué sucedió que hace un año.

“Desde el lugar de nieta y de familiar me encantaría poder decir que estoy cerca de tener respuestas, pero la verdad que no sé qué es lo que va a pasar”, reconoció.

A pesar del tiempo transcurrido, aseguró que mantiene el deseo de que Pedro y Juana puedan ser encontrados. “Yo espero que en algún momento se sepa qué es lo que sucedió, en el mejor de los casos que aparezcan y que estén bien. Me encantaría más que nada en el mundo, pero ya pasó un año y la verdad que yo no sé muy bien qué pensar”, expresó.

Martina, su hermano Bautista y Pedro.

“Si alguien sabe, si tiene información, si en algún momento no lo dijeron o no lo compartieron, que nos lo digan, porque para nosotros lo más importante hoy es poder dejar de vivir con la incertidumbre y tener finalmente una respuesta de qué es lo que pasó”.

A doce meses de aquel 11 de octubre, la desaparición de Pedro Kreder y Juana Morales continúa sin esclarecerse. Para sus familias, la búsqueda de respuestas sigue siendo una necesidad que el paso del tiempo no ha conseguido aliviar.

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