Pueblos originarios
Un repaso histórico necesario para entender el contexto actual
En los orígenes del Estado argentino, esto se produjo a partir de las conquistas en la Patagonia, momentos claves de la historia nacional que permitieron la expansión territorial a costa del exterminio de sus habitantes originarios.
A partir de estos sucesos ha comenzado la negación y la degradación de los pueblos originarios. “El Estado logró vencer la resistencia, masacraron a muchísimas personas y capturaron como prisioneros a otros tantos. En ese proceso de captura existieron campos de concentración en Carmen de Patagones, en Chichinales, en la isla Martín García”, detalla Daniel Loncón, referente de la Cátedra de Pueblos Originarios de la UNPSJB.
Las personas de los pueblos originarios, quienes eran llamados ‘indios’, eran utilizados de mano de obra: los hombres en la industria azucarera o de la zafra, las mujeres y niños como sirvientes. “Los ancianos generalmente terminaban muriendo, hay casos documentados de contagios adrede, por ejemplo, les daban ropa infectada de viruela y se contagiaban todos”, detalla.
Luego, se continuó con un proceso de asimilación forzosa que tuvo a la religión y a la educación como las dos formas principales de desculturización, lo que provocó una gran pérdida de la identidad. “Se buscaba argentinizar y evangelizar a los indios, crearon dispositivos estatales en el territorio para ir consolidando eso. Hoy nos damos cuenta que los escasos sobrevivientes tuvieron que negociar con el Estado para no perder la vida”, menciona.
A partir de ello se perdió la forma de organización social, política y espiritual. Con la complejidad que representó, hasta entrado el último siglo se mantuvo esa situación. “Cuando se empezó a revitalizar y a recuperar algunas pautas culturales, se empezó a plantear alguna reivindicación más de tipo política y territorial. Ahí comenzaron los conflictos, que siempre aclaro no son conflictos mapuches, es el conflicto del Estado con el pueblo”, remarcó el referente.