La Patagonia argentina mantiene el estatus de Área Libre de la plaga de la Mosca de los Frutos
La plaga Mosca de los Frutos es considerada una de las plagas de mayor importancia económica para la producción frutihortícola de la Argentina, debido a los daños que produce en la fruta y a las mermas económicas asociadas.
Por este motivo, en el año 1994 se creó el Programa Nacional de Control y Erradicación de Mosca de los Frutos – PROCEM – mediante Resolución ex - IASCAV Nº 134, desarrollando sus acciones sobre las plagas Ceratitis capitata (Mosca del Mediterráneo) y Anastrepha fraterculus (Mosca Sudamericana).
El Gobierno nacional, mediante la Disposición DNPV Nº 18/06 declara Área Libre de la plaga Mosca de los Frutos a los Valles de la región patagónica (Alto Valle del Río Negro y Neuquén, Valle Medio del Río Negro, Valle Inferior del Río Negro, Valle de Río Colorado, Valle de General Conesa, Interior de la Meseta Patagónica y Valle Inferior del Río Chubut).
Exclusivamente con fines operativos organizacionales se diferencian cinco zonas, cada una de las cuales tiene un Jefe de Zona, con el objetivo de mantener el reconocimiento internacional de Área Libre de Mosca de los Frutos, de Importancia Económica, para toda la Patagonia argentina.
Objetivo Principal del Programa
El objetivo principal del Programa consiste en la reducción del impacto socio-económico ocasionado por esta plaga en las cadenas de producción frutihortícola a través de sus dos principales efectos. Pérdidas directas: debido a la merma en la producción obtenida en el área con presencia de la plaga y la disminución de su calidad en los frutos infestados; y Pérdidas indirectas: restricciones a la exportación y/o necesidad de aplicar tratamientos cuarentenarios u otras medidas, que representan incrementos significativos en los costos de comercialización.
La presencia de la Mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata) en algunas zonas urbanas de Patagonia constituyó, durante muchos años, una barrera fitosanitaria en el comercio internacional de frutas, impidiendo de esta forma el acceso a nuevos mercados y la expansión y diversificación de los cultivos.
Barreras zoofitosanitarias ubicadas estratégicamente en los accesos por controles en puestos marítimos, terrestres y en los aeropuertos ubicados en los ingresos a la Patagonia.
La exportación de frutas frescas a los Estados Unidos y los acuerdos binacionales firmados con otros países exigían para el envío de manzanas y peras complejos y costosos tratamientos cuarentenarios, tales como la fumigación con bromuro de metilo o tratamientos de frío en tránsito, que solo se podía realizar en buques aprobados por el USDA, con el consiguiente incremento de los costos del flete.
En el contexto internacional actual, con mercados cada vez más exigentes y restrictivos y competidores que día a día avanzan en sortear esas restricciones se hace imprescindible consolidar el Programa Mosca de los Frutos a fin de mantener el estatus fitosanitario alcanzado.
Si bien todo el área se encuadra en el estatus de Área Libre, las condiciones ecológicas y su influencia sobre la biología de la plaga permiten dividirla en dos grandes áreas: los Valles y Meseta Patagónica, donde de producirse una captura en las áreas urbanas de zonas de producción comercial se procede a su erradicación a través de los Planes de Emergencia Fitosanitaria; y los Valles Andinos Patagónicos, donde la plaga se encuadra dentro de la definición de FAO de “Transitoria No Accionable” y donde de producirse una captura no se aplican medidas de control.