2026-08-12

Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: reforzar lo que funciona

Cada año, del 1 al 7 de agosto, se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna, para reflexionar sobre una práctica que constituye uno de los pilares fundamentales de la salud pública.

El lema de este año, “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: reforzar lo que funciona”, nos invita a valorar las estrategias que han demostrado ser eficaces y a fortalecer el apoyo que reciben las madres y sus familias.

La lactancia materna es mucho más que una forma de alimentación. Es un proceso biológico, afectivo y social que brinda al recién nacido el alimento ideal, adaptado a sus necesidades nutricionales y de desarrollo.

Durante los primeros seis meses de vida, la leche materna aporta toda la energía y los nutrientes que el bebé necesita, además de anticuerpos y otros componentes bioactivos que fortalecen el sistema inmunológico y disminuyen el riesgo de infecciones respiratorias, diarreas y otras enfermedades.

 

Beneficios para las madres también

Los beneficios también alcanzan a la madre. Amamantar favorece la recuperación después del parto, contribuye a disminuir el riesgo de hemorragias posparto y, a largo plazo, se asocia con una menor incidencia de cáncer de mama y de ovario, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

La evidencia científica es contundente: la lactancia materna representa una de las intervenciones más costo-efectivas para mejorar la salud infantil y materna.

Sin embargo, iniciar y mantener la lactancia no depende únicamente de la voluntad de la mujer. Requiere información basada en evidencia, acompañamiento profesional oportuno, apoyo familiar, ámbitos laborales que protejan este derecho y políticas públicas que faciliten su continuidad.

Reforzar lo que funciona significa promover el contacto piel con piel desde el nacimiento, favorecer el inicio precoz de la lactancia, evitar la indicación innecesaria de fórmulas infantiles y garantizar el acceso a consejería especializada cuando surgen dificultades.

 

También implica respetar las circunstancias particulares de cada madre y cada bebé, ofreciendo apoyo sin juzgar y comprendiendo que cada experiencia es única.

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla, junto con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más, siempre que madre e hijo así lo deseen.

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