Desesperante rescate en Santa Cruz
Sobrevivieron más de 40 horas atrapados y soportando 22 grados bajo cero, en una camioneta que se congeló a la tierra
Las horas se extendieron como nunca antes en la existencia de José Bilbao y su pareja, Noelia. Atrapados en la nieve, en los alrededores de Cerro Piedra, en la provincia de Santa Cruz, el paso del tiempo transcurría con una lentitud angustiante. A lo largo de casi dos jornadas, permanecieron incomunicados, soportando marcas térmicas que descendieron hasta los –22 °C, al tiempo que un entramado de llamadas y decisiones buscaba la forma de retirarlos de esa trampa de hielo.
Durante el tiempo en que la pareja estuvo confinada, Jorge, hermano de José, siguió de cerca las novedades y, más tarde, detalló la secuencia de los acontecimientos en diálogo con Radio LU12 AM680 Río Gallegos. “En este momento tenemos dos grados bajo cero y una sensación térmica mucho más baja. Con ese frío, imagínate lo que fue estar casi dos días en el campo”, rememoró.
José, integrante de la comunidad mapuche-tehuelche Copolque, conoce bien los riesgos de las temperaturas bajo cero en esa zona. “La comunidad trabaja hace más de 60 años ahí. Conocen perfectamente cómo manejarse en invierno y cómo actuar frente al clima. Pero esta vez se acumularon alrededor de 40 centímetros de nieve y el viento generó voladeros que hicieron imposible salir por el acceso habitual”, sostuvo Jorge.
La complicación en el camino alternativo
A raíz del bloqueo en la vía principal, José decidió tomar un trayecto secundario antiguo. Dicha resolución, que en otra época invernal habría funcionado, marcó el comienzo de una complicación mayor cuando el rodado quedó atascado en un arbusto de calafate, imposibilitado de continuar la marcha o dar marcha atrás. El manto blanco tapaba cualquier punto de referencia de la huella, borrando el paisaje y aumentando la sensación de soledad.
Desde el primer instante, José buscó comunicarse con la compañía que efectúa labores en el sector. “Estuvieron hablando toda la mañana y parte de la tarde, pero finalmente les dijeron que no había posibilidad de enviar una máquina porque también había inconvenientes con los equipos disponibles”, contó Jorge.
Entrada la tarde, el familiar recibió el llamado que encendió las alarmas: “Me llaman para contarme que llevaba toda la mañana intentando conseguir ayuda y que ya no había respuesta. Ahí entendí que había que empezar a buscar alternativas”.
Por su lado, en conversación con la misma emisora radial, José recordó cómo transcurrieron las horas en el habitáculo del rodado: “No teníamos alimento, solamente agua, porque salimos temprano y considerábamos que en el día ya íbamos a estar en el pueblo, pero no fue así. Nos salieron mal los cálculos”.
Las complicadas gestiones para enviar asistencia
Las llamadas se sucedieron de manera ininterrumpida. Inicialmente, el contacto con Mauricio Gómez, titular del Concejo Deliberante, quien facilitó el número del responsable de Vialidad Provincial. Una variante pareció abrirse, pero se descartó al poco tiempo: la maquinaria destinada a la ayuda no pudo partir desde el punto estipulado. La caída de la tarde y el inicio de la noche incrementaron el temor. “Ya eran las cinco o seis de la tarde y se venía la segunda preocupación: pasar la noche con temperaturas extremas”, expresó.
Los intercambios con el personal vial continuaron, aunque la contestación indicaba que las herramientas se encontraban abocadas al despeje de otras rutas. El compromiso de una tentativa de ingreso para el día posterior trajo algo de tranquilidad. En tanto, José y su acompañante se mantuvieron dentro de la unidad, racionando el combustible y encendiendo el motor únicamente lo justo para no quedarse sin calefacción ni correr el riesgo de que el mecanismo se apagara por completo.
El domingo trajo una novedad. Dos unidades de doble tracción consiguieron aproximarse a las inmediaciones de Cerro Piedra e incluso auxiliaron a otro grupo familiar que se hallaba varado. Sin embargo, José y su pareja continuaban atrapados a diez kilómetros de ese punto. “Desde las once de la mañana perdimos completamente el contacto. Dejaron de responderme y entendí que el operativo se había frenado nuevamente”, relató Jorge.
La intervención de organismos y la liberación del vehículo
El estado de angustia fue en aumento a medida que pasaba el tiempo. La comunicación directa con el ministro de Seguridad de Santa Cruz, Pedro Prodromos, sumó una nueva vía a la coordinación. “Le escribí porque nos conocemos hace muchos años. Le dije: ‘Pedro, ya no sé a quién más molestar. Esto viene trabado desde ayer y todas las alternativas se fueron cayendo’”. Asimismo, puso al tanto del hecho al diputado nacional Jairo Guzmán.
La gravedad del caso motivó el uso de todos los recursos al alcance. Se analizó la posibilidad de un auxilio por aire mediante un helicóptero, aunque la falta de luz natural bloqueó esa alternativa. Acto seguido, la Administración de Vialidad Nacional comenzó a articular el ingreso de efectivos del Regimiento de Río Mayo, si bien finalmente fue la jurisdicción provincial la que consiguió trasladar una maquinaria pesada hasta el sector. La movilización incluyó la participación de Gendarmería Nacional, el Distrito 23 de Vialidad Nacional, el Ministerio de Seguridad y diversas dependencias, en un trabajo que requirió un despliegue conjunto.
La máquina pesada inició su viaje desde Las Heras cerca de la medianoche y demoró casi cinco horas en recorrer poco más de cien kilómetros, a causa de la acumulación de nieve en los caminos. La topadora fue abriendo la huella a lo largo de la madrugada, seguida por rodados de logística y personal que finalmente tomó contacto con José cerca de las cinco de la mañana del lunes. Los operarios debieron trabajar durante veinte minutos extras para poder remover la camioneta, que se hallaba completamente congelada al terreno por la capa de hielo.
Jorge remarcó que el frío severo resultó un factor clave. “Otros inviernos tuvieron más nieve, pero esta vez las temperaturas fueron muchísimo más bajas. La camioneta quedó congelada desde las cubiertas hacia abajo”, describió.
“Hay que agradecer profundamente a toda la gente que salió al rescate porque también pusieron en riesgo su propia vida. Las condiciones eran muy difíciles y todos hicieron un esfuerzo enorme”, cerró.