2026-09-19

Alerta médica en Argentina: se diagnostican 30 casos de tumores ginecológicos por día

En el marco del Día Mundial de estas patologías, especialistas urgen a visibilizar los cánceres de cuello uterino, endometrio, ovario, vulva y vagina, al tiempo que destacan la importancia de la prevención y la consulta temprana.

A la hora de abordar la salud oncoginecológica en las mujeres, el cáncer de mama suele acaparar la mayor atención pública. Sin embargo, existe un grupo de enfermedades que causa una carga sanitaria crítica: los tumores ginecológicos. De acuerdo con las estimaciones más recientes de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Argentina se detectan anualmente cerca de 10.800 nuevos casos de este tipo, lo que equivale a casi 30 diagnósticos por jornada.

El desglose de los datos revela que el cáncer de cuello uterino lidera las cifras con 4.679 casos al año, seguido por el cuerpo uterino (2.768) y el de ovario (2.765). En menor proporción, pero con similar necesidad de atención, se sitúan los tumores de vulva (372) y vagina (223).

Prevención y signos de alarma

Las diferencias entre estas patologías son marcadas, sobre todo en materia de detección. El cáncer de cuello uterino es prevenible gracias a la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) —incluida en el Calendario Nacional de Vacunación— y a los controles mediante el test de VPH y el Papanicolaou (PAP).

Por su parte, el cáncer de endometrio presenta como pauta de alarma característica el sangrado uterino anormal, fundamentalmente si se produce tras la menopausia.

El escenario es distinto para el cáncer de ovario, ya que no posee una prueba de tamizaje de rutina para mujeres asintomáticas. "Mientras el cáncer de mama cuenta con campañas masivas y la mamografía, el cáncer de ovario enfrenta el desafío de no tener aún un método de detección temprana recomendado para la población general", explicó el Dr. Augusto Ferreyra Camacho, médico oncólogo clínico del Hospital Universitario Austral.

Sus síntomas suelen confundirse con malestares digestivos o urinarios:

  • Distensión o aumento persistente del volumen abdominal.

  • Dolor o presión en la zona pélvica/abdominal.

  • Saciedad temprana o dificultad para comer.

  • Alteraciones intestinales o urinarias recurrentes.

Los antecedentes familiares y genéticos (como las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2) juegan un rol clave en el riesgo acumulado de esta enfermedad.

Romper tabúes y derribar barreras

María de San Martín, directora ejecutiva de la Fundación Donde Quiero Estar (FDQE), remarcó la importancia de conversar abiertamente sobre el tema: "Aún hay mujeres que postergan la consulta porque minimizan un sangrado o porque les cuesta hablar del tema. La concientización consiste en derribar barreras y habilitar conversaciones que pueden ser determinantes para llegar antes al diagnóstico".

Asimismo, desde la fundación advierten sobre las barreras de acceso al sistema de salud que enfrentan las pacientes, identificadas mediante su estudio MAPEC (Mapeo de Personas con Cáncer). La distancia a centros de derivación, las demoras en los estudios y las trabas para acceder a especialistas o tratamientos representan desafíos estructurales a resolver.

Avances en la medicina de precisión

A pesar de las dificultades diagnósticas, el panorama terapéutico ha evolucionado. Hoy, además de la cirugía y la quimioterapia, existen pruebas genéticas y moleculares (como BRCA, HRD y FRα) que permiten caracterizar el tumor de forma personalizada.

Esto abre la puerta a terapias dirigidas y tratamientos antiangiogénicos más efectivos, marcando un cambio sustancial en la calidad de vida y en las oportunidades de tratamiento para las pacientes en el país.

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