El canciller iraní defendió el derecho a controlar el Estrecho de Ormuz
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, afirmó que su país posee el derecho legal de impedir el tránsito de buques vinculados a Estados Unidos e Israel por el Estrecho de Ormuz. La declaración se realizó en el marco de una comunicación oficial con la Organización de las Naciones Unidas.
Durante una conversación telefónica con el secretario general del organismo, António Guterres, el funcionario iraní analizó las consecuencias humanitarias y de seguridad derivadas de los recientes ataques en la región. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán difundió los detalles del intercambio diplomático a través de un comunicado oficial.
Araghchi informó sobre el desarrollo del conflicto y remarcó la determinación de su Gobierno en la defensa de la seguridad nacional y la integridad territorial. El canciller cuestionó las acciones militares contra objetivos civiles y áreas residenciales en territorio iraní.
En el diálogo se destacó la responsabilidad de las Naciones Unidas en la vigilancia del derecho internacional y la Carta de la ONU. El representante iraní instó a la organización a intervenir ante las violaciones de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario registradas en el actual escenario bélico.
Soberanía y navegación
Respecto a la situación en el Estrecho de Ormuz, Irán sostiene que su posición como Estado costero le otorga la potestad de regular el paso de embarcaciones de naciones aliadas a Israel. Según el funcionario, la inseguridad en esta vía marítima es una consecuencia directa de las agresiones externas recibidas.
Las autoridades iraníes precisaron que se han tomado medidas para garantizar la protección de la navegación, a pesar de las tensiones vigentes. Araghchi rechazó las exigencias unilaterales de moderación, señalando que la agresión militar inicial no provino de su país.
Postura internacional
El canciller concluyó su intervención solicitando a la ONU acciones concretas para proteger la paz y la seguridad internacional. El pedido incluye la necesidad de que los sectores identificados como agresores rindan cuentas ante la comunidad global por los hechos ocurridos.
Por su parte, António Guterres reafirmó la posición de las Naciones Unidas sobre el respeto a la soberanía nacional y la integridad territorial de todos los Estados. El secretario general manifestó su profunda preocupación por la escalada del conflicto regional y sus efectos en la estabilidad global.