2026-08-04

Tensión en Medio Oriente y crudo en suba: por qué se frena la baja de la nafta en Argentina

Horacio Marín descartó una rebaja inminente en los surtidores debido a la suba del crudo internacional por los conflictos en Medio Oriente, y explicó cómo funciona el esquema de estabilización para amortiguar los shocks externos.

El aumento del barril Brent a nivel internacional frena la posibilidad de reducir los precios en los surtidores locales. YPF mantiene su política de microajustes para amortiguar la volatilidad global, mientras Vaca Muerta garantiza el abastecimiento y consolida el perfil exportador del país.

El escenario geopolítico en Medio Oriente volvió a mover las agujas del mercado energético internacional. El incremento sostenido en la cotización del barril de petróleo Brent —referencia central para la industria argentina— impactó de lleno en los planes de las compañías locales, alejando en el corto plazo la posibilidad de ver una reducción en el precio de los combustibles en las estaciones de servicio.

Así lo dejó claro Horacio Marín, CEO de YPF, al señalar que la volatilidad externa condiciona las decisiones de revisión a la baja que se evaluaban para el mercado interno.

La estrategia de YPF frente a la volatilidad externa

Para evitar un traslado directo de los picos internacionales al bolsillo de los consumidores, la petrolera estatal sostiene un esquema de amortiguación. La meta de la compañía es alinear de manera paulatina los valores locales con los internacionales (parity pricing), pero mediante ajustes graduales que prevengan saltos de choque.

Esta política busca que las oscilaciones abruptas del mercado global no desestabilicen los costos logísticos ni la inflación interna, manteniendo una franja de previsibilidad en los surtidores.

Vaca Muerta como escudo estratégico

A diferencia de crisis internacionales pasadas, Argentina transita el escenario global actual con mayor solidez estructural gracias a Vaca Muerta. La producción récord de crudo no convencional en la Cuenca Neuquina garantiza el abastecimiento total del sistema de refinación nacional, protegiendo al país de posibles problemas de oferta global.

Esta mayor escala de producción no solo cubre la demanda interna, sino que genera saldos exportables a precios internacionales, asegurando un ingreso clave de divisas. Al mismo tiempo, el avance de obras infraestructura para el transporte de crudo consolida a la región como un polo energético competitivo en el hemisferio sur.

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