El legado intacto: La Caravana Macabra anuncia doble fecha y defiende la historia de Abelardos
Hay reencuentros que están marcados por el destino, las señales y, sobre todo, la música. Tras un profundo proceso de sanación, regresos y la necesidad de mantener viva una llama que marcó a fuego el rock de Comodoro Rivadavia, La Caravana Macabra se prepara para dar un paso definitivo: una doble fecha.
En El Sótano, el emblemático espacio que los vio nacer y al que volverán con una madurez tan emotiva como rockera, la Caravana Macabra prepara una doble fecha.
Darío Acosta, la voz al frente de este proyecto, visitó Crónica para repasar el camino que los trajo de vuelta, la incorporación de las nuevas generaciones y la firme postura de la banda de preservar un legado barrial sin caer en polémicas.
El punto de partida de esta nueva etapa como “La Caravana Macabra” se remonta a enero de 2025. Tras dos décadas de caminos separados, la vida, las familias y las distintas realidades, el destino volvió a cruzar a los músicos en una sala de ensayo. "Fue un flash. Era estar de nuevo en la pieza del Loco ahí en las Milo Ocho. Yo cerraba los ojos y estaba ahí", recuerda Darío con emoción.
Sin embargo, el proceso estuvo atravesado por el dolor tras la partida de Sebastián "Seba" Acosta, líder histórico de Abelardos en abril del año pasado. Tras acompañarse mutuamente en el duelo, el grupo de WhatsApp quedó activo y los mates volvieron a encender la chispa musical. Ante la idea latente de regresar a los escenarios, la decisión sobre la identidad del grupo fue unánime y categórica: "De ahí nace esto de 'Sin Seba no hay Abelardos'. Nosotros compusimos y fuimos parte, pero sin él ni nosotros, ni los que acompañaron en la última formación por respeto a todos, podrían seguir con Abelardos. Por eso nos pusimos La Caravana Macabra, eligiendo el nombre entre pedacitos de temas que salían de ese universo que construimos en ese entonces. Es defender el legado desde ahí, disfrutando el presente y sabiendo que estamos todos".
A raíz de recientes idas y vueltas en las redes oficiales de la banda histórica —hoy administradas por familiares directos—, Darío fue tajante en cuanto a los ruidos externos y la posibilidad de que otros pretendieran usar el nombre original: "¿Qué van a tocar del otro lado? Nosotros nos quedamos con lo que hicimos, con las canciones de las que somos autores. La gente no es tonta, sabe quién es quién. Nos corremos del puterío, lo nuestro es hacer música y cagarnos de risa con amigos".
La familia se reorganiza: la incorporación de Gonzalo Acosta
El debut bajo el nombre de La Caravana Macabra ocurrió el pasado 15 de noviembre, también en El Sótano, en una noche cargada de mística donde reaparecieron banderas históricas y la "vieja escuela" se fundió en un abrazo con las nuevas generaciones.
Parte fundamental de esa energía actual radica en la incorporación de Gonzalo ("Gon"), el hijo mayor de Seba, quien con 24 años se sumó a las guitarras tras una fecha homenaje en mayo de 2025. "Fue una cuestión muy familiar. Gon nunca había tocado en una banda y sigue tocando la guitarra del viejo. En los primeros ensayos todos mirábamos para el mismo lugar buscando arrancar los temas, y él se extrañaba (risas). Hoy los ensayos ya tienen otra dinámica, se acopló al toque y la familia se fue reorganizando sin querer, a pesar del dolor", relató el vocalista.
Coordenadas de una doble fecha histórica
Con la premisa de "disfrutar el presente" y con las puertas abiertas a que las nuevas generaciones aporten maquetas y composiciones a futuro, La Caravana Macabra apuesta a una doble propuesta en el mítico escenario local de El Sótano con las presentaciones del viernes 31 de julio en una función Apto para Todo Público (ATP), y el sábado 1 de agosto en una función exclusiva para mayores de 18 años.
Las entradas ya se encuentran disponibles de manera virtual y pueden visitar el perfil oficial de Instagram de la banda: @lacaravanamacabra para mayor información.
Un encuentro imperdible para reencontrarse con las canciones que marcaron una época en las calles comodorenses, defendidas hoy por sus creadores originales y el calor de su propia sangre.