Indignación en Trelew: robaron garrafas de un comedor y las venden en internet
A cinco días del hecho en el que irrumpió una banda de cinco delincuentes al lugar y redujo a punta de cuchillo al cuidador, todavía no hay nadie tras las rejas pese a que se cree que los malhechores vivirían en el mismo sector. Habló Daniel Castillo, el encargado de “El Mesón” y pidió ayuda. Sufrieron dos robos en menos de quince días que arrasaron con todo lo que tenían para darle de comer a más de 200 personas indigentes.
Daniel Castillo, responsable del comedor “El Mesón” del barrio Costanera se expresó en declaraciones que realizó en las últimas horas asegurando que actualmente "no pueden seguir dándoles de comer a las más de 200 familias" que venían acudiendo diariamente al lugar porque no tienen nada, los ladrones se llevaron toda la mercadería que usaban para preparar las viandas y darles la leche a los chicos carenciados de ese alejado sector de Trelew.
“Todavía tengo indignación por lo sucedido, en menos de dos semanas nos vinieron a robar dos veces. Nos estábamos recuperando del primer robo y arrasaron con todo otra vez; reduciendo al sereno que estaba acá en la cocina y gracias a Dios que dentro de todos los males a él no le pasó nada: no lo apuñalaron porque hubiera sido mucho más grave”, señaló Castillo.
El pasado 22 de octubre sucedió el robo en el comedor que está situado en el extremo oeste de la ciudad, en la calle El Maitén sin número.
Allí, esa madrugada entraron “cinco malvivientes con los rostros cubiertos, guantes y por lo menos uno de ellos armado con un cuchillo” con el que amenazó al cuidador, de 21 años, para reducirlo con el fin de revisar las instalaciones y apoderarse de lo que finalmente terminaron sustrayendo; las “cinco garrafas de 10 kilos, el televisor de 50 pulgadas, dos cajas llenas de pollos, otros comestibles que había en una heladera y hasta pertenencias de Castillo que había dejado en el lugar".
Según se dijo, se llevaron todo en un vehículo, que podría ser un Ford Focus, de color blanco al que vecinos del comedor vieron estacionado en las inmediaciones.
“Hasta ahora no se ha recuperado nada. Por ahí la gente me ha avisado que están vendiendo las garrafas por las redes sociales (Facebook): hoy una garrafa llena calculo que andará en los 300 mil pesos pero la venden por 30 o 40 mil”, indicó Castillo.
Se le consultó si habían enrejado el comedor. “Si tenían las ventanas, pero las puertas no estaban enrejadas”, explicó, “y estábamos juntando algún dinero para comprar una cocina industrial y lo tuve que invertir en la rejas para las dos entradas principales, porque que haya una persona cuidando no alcanza. Al menos las rejas van a dar un poco de tiempo para llamar a la policía o alertar a algún vecino (en el caso de que vuelvan los asaltantes)”, sostuvo Castillo.
Luego al preguntársele qué pasa ahora con la gente que iba al comedor y afirmó: “Está indignadisima. Tenemos alrededor de 45 familias que vienen a buscar la vianda, que son más o menos 230 personas y tenemos unos 50 niños que vienen a tomar la chocolatada, pero esta semana nos vimos imposibilitados de asistirlos porque nos llevaron toda la mercadería y las garrafas que usábamos para hacer las comidas y la chocolatada”.
El comedor venía funcionando desde hace cuatro años sin interrupciones y ahora espera donaciones de algún bienhechor para seguir funcionando. Necesitan garrafas con gas y alimentos. “Esto se sostiene por la voluntad de la gente que nos ayuda desinteresadamente por medio de la caja de ahorro o que se acerca acá a “El Mesón”, aseguró Castillo, quien accedio a brindar el alias de la cuenta que es “elmesontrelew” para quienes deseen colaborar económicamente. “Por ejemplo ahora necesitamos llenar dos garrafas y cada carga nos sale aproximadamente 36 mil pesos. Y necesitaríamos por lo menos una garrafa más para reactivar el funcionamiento de la cocina”, añadió.
Sobre el final Castillo descartó que hayan sido los mismos ladrones que fueron a robar al comedor las dos veces. Presumió que sí pudieron compartir información del lugar y el movimiento y confió que los malhechores deben ser del mismo barrio.