La cifra de muertos en Nepal y Tíbet por las inundaciones asciende a 939 y buscan a más de 4.700 desaparecidos
La cifra de muertos por las inundaciones que devastaron Nepal y el Tíbet ascendió a 939 personas. Nepal confirmó 923 fallecidos y China reportó otros 16 en la región del Tíbet. Además, 4.793 personas permanecen desaparecidas en ambos territorios.
El desastre comenzó el miércoles 26 de agosto, cuando el colapso de un glaciar en el Himalaya provocó una avalancha de agua, barro, rocas y escombros que arrasó zonas del norte y centro de Nepal. La magnitud del desprendimiento fue tal que el movimiento llegó a registrarse inicialmente como un sismo de magnitud 5,2.
Las inundaciones destruyeron carreteras, puentes, escuelas y viviendas. También afectaron gravemente a la industria hidroeléctrica de Nepal, con más de una decena de proyectos dañados o destruidos.
Rescatan a trabajadores atrapados en túneles
La prioridad de los equipos de emergencia está puesta en cientos de trabajadores que permanecen desaparecidos dentro de túneles de centrales hidroeléctricas.
Las autoridades nepalíes concentran las tareas en unos 12 proyectos afectados en los distritos de Rasuwa y Nuwakot. Según reportes oficiales, más de 900 trabajadores de las centrales todavía no fueron localizados.
En el proyecto Upper Trishuli-1, 576 personas figuran como desaparecidas y existe preocupación por unos 300 trabajadores que podrían permanecer atrapados dentro de una de las galerías.
En la central Trishuli-3A, el Ejército de Nepal perforó un acceso para intentar llegar a los trabajadores. Los equipos también utilizaron explosivos controlados para despejar sectores bloqueados por rocas y barro.
El portavoz del Ejército nepalí, Raja Ram Basnet, describió la cantidad de escombros como uno de los principales obstáculos para abrir los túneles.
Una carrera contra el tiempo
Los rescatistas lograron liberar a casi 300 trabajadores de algunos proyectos, pero cientos continúan sin contacto con el exterior.
Las galerías quedaron bloqueadas por toneladas de barro y rocas. Los equipos utilizan excavadoras, perforadoras y otros vehículos para abrir caminos hacia los sectores afectados.
El geocientífico Jakob Steiner, de la Universidad de Graz, explicó que las dimensiones de los túneles permiten el ingreso de camiones y que los equipos lograron bombear oxígeno a algunas zonas. Sin embargo, advirtió que los trabajadores necesitan alimentos y agua.
Las autoridades también enfrentan dificultades para identificar a las víctimas. Las morgues alcanzaron su capacidad máxima y cientos de cuerpos permanecen sin identificar.
Ante el deterioro de algunos restos, las autoridades comenzaron a realizar entierros y tomaron muestras de ADN para facilitar la identificación posterior de las víctimas.
Ayuda internacional para Nepal
La magnitud del desastre movilizó a organismos internacionales y a los países vecinos. China envió expertos especializados en rescates dentro de túneles y aportó información satelital a Nepal.
También desplegó más de 2.100 rescatistas y destinó fondos para las tareas de emergencia. En el Tíbet, las autoridades informaron 16 muertos y 546 desaparecidos.
India y China colaboran con Nepal en las operaciones de rescate de los trabajadores atrapados.
La ONU informó que más de 10.000 personas fueron rescatadas, entre ellas 252 extranjeros. También estimó que unas 90.000 personas fueron afectadas por el desastre.
El organismo advirtió además sobre el riesgo de enfermedades debido al hacinamiento y a la interrupción de los servicios de agua, saneamiento y salud.
El Papa envió ayuda a los damnificados
El papa León XIV envió una ayuda económica a Cáritas Nepal para asistir a las personas afectadas por las inundaciones.
El aporte, coordinado con la Nunciatura Apostólica en Nepal, será destinado a alimentos, artículos de primera necesidad y espacios de alojamiento para quienes perdieron sus viviendas.
La ayuda llegó mientras los equipos de emergencia mantienen las tareas de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas. El acceso continúa como uno de los principales problemas, ya que unos 40 kilómetros de rutas quedaron completamente destruidos y varios sectores permanecen aislados.
Con información de BAE Negocios - Grupo Crónica, DW y CNN.