¿Dónde estás hermanita robada? te estamos buscando
Sandra Susana Reyes debe tener en la actualidad 53 años, aunque el 1 de noviembre próximo debiera cumplir 54. Un día como ese del año 1970 la sacaron de una sala de neonatología del Hospital Regional con destino incierto y desconocido. Había nacido prematura -pesó apenas 1 kilo 730 gramos- y su madre, Esterlina Jaramillo, a quien ya le habían dado de alta, solía ir varias veces cada día para darle de amamantar.
En una de esas llegadas para amamantar a su, por entonces, cuarta hija, ya no estaba en esa sala. Sin su consentimiento, la habían entregado en adopción a “una familia muy bien constituida, que le daría una buena crianza” le dijeron a Esterlina sin mayores explicaciones.
Por aquellos tiempos la sufrida Esterlina y sus otros tres hijos de corta edad residían en una humilde y precaria vivienda del barrio San Martín que recuerda que se encontraba cerca del “Almacén Tricolor”. Su marido, Mario Fernando Reyes, estaba privado de su libertad y se encontraba en una situación muy vulnerable.
Con el paso del tiempo la familia fue creciendo (son 3 varones y 3 hijas que residen también en Trelew, más la hermana Sandra Susana que siguen buscando). En esa búsqueda, años después llegaron al Hospital Regional y lograron dar con la historia Clínica donde se testimoniaba que Esterlina había sido atendida por el Dr. Monteros.
Eso queda como referencia y algunos ADNs que hicieron con alguien que apareció y que dio resultado negativo. Otro dato que les aportaron y que no sirvió de mucho hasta la fecha fue que “la mujer que se la había llevado era directora de un establecimiento educativo.
¿Dónde estás hermanita robada?
Los años pasaron, la familia fue mejorando su situación financiera y esa madre y esos hermanos siempre sintieron el vacío de alguien que faltaba en cada reunión o en cada fiesta familiar. Crecieron, se hicieron adultos y algunos ya entraron a una edad de encargarse de hijos y nietos, pero acompañando a Esterlina que a sus 76 años aún está esperanzada en encontrar esa parte de su familia que le falta; su hija Sandra Susana a quien seguramente la anotaron con otro nombre y apellido allá por noviembre del año 70 del siglo pasado.
“Mi mamá sueña con encontrarla, al igual que todos sus hermanos, sabemos que en alguna parte debe estar y nunca bajamos los brazos” manifiesta Patricia (46), la menor de los hermanos que también conforman Oscar (50), José (57), Violeta (58), María (61) y Amador (60).
En sus casas hay una silla, un plato y un vaso vacíos que esperan algún día ser ocupados por la hermana expropiada a esa madre vulnerable y de escasos recursos hace casi 54 años.
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