2025-06-23

Conflicto en Medio Oriente

Por qué el Estrecho de Ormuz es clave para el petróleo global

El aumento de las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos vuelve a poner en foco una de las zonas más críticas del mapa energético mundial: el Estrecho de Ormuz. Este estrecho representa una vía de navegación clave por la que fluye más del 20% del petróleo global y casi un tercio del gas natural licuado (GNL) que consume Asia.

Cada día, entre 17 y 20 millones de barriles de petróleo atraviesan este corredor. Es la única salida al mar para productores como Arabia Saudita, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar, así como la vía obligada para abastecer a potencias consumidoras como China, India, Japón y Corea del Sur. Según los datos más recientes, el 70% del crudo que transita por Ormuz se dirige a mercados asiáticos. En el caso del GNL, la dependencia es aún más marcada: Catar, uno de los principales exportadores globales, canaliza su producción casi exclusivamente por este estrecho.

La preocupación internacional crece porque, además de su relevancia económica, Ormuz representa una zona de alta vulnerabilidad militar. Sus canales de navegación son estrechos, con márgenes mínimos de maniobra, y las costas están al alcance de misiles, drones y minas. La proximidad de Irán —que controla la ribera norte— convierte al estrecho en un punto sensible, que ha sido escenario de amenazas, maniobras militares y capturas de embarcaciones en los últimos años.

Un eventual bloqueo total, aunque sea temporal, tendría consecuencias de escala global. Analistas advierten que el precio del barril de petróleo podría superar los 150 dólares. Tal impacto afectaría directamente a las estaciones de servicio en Europa, a la logística del comercio mundial e incluso a los sectores agroindustriales en América Latina.

Lee también: Cómo impacta la suba del petróleo por el conflicto en Medio Oriente en la economía y en Vaca Muerta

Si bien algunos países han intentado crear rutas alternativas, como el oleoducto Petroline de Arabia Saudita hacia el Mar Rojo o el ducto emiratí a Fuyaira, ninguno tiene capacidad para suplir el volumen que atraviesa Ormuz. Incluso Irán, que ha amenazado con cerrar el paso, depende de él para exportar su propio petróleo.

En el contexto actual —marcado por la guerra en Gaza, la escalada de enfrentamientos entre Israel e Irán y el despliegue de flotas estadounidenses en la región—, los riesgos geopolíticos están en aumento. El estrecho de Ormuz vuelve a ser un termómetro de la tensión global: cualquier movimiento en falso podría generar un efecto dominó de alcance planetario.

Te puede interesar