Cancelaron una programada olla popular por falta de insumos
En el marco de una situación que se agrava en lo social y popular, la crisis económica que si bien marca un freno en la vorágine de aumentos diarios, sigue provocando el aumento de pobres y de indigentes por la imposibilidad de cubrir, prioritariamente, los costos de una alimentación diaria para las familias.
Es por ello que, además de que se incrementan los “espacios permanentes” contenedores de ancianos y niños con almuerzos, meriendas o cenas, de acuerdo a lo que pueden reunir los vecinos solidarios que sostienen esos comedores, esa tarea se hace cada vez más difícil ante la imposibilidad de los “habituales colaboradores” de seguir aportando su granito de arena para los más necesitados.
Si bien el esfuerzo se sostiene, tanto de quienes ponen todo su esfuerzo y sus propios domicilios para que los comedores populares sigan existiendo, para cada comida se van solicitando aportes que no llegan -o lo hacen a cuentagotas- de parte de diferentes organismos oficiales pero, y principalmente, siempre esperando el apoyo de otros vecinos que, en definitiva, no están mucho mejor económicamente.
Esa “pata esencial” para la ayuda social es la que está flaqueando debido a la “desaparición paulatina de la clase media”, segmento desde donde siempre se dio respuestas, lo que ha hecho reconocer históricamente al “Comodoro solidario” de brazos y corazón abierto ante la necesidad del prójimo.
Con ese faltante, no por que se acabe la actitud solidaria, sino porque ese segmento social se ve impedido de seguir colaborando -ante las necesidades propias- ayer se dio a conocer la suspensión de una anunciada olla popular “por falta de insumos”.
Sin dudas que la “cancelación de un plato de comida” más allá de la suspensión misma, marca un discurso. Seguramente, una olla popular vacía -y cancelada- está escribiendo un nuevo mensaje en la sociedad comodorense.