2023-11-19

De qué se trata la tanatología y el acompañamiento en la muerte y duelo de las personas   

Daiana Milagros Barra es tanatóloga asistencial, especializada en brindar acompañamiento y seguimiento en la etapa de fin de vida o muerte y duelo de las personas.

Es de Rosario y se vino a vivir a Comodoro hace dos años. “Acá encontré una gran necesidad de poder vivir y acompañar estos procesos con amor y empatía. Las personas realmente están cambiando su mirada, por eso es posible poder hablar de esto con naturalidad”, dijo en diálogo con Crónica.

Desde hace un año, Daiana forma parte del equipo paliativo del Hospital de Día Oncológico de Comodoro Rivadavia, lugar donde realizó su pasantía. “La realidad es que me convoca fuerte la tarea que hago. Lo hago, desde una manera profesional, podría haberme pasado algo en mi vida en particular que me lleve a eso, pero no fue mi caso. Realmente me convoca la dignidad y el buen morir en las personas. Siempre tuve una mirada de la muerte muy distinta a lo socialmente acostumbrado, entonces cuando después me encontré que existía una formación en la que tenía la misma mirada que yo y que de hecho podía tener herramientas para acompañar y ayudar a otros en eso, me enamoré de esta formación”, explicó.  

En este sentido, la especialización también la habilita a psicoeducar a la comunidad en relación a esta temática tan amplia. “Mi rol como tanatóloga me permite, además de acompañar en procesos de fin de vida y de duelo, llevar psicoeducación en los colegios, en instituciones, entre otros”. 

Según explicó la tanatóloga, el fin de vida es muy amplio y tiene diversos estadíos, “puede ser por una enfermedad que es irreversible (que no siempre es una enfermedad en la que la persona está postrada) u otros pacientes que están en fin de vida y pueden caminar, pueden conducir, hacen su vida normal sabiendo que en algún momento no sea más de esa manera”. 

En este marco, Daiana se refirió que el foco está siempre en el paciente, en hacer conocer sus derechos como sujeto de decisión, teniendo en cuenta cómo se comporta su entorno. “Lo que sucede con las personas que están en fin de vida, es que el entorno que lo acompaña, normalmente ya lo ve como moribundo, lo hacen desde el amor, pero desconocen que al ver al paciente como un moribundo, no se le está dando chances ni a decidir, ni a saber qué piensa y la realidad es que está viva esa persona, y eso el paciente lo siente y en eso experimenta duelos de su propia vida”. 

La conciencia de deterioro, trae consigo una conciencia de finitud que al no trabajarla es “tétrica”, en cambio cuando se empieza a pensar y elaborar de una manera digna, el paciente se encuentra en paz.  “Desde el amor podemos suponer muchas cosas que el otro necesita, pero en realidad no son las que quiere. Entonces, lo que sucede con la familia es que muchas veces se genera un estadío de suposiciones, de dolor y eso es justamente porque no tenemos conciencia ni psicoeducación en la muerte”. 

Considerando esta etapa de vida, el rol de Daiana como tanatóloga es acompañar esos procesos con dignidad, amor y templanza. “Hay pacientes que ya están en fin de vida, en una manera no digna y mi función es poder dignificar eso y que ellos sigan siendo ellos hasta incluso en un estado que no desean, que podría ser usar pañales por ejemplo, y también en personas que no tienen una situación de enfermedad, pero sí tienen mucho miedo a morirse”.

“Así como se puede preparar el nacimiento, es realmente posible poder preparar la muerte”

La muerte es la principal certeza de la humanidad, sin embargo en muchas culturas, es un tema tabú del que no se habla, sobre todo en contextos de enfermedad. “Si hay algo que sabemos es que nacemos y nos morimos, no lo vamos a poder evitar, aunque querramos”, dijo Daiana.

Haciendo una analogía con el nacimiento, señaló: “entonces, así como se preparan los nacimientos (llegar a la sala de parto, con el bolso prenatal y estudios realizados), es realmente posible poder preparar la muerte” dijo la tanatóloga y agregó “de esa manera el recibimiento de la muerte cuando uno está preparado, es en paz”. 

Es así que esta cultura de acompañamiento está centrada en el paciente y no tanto en lo que siente el entorno. “Normalmente cuando un paciente está enfermo y es muy querido, hay vínculos que lo que están pensando sin darse cuenta, es en ellos mismos. Es muy común escuchar esta frase: ´desde que él está enfermo yo no paro, voy y vengo, estoy a disposición de él y encima me trata mal` y lo que pasa es que tiene una enfermedad que lo hace sentir muy mal y ahí el familiar está esperando que la persona que ama le dé otra realidad que no está sucediendo”. 

Agregó, “obviamente que acompañamos a la emoción, porque también es muy duro como familiar decir lo veo mal, veo que se está muriendo y me duele que se muera, sobre todo en Argentina que no están las culturas de acompañamiento, la muerte pareciera que es la palabra prohibida dentro de ese contexto y nosotros la ponemos sobre la mesa y de golpe se genera un estadio de amor y empatía”. 

En este sentido, los acompañantes también brindan herramientas para que los familiares y terapeutas puedan acompañarlos de una forma donde se sientan útiles y en paz con lo que están haciendo. “Yo les enseño mucho a centrarse en herramientas de comunicación efectiva, entonces los invito a hacer la siguiente pregunta a alguien que está pasando una situación de enfermedad o fin de vida: ¿qué puedo hacer para hacerte sentir mejor? ¿Qué es lo que a vos te gustaría que yo haga?”.

“Nosotros acompañamos también a la familia en relación a entender que la muerte va a suceder y a entender que el deseo del paciente es tal vez morirse y que también eso es válido. Si el paciente dice que se siente cansado, pero le dicen que tiene que seguir luchando, le están imponiendo remar en un cuerpo que duele y eso es mucho más violento de lo que creemos”, explicó Daiana. 

Indicó que las personas que están en fin de vida dejan un mensaje muy importante y la oportunidad de poder mostrar que también es posible morir con amor. “Que la muerte con amor no solamente es la mirada social de una muerte ´perfecta´, sino que también se puede generar un estadio feliz estando en una etapa de enfermedad con dolor o en una temprana edad”.

La importancia de las directivas anticipadas

Por otro lado y dentro de los derechos que tiene el paciente, Daiana comentó que existen las directivas anticipadas donde, de manera consciente y con capacidad de discernir, el paciente puede dejar todas sus directivas anticipadas en un documento.

“Por ejemplo, si me tienen que hacer una traqueotomía, si la quiero o no, si tengo un paro, sí quiero la reanimación o no, que pasa si hay muerte cerebral, dejar en claro las personas autorizadas a hacer valer el documento, etc. Cuestiones que el paciente sabe que nadie va a tener que decidir por él, porque él ya lo decidió” y agregó “esto ayuda primero a no dejar responsabilidades en otras personas y segundo, seguir siempre estando empoderado hasta en el estado donde no tenga conciencia. Sirve para dejar no sólo los papeles ordenados, sino también dejar los sentimientos y las emociones ordenadas”, explicó. 

Acompañar en fin de vida con esta mirada permite un duelo anticipado y saludable con una conciencia de finitud que se transmite inevitablemente a la familia, “porque hicieron lo que había pedido el paciente” y agregó “hay una gran diferencia cuando uno hace por quien ama lo que deseó, porque en esos momentos no hay dudas, solamente hay certeza”. 

 

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