Ensayo clìnico
Un fármaco a base de THC del cannabis eliminó las pesadillas en más de un tercio de pacientes con estrés postraumático
Un medicamento con THC derivado de la planta de cannabis redujo de manera significativa las pesadillas en pacientes con trastorno de estrés postraumático (TEPT). Tras diez semanas de tratamiento, más de un tercio de quienes recibieron la droga afirmó que esos episodios habían desaparecido por completo.
El resultado surgió de un ensayo clínico dirigido por investigadores del hospital universitario Charité de Berlín y publicado en la revista científica Nature Medicine. El estudio incluyó a más de 170 personas con estrés postraumático y pesadillas frecuentes e intensas.
Los especialistas utilizaron dronabinol, un medicamento de venta bajo receta que contiene tetrahidrocannabinol, el principal compuesto psicoactivo del cannabis. Los participantes recibieron cada noche el fármaco en gotas o un placebo con apariencia y sabor similares.
Ni los pacientes ni los profesionales que los atendían sabían quién recibía cada sustancia. Ese diseño doble ciego y controlado con placebo permitió comparar los efectos del tratamiento sin que las expectativas de los participantes o del equipo médico condicionaran los resultados.
Una reducción superior a la del placebo
Al finalizar las diez semanas, la carga asociada a las pesadillas cayó un promedio de 3,7 puntos en una escala de cero a ocho entre quienes tomaron dronabinol. En el grupo que recibió el placebo, la reducción fue de 2,2 puntos.
"Más de un tercio de los pacientes tratados con dronabinol informó que ya no sufría ninguna pesadilla después de diez semanas. Otro 21% señaló que la carga de las pesadillas se había reducido al menos a la mitad", explicó Stefan Röpke, uno de los investigadores que encabezó el proyecto.
Según el especialista, cerca de cinco de cada seis pacientes que recibieron el medicamento consideraron que su estado de salud había mejorado de manera marcada.
Las pesadillas constituyen uno de los síntomas más severos del estrés postraumático. Quienes padecen el trastorno pueden revivir durante el sueño una catástrofe, un accidente, un episodio de violencia, una experiencia bélica u otra situación traumática como si volviera a ocurrir.
La repetición de esos episodios puede provocar interrupciones del sueño, despertares en estado de pánico y miedo a acostarse. Los tratamientos disponibles, entre ellos determinados antidepresivos y medicamentos para reducir la presión arterial, suelen ofrecer un alivio limitado y no actúan de manera específica sobre las pesadillas.
Cómo podría actuar el THC durante el sueño
El THC interactúa con el sistema endocannabinoide del organismo, que participa en la regulación del sueño, el estrés y el procesamiento de los recuerdos emocionales.
"Existen indicios de que, durante el sueño REM -las fases intensas de los sueños en las que el cerebro procesa experiencias y regula emociones-, el THC reduce la actividad onírica y, de ese modo, alivia las respuestas nocturnas de estrés", sostuvo Röpke.
Los investigadores aclararon, sin embargo, que el efecto observado resultó específico sobre las pesadillas y el sueño. El ensayo no demostró una mejora concluyente en la gravedad general del estrés postraumático ni en la depresión que puede acompañar al trastorno.
El dronabinol, por lo tanto, no trató la enfermedad en su conjunto ni actuó sobre todos sus síntomas. Su efecto se concentró en reducir la reiteración nocturna de los recuerdos traumáticos.
Efectos adversos y límites del estudio
Durante el ensayo no se registraron efectos adversos graves. Algunos pacientes presentaron síntomas leves o moderados, como mareos, dolor de cabeza y aumento del apetito, con mayor frecuencia que quienes recibieron el placebo.
El equipo tampoco detectó signos de abstinencia después de suspender las dosis nocturnas. De todos modos, los autores advirtieron que todavía resta determinar si el tratamiento conserva su eficacia y seguridad durante períodos más prolongados.
Las próximas investigaciones deberán establecer además si el uso sostenido genera tolerancia, es decir, si el organismo necesita dosis cada vez mayores para alcanzar el mismo efecto.
Charité inició y dirigió el estudio, que también contó con la participación del Hospital Universitario de Hamburgo-Eppendorf, el Instituto Central de Salud Mental de Mannheim y la Clínica Universitaria de Psiquiatría de Charité en el Hospital St. Hedwig. La empresa Bionorica SE respaldó el trabajo.
Con información de BAE Negocios - Grupo Crónica.