Día del Niño y Día de las Infancias: Diferencias entre los nombres y resignificación de la efeméride
Natalia Castro, directora de la Oficina de Derechos y Garantías de Comodoro Rivadavia, habló sobre el cambio de nombre que tuvo el Día del Niño en 2020. Dicho cambio se implementó por una gestión realizada por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), organismo perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Con la modificación, se generó un gran debate entre aquellos que estuvieron de acuerdo y aquellos que estuvieron en contra. La entrevistada se refirió a este tema y dio su opinión.
“En Comodoro, la idea que tenemos con el Mes de las Infancias es generar una articulación entre distintas instituciones. No queremos pensar en los adultos, tampoco darles un folleto a ellos, queremos que las infancias sean parte de las diferentes propuestas. No queremos pensarlo como un día de festejos, sino promover la reflexión durante todo un mes en cuanto a los derechos. No sirve de nada festejar un día si al día siguiente se está naturalizando la violencia como forma de crianza. Desde la oficina promovemos el cambio de nombre. El modelo que se propone ahora tiene que ver con las realidades, hablamos de niños, niñas, y en algunas perspectivas, hablamos de ‘niñes’. Ya no hay un modelo unilateral. Hoy se discute mucho sobre las luchas simbólicas que tienen que ver con el discurso”, reflexionó Castro sobre el cambio de nombre.
En 2020 el Día del Niño pasó a llamarse “Día de las Infancias” y trajo aparejados diferentes debates. Uno de ellos está centrado en la concepción que se tiene del hombre y la mujer. La directora de la Oficina de Derechos y Garantías reflexionó sobre este tema y dio su punto de vista: “Este cambio de nombre genera una importante modificación en un modelo de inequidad que observamos durante mucho tiempo. Anteriormente, se realizaba una construcción del niño como alguien fuerte, y a la niña se la veía como la que cocinaba, una persona que solo podía ser materna, mientras que el niño salía a trabajar. Estos modelos de aprendizaje que enseñábamos a las infancias, hoy están en ruptura. Nombrar a la fecha de distinta manera genera esto, problematizar y deconstruirse en ese sentido”.
Instituciones creadas para adultos
La trabajadora y psicóloga social se refirió además a la concepción que se tiene de las instituciones encargadas de resguardar los derechos de los niños, niñas y adolescentes. “La realidad nos va demostrando que estamos atrasados en ciertos temas.
Particularmente, yo ahora estoy actualizándome respecto al adultocentrismo. Estas instituciones están creadas para adultos, no para niños. En lo personal, a mí me gustaría cambiar esto, que la oficina sea un lugar para los niños. Estamos acostumbrados a que el adulto impone, a que el adulto habilita o censura a los niños. Se están haciendo avances en este sentido, creo que a medida que las generaciones van cambiando se tiene que promover el hecho de darle más voz a los niños, hacer una escucha real e integral de las infancias. Pienso que las nuevas generaciones que van a venir después de nosotros, van a demostrar que estamos equivocados en muchas cosas”, sostuvo la entrevistada.
Por otra parte, Castro habló sobre la relación que existe entre la institución que conduce y el Estado, y se mostró algo crítica con el rol del gobierno provincial: “Hoy el Estado nacional trabaja mucho con el provincial. En Comodoro, hay un vaciamiento respecto a la intervención del Estado provincial, entonces, estas líneas de trabajo, hoy no están comunicadas. La realidad es que hoy pedimos la presencia de Provincia en muchos sectores, en salud mental, en las escuelas. Yo creo que, más allá de estas cuestiones, tiene que haber una continuidad de políticas, no pueden haber cambios cada vez que se cambia la directora de esta oficina, porque de lo contrario, las líneas de acción quedan truncas”.