2026-11-05

Un estudio inédito sobre bullying en Argentina marca la agenda en el Día Internacional contra el Acoso

Cada primer jueves de noviembre se conmemora el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso para visibilizar y erradicar una problemática mundial que atenta gravemente contra los derechos, la salud mental y el desarrollo de niños y adolescentes.

La UNESCO estableció para este año el lema "Cada estudiante, seguro y bien: de los compromisos a la acción". La campaña para visibilizar y erradicar una problemática mundial que atenta gravemente contra los derechos, la salud mental y el desarrollo de niños y adolescentes pone el foco en la urgencia de traducir los discursos y acuerdos institucionales en medidas concretas y sostenibles que involucren a toda la comunidad educativa: estudiantes, familias, docentes, autoridades y al sector tecnológico.

El enfoque propuesto abarca la prevención integral dentro de las aulas y la atención a la salud mental, el respaldo emocional a los alumnos y el apoyo pedagógico al profesorado. Asimismo, el organismo hace un llamado urgente a extender la protección hacia los entornos digitales, donde el ciberacoso ha mostrado un aumento alarmante. De acuerdo con datos del sector, las niñas de entre 11 y 13 años son el grupo más expuesto a sufrir acoso e interactuar con depredadores sexuales en línea.

Las consecuencias de esta problemática trascienden el aula: los estudiantes victimizados tienen tres veces más probabilidades de sentirse excluidos, el doble de riesgo de ausentismo y una mayor tasa de abandono de la educación secundaria. Ante este escenario, la UNESCO insiste en la responsabilidad del sistema educativo para dotar a los jóvenes de competencias de civismo digital, mecanismos de afrontamiento y herramientas de denuncia para garantizar su seguridad dentro y fuera de la red.

A nivel global, las consecuencias del acoso y el ciberacoso son devastadoras: las víctimas tienen tres veces más probabilidades de sentirse excluidas, el doble de riesgo de ausentismo y mayores tasas de deserción. Asimismo, en la esfera digital —donde el ciberacoso va en aumento— las niñas de 11 a 13 años son el grupo más expuesto. Como advirtió el organismo, el mal clima escolar atenta de forma directa contra el derecho a la salud mental, el bienestar y los aprendizajes.

El aporte argentino: la investigación mendocina con el cuestionario CACE-44

En sintonía con las recomendaciones internacionales de basar las políticas en evidencia empírica, la Argentina dio un paso inédito. Investigadores del CONICET Cuyo y expertos en educación llevaron a cabo un relevamiento representativo en Mendoza sobre 21.466 estudiantes de 2.º y 3.er año de secundaria de escuelas estatales, privadas y técnicas.

El corazón de la investigación radica en la aplicación del Cuestionario de Acoso y Convivencia Escolar (CACE-44), el primer y único instrumento para medir bullying y ciberbullying diseñado 100% en la Argentina, superando las tradicionales adaptaciones de tests extranjeros.

Revelaciones del informe: violencia verbal y el rol del testigo

Impulsado por la Subsecretaría de Educación de Mendoza junto a los investigadores del CONICET Roxana Marsollier, Cristián Expósito y Alejandro Castro Santander —miembro del Observatorio de la Convivencia Escolar y de la Alianza Antibullying Argentina—, el estudio aportó a principio de este año datos clave sobre la dinámica de la violencia:

Impacto integral (efecto 360°): Un mal clima de aula genera un doble daño, ya que potencia las violencias (bullying y ciberbullying) y deteriora directamente el rendimiento y las capacidades de aprendizaje.

La violencia verbal como motor: Se halló una correlación altísima (0,9) entre agresión verbal y bullying sistemático. En el ciberbullying, la relación fue casi perfecta (cercana a 1), evidenciando que el entorno digital actúa principalmente multiplicando las agresiones verbales.

El emergente del conflicto: El bullying no es un hecho aislado, sino la fase visible de indisciplinas y tensiones previas no abordadas a tiempo.

El papel del testigo (bystander): Por cada agresor o víctima existen múltiples espectadores silenciosos. El estudio recalca que capacitar a los testigos para romper la inercia del silencio es fundamental para frenar el círculo de victimización.

Frente a estos hallazgos, los especialistas señalan la necesidad de extender la aplicación del CACE-44 al resto de las jurisdicciones del país y avanzar hacia un programa nacional de convivencia escolar dotado de gestión, monitoreo y presupuesto.

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