2026-04-28

Dos barcos llegarán frente a Sierra Grande y durante 250 días montarán la salida del crudo

La postal que se viene para la costa de Sierra Grande no se parece a ninguna obra tradicional. A varios kilómetros de tierra, dos barcos especializados trabajarán durante buena parte de 2026 para montar la infraestructura que permitirá despachar petróleo desde Río Negro hacia el exterior.

El movimiento no ocurrirá en un muelle ni dentro de un puerto clásico, sino en mar abierto, con un sistema pensado para transferir crudo directamente a buques petroleros.

El dato que empieza a modificar la escala del proyecto es el tiempo de trabajo previsto. La contratación contempla 250 días de tareas, divididos en dos campañas: una durante el segundo trimestre del año y otra entre el tercer y el cuarto.

Ese cronograma marca que la instalación de las monoboyas en Punta Colorada ya dejó de ser una hipótesis de largo plazo y entró en una fase de ejecución concreta.

La firma Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) cerró para esa etapa un contrato con la noruega DOF Group ASA, con un monto estimado de entre 25 y 50 millones de dólares.

El acuerdo apunta a resolver una pieza decisiva de la operatoria offshore: el punto exacto donde los buques podrán amarrar y cargar el crudo que llegará por ductos submarinos. La elección de ese esquema evita depender de infraestructura portuaria convencional y traslada la maniobra principal mar adentro.

Los trabajos no se apoyarán en una sola embarcación, sino en dos unidades con funciones bien diferenciadas. El Skandi Hera, de 94 metros de eslora y construido en 2013, asumirá las maniobras de anclaje y remolque pesado. Su potencia de tiro, estimada en 300 toneladas, y sus sistemas de posicionamiento dinámico resultan centrales para fijar estructuras en el lecho marino con precisión operativa.

A su lado trabajará el Skandi Patagonia, un buque de 93 metros preparado para tareas técnicas y submarinas. Esa embarcación cuenta con campana de buceo, grúas de carga y capacidad para 60 personas, una combinación que le permite intervenir en el montaje de colectores de tuberías y en el precomisionamiento de las boyas tipo CALM. En términos prácticos, será una de las piezas que conectará la ingeniería submarina con la futura carga de crudo en alta mar.

La magnitud humana del despliegue también explica por qué el operativo tendrá un ritmo sostenido durante meses.

Entre las dos embarcaciones habrá una dotación conjunta de 126 personas, con perfiles que van desde tripulaciones de navegación hasta buzos especializados, técnicos en robótica submarina y supervisores de montaje.

No se trata solo de barcos en espera frente a la costa, sino de una base flotante de trabajo continuo sobre uno de los tramos más sensibles del esquema exportador.

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