Comodoro Rivadavia
Salud mental: la importancia de escuchar antes de que llegue la crisis
La salud mental atraviesa todos los ámbitos de la vida cotidiana y requiere una mirada que vaya más allá de las situaciones individuales. Los vínculos, las condiciones sociales, los espacios de pertenencia y las posibilidades de acompañamiento también forman parte de la manera en que las personas atraviesan momentos de sufrimiento. En este contexto, Crónica dialogó con la doctora en Salud Mental Comunitaria Marcela Bottinelli, quien visitó la ciudad para dar una charla en la UNPSJB, y planteó la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva comunitaria y de derechos, entendiendo que el sufrimiento no puede analizarse únicamente desde lo individual.
“La salud mental es parte de toda nuestra vida”, sostuvo Bottinelli, al explicar que hablar de salud mental comunitaria implica dejar de pensar los padecimientos exclusivamente como enfermedades individuales para incorporar las condiciones sociales, los vínculos y los espacios en los que se desarrolla la vida cotidiana.
En ese sentido, remarcó que “la salud y la enfermedad se determinan socialmente” y que existen circunstancias, momentos y espacios que pueden generar mayores niveles de sufrimiento. Para la especialista, las redes comunitarias y las posibilidades concretas de acompañamiento tienen un papel central en la prevención.
Una problemática que atraviesa especialmente a los jóvenes
Los datos nacionales permiten dimensionar la preocupación. Durante 2025 se registraron 5209 suicidios en Argentina, el número más alto de la serie analizada, con una tasa de 11,8 casos cada 100 000 habitantes. Además, el suicidio se consolidó como una de las principales causas de muerte entre las personas jóvenes, particularmente en el grupo de 15 a 34 años.
La situación también presenta una marcada diferencia según género: los varones representan la mayoría de las muertes por suicidio, mientras que las mujeres concentran una mayor proporción de los intentos registrados por el sistema sanitario.
Para Bottinelli, estos números deben analizarse en relación con el contexto social actual y las condiciones en las que transitan su vida niños, niñas, adolescentes y jóvenes. “Cuando uno piensa cuáles son las alternativas para jóvenes, niños y niñas, uno se da cuenta de que tenemos una perspectiva bastante complicada”, señaló.
En esa línea, vinculó el sufrimiento con cuestiones que exceden ampliamente al ámbito sanitario y mencionó el impacto que pueden tener las dificultades vinculadas con la educación, el trabajo, la investigación, las universidades y los proyectos de vida. “Todas estas condiciones hacen al padecimiento más importante”, afirmó.
La importancia de escuchar antes de que llegue la crisis
Uno de los principales desafíos consiste en detectar cuándo una persona atraviesa una situación de sufrimiento y necesita ayuda, incluso cuando no la solicita de manera explícita.
Bottinelli consideró que no existe una fórmula única para reconocer estas situaciones, pero destacó el valor de generar espacios cotidianos donde las personas puedan expresarse y sentirse acompañadas. “Lo más importante es tener espacios para escucharse, un lugar para poder compartir, sea en los diferentes espacios en los que habita la persona”, explicó.
También pidió evitar respuestas que tiendan a minimizar aquello que alguien está atravesando. “No tratar de decirle que minimice lo que le está pasando, porque sea lo que sea, le está produciendo sufrimiento”, remarcó.
El acompañamiento, sostuvo, no consiste simplemente en estar físicamente cerca ni en intentar que la otra persona “se sienta bien” de manera inmediata. Se trata de escuchar, acompañar, incluir y trabajar sobre aquello que está provocando el sufrimiento.
Una problemática que requiere respuestas comunitarias
La especialista también destacó que la atención de una situación de crisis no puede limitarse exclusivamente al momento de una urgencia. Consideró fundamental que el acompañamiento posterior sea situado y tenga en cuenta las características de cada persona y de su entorno.
“Una cosa es en una urgencia o en una emergencia o en una consulta que uno no sabe con quién o dónde, y otra cuestión es el acompañamiento que debe ser situado”, explicó.
En Comodoro Rivadavia y Rada Tilly existe una Mesa Intersectorial para el Abordaje de la Temática del Suicidio, integrada por distintos organismos e instituciones. Entre sus objetivos se encuentra fortalecer las herramientas comunitarias para la detección temprana y el acompañamiento, capacitando a actores que forman parte de la vida cotidiana de la comunidad.
La lógica detrás de este tipo de dispositivos parte de una premisa central: la prevención no depende únicamente de los profesionales de salud mental. Docentes, familiares, referentes barriales, trabajadores y distintas instituciones pueden convertirse en actores capaces de escuchar, advertir situaciones de sufrimiento y orientar hacia los espacios de ayuda disponibles.
El rol de los medios frente a los suicidios
Ante la cobertura periodística de los casos ocurridos en la ciudad, Bottinelli también se refirió específicamente al papel de los medios de comunicación. “Los medios deben trabajar estos temas, deben sobre todo conocer cuáles son las herramientas para trabajar estos temas”, sostuvo.
La especialista explicó que existen recomendaciones elaboradas específicamente para los medios para abordar las problemáticas de salud mental y los suicidios de manera responsable, evitando enfoques que puedan resultar perjudiciales.
Según señaló, estas pautas fueron desarrolladas y actualizadas a lo largo de los últimos años a partir del trabajo de organismos vinculados a las políticas nacionales de salud mental.
Para Bottinelli, hablar del suicidio no significa convertirlo en un espectáculo ni ocultar una problemática que afecta a la sociedad. Por el contrario, consideró necesario que los medios puedan informar y contribuir al debate público, pero incorporando herramientas que permitan realizar una cobertura responsable.
Una preocupación que excede los números
El escenario nacional y las situaciones registradas en Comodoro Rivadavia ponen de manifiesto que el suicidio no puede ser abordado únicamente a partir de estadísticas. Los números permiten dimensionar el fenómeno, pero detrás de cada caso existen personas, familias y comunidades atravesadas por situaciones de sufrimiento.
Por eso, Bottinelli insistió en la necesidad de recuperar una mirada comunitaria de la salud mental, que permita identificar las condiciones sociales que inciden sobre el bienestar y fortalecer las redes de cuidado. “La salud mental no es una cosa aislada, no es una cosa que solo se define por sus afectaciones”, planteó.
En un contexto en el que los datos generan preocupación, la especialista llamó a ampliar la conversación y a construir espacios donde pedir ayuda sea posible. Escuchar, acompañar y evitar la soledad frente al sufrimiento aparecen así como herramientas fundamentales para una prevención que no dependa solamente de la respuesta ante una emergencia, sino que pueda comenzar mucho antes.