2025-11-12

Condenan a OpenAI en Alemania por uso no autorizado de letras de canciones para entrenar a ChatGPT

Un tribunal regional de Múnich dictaminó que la empresa infringió las leyes de propiedad intelectual al utilizar temas de artistas alemanes.

El uso de obras protegidas por derechos de autor para entrenar sistemas de inteligencia artificial es uno de los temas más debatidos y controversiales del mundo digital actual. Esta discusión, que incluye cuestiones legales y éticas, tomó mayor relevancia luego de que un tribunal alemán determinara que OpenAI violó las leyes de propiedad intelectual al usar letras de canciones sin la debida autorización para entrenar su modelo ChatGPT.

La sentencia, emitida por una corte regional de Múnich, concluyó que la empresa de Sam Altman usó fragmentos de temas del conocido músico Herbert Grönemeyer y de otros artistas alemanes. Esto se considera una infracción a los derechos de explotación de esas obras. A pesar de que el caso involucra un número limitado de canciones, su impacto potencial podría ir mucho más allá de Alemania.

La postura de la sociedad de derechos de autor GEMA

La demanda fue impulsada por GEMA, la sociedad que administra los derechos de autor de miles de compositores, letristas y editores musicales en el país europeo. La organización sostiene que las empresas de inteligencia artificial utilizan material protegido como materia prima para entrenar sus sistemas, sin solicitar permiso ni ofrecer compensación a los autores.

“Las creaciones humanas no son de uso libre”, declaró el director ejecutivo de GEMA, Tobias Holzmüller, tras conocerse el fallo. Para los artistas y productores, este mensaje es claro: la creatividad no debería quedar a merced del entrenamiento algorítmico.

El fallo podría marcar un precedente clave para el uso de contenido creativo en la era de la inteligencia artificial. (imagen: Freepik)

 

La defensa de OpenAI

Por su parte, desde OpenAI aseguraron que sus modelos no almacenan ni copian directamente los datos del entrenamiento, sino que generan respuestas basadas en patrones aprendidos de paquetes de información. La empresa también argumentó que los resultados dependen de las indicaciones de los usuarios, conocidos como prompts, por lo que la responsabilidad no recaería directamente en la compañía.

Sin embargo, el tribunal no compartió esta interpretación. En su decisión, la jueza a cargo, Elke Schwager, sostuvo que tanto el uso de material protegido durante el entrenamiento como la reproducción de fragmentos en las respuestas del chatbot representan violaciones a los derechos de autor. La jueza ordenó a OpenAI pagar una compensación económica a los titulares de las obras, aunque no se reveló el monto de la misma.

Disputas en otros países

El caso alemán se suma a una lista de disputas entre la industria creativa y las compañías de inteligencia artificial. En distintos países, músicos, escritores, actores y sellos discográficos reclaman transparencia sobre los contenidos que se utilizan para entrenar los modelos y de qué manera serán remunerados los autores.

En India, sellos discográficos de Bollywood impulsan una demanda similar contra OpenAI por el presunto uso no autorizado de grabaciones musicales. Mientras que en Estados Unidos, artistas visuales y escritores han presentado acciones colectivas contra empresas como Stability AI y Meta por razones parecidas.

Mientras los tribunales de todo el mundo comienzan a establecer los límites legales del uso de contenido creativo, la inteligencia artificial avanza a un ritmo más rápido que las regulaciones. Lo que está en juego es el respeto a los derechos de autor y el equilibrio entre innovación tecnológica y el reconocimiento a la creación humana.

 

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