2026-06-03

Ni Una Menos: once años de una lucha que sigue vigente

Cada 3 de junio, Argentina recuerda el nacimiento del movimiento Ni Una Menos, una expresión colectiva que transformó el reclamo contra los femicidios en una demanda permanente por igualdad, justicia y protección para las mujeres.

El 3 de junio de 2015 quedó grabado en la historia argentina como el día en que miles de personas colmaron plazas y calles de todo el país bajo una misma consigna: "Ni Una Menos". Aquella movilización surgió como respuesta al creciente número de femicidios y a la necesidad de visibilizar una problemática que durante años permaneció naturalizada o relegada a las páginas policiales.

La convocatoria representó un punto de inflexión. Por primera vez, la violencia de género ocupó un lugar central en la agenda pública y política. El reclamo trascendió las fronteras partidarias y reunió a mujeres, hombres, organizaciones sociales, sindicatos, instituciones educativas y familias enteras que exigían medidas concretas para prevenir los asesinatos por motivos de género y proteger a las víctimas.

A una década de aquella primera marcha, la consigna mantiene plena vigencia. Los femicidios, los intentos de femicidio, la violencia doméstica, el acoso y las desigualdades estructurales siguen siendo desafíos que atraviesan a toda la sociedad. Por eso, cada 3 de junio se convierte en una jornada de reflexión, memoria y reivindicación de derechos.

En Comodoro Rivadavia, el nombre de Valeria Schwab ocupa un lugar especial dentro de esa memoria colectiva. Valeria fue asesinada en enero y su caso generó una profunda conmoción en la comunidad. Su historia se transformó en una de las tantas banderas que recuerdan la importancia de combatir todas las formas de violencia de género y de fortalecer los mecanismos de prevención y asistencia.

Familiares, amigos y organizaciones sociales han mantenido vivo el reclamo de justicia y memoria, entendiendo que detrás de cada femicidio existe una vida truncada, una familia atravesada por el dolor y una comunidad que se enfrenta a la necesidad de construir respuestas más eficaces frente a la violencia.

El movimiento Ni Una Menos también impulsó cambios culturales significativos. Conceptos como violencia de género, violencia psicológica, económica, simbólica o institucional comenzaron a formar parte del debate cotidiano. Asimismo, se fortalecieron espacios de acompañamiento, programas de asistencia y campañas de sensibilización destinadas a promover relaciones más igualitarias y libres de violencia.

Sin embargo, organizaciones feministas y especialistas coinciden en que los avances logrados no son suficientes. La demanda por políticas públicas sostenidas, acceso a la justicia, educación con perspectiva de género y recursos para la protección de las víctimas continúa siendo una de las principales consignas de cada movilización.

Este 3 de junio, a once años del surgimiento de Ni Una Menos, el reclamo vuelve a resonar en todo el país. No solo como una expresión de protesta frente a los femicidios, sino también como un compromiso colectivo para construir una sociedad donde ninguna mujer vea vulnerados sus derechos por razones de género.

La memoria de quienes ya no están sigue siendo una llamada de atención permanente. Un recordatorio de que la lucha contra la violencia de género no pertenece únicamente a quienes la padecen, sino a toda la sociedad. Porque detrás de cada nombre hay una historia, una familia y una vida que merece ser recordada. Y porque el objetivo que dio origen a aquella multitudinaria movilización sigue siendo el mismo: que no haya ni una menos.

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