Falleció Taty Almeida a los 95 años, presidenta de Madres de Plaza de Mayo
Taty Almeida, la histórica dirigente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dejó de existir este domingo a la edad de 95 años. Su internación en el Hospital Italiano se extendía desde hacía tres semanas y en el transcurso de los momentos más recientes su cuadro clínico sufrió un desmejoramiento.
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga se desempeñó como educadora y militante, logrando una notoriedad singular por constituirse en una de las organizadoras de mayor relevancia en las tareas de localización de ciudadanos desaparecidos durante el último régimen dictatorial acontecido en la Argentina. Su ida física denota una marcada ausencia para el movimiento de derechos humanos, estructura en la que se forjó como un estandarte indiscutible de la fortaleza y la labor ininterrumpida en pos de la justicia.
Un emblema en la lucha por los derechos humanos
Taty tuvo su nacimiento el 28 de junio de 1930 en la demarcación porteña de Belgrano. Era descendiente de un miembro de la Caballería y creció en el seno de un entorno familiar con arraigo en las fuerzas armadas. Desarrolló sus estudios ligados a la docencia en la Escuela Normal Superior N° 7 del sector de Almagro y cumplió funciones en las aulas previamente a contraer nupcias en el año 1953 con Jorge Almeida, unión de la cual nacieron sus tres descendientes: Jorge, Alejandro y Fabiana.
El rumbo de su existencia experimentó un giro absoluto el 17 de junio de 1975, jornada en la cual su hijo Alejandro, de 20 años —quien cursaba el tramo inicial de la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires y prestaba servicios laborales en la dependencia informativa estatal Télam—, resultó capturado por la Triple A. A partir de aquel suceso, continúa en condición de desaparecido.
Hacia el año 1979 formalizó su ingreso a las Madres de Plaza de Mayo y, de manera posterior a la fragmentación de la entidad ocurrida en 1986, formó parte de la Asociación Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, nucleamiento dentro del cual se transformó en una de las figuras de consulta.
Aportó su esfuerzo junto a agrupaciones de peritos forenses con el fin de avanzar en el reconocimiento de restos y sostener el avance de los procesos judiciales dirigidos hacia los culpables del terrorismo de Estado. Del mismo modo, intervino de forma constante en disertaciones y encuentros de debate tanto en el plano local como internacional, instancias en las que enfatizaba que el esquema de represión no dio inicio formal con el quiebre institucional, sino que contaba con antecedentes visibles situados entre los años 1974 y 1975.
Cosechó una diversidad de distinciones de carácter público. En el año 2011, el cuerpo legislativo de la Ciudad de Buenos Aires procedió a ungirla como Personalidad Destacada en Derechos Humanos, al tiempo que fue distinguida con doctorados honoris causa por parte de establecimientos de altos estudios como la Universidad Nacional de Córdoba (2017) y la Universidad Nacional de las Artes (2019). El 18 de abril de 2026, la Universidad de Buenos Aires le confirió idéntica condecoración académica en el marco de un acto llevado a cabo en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras, frente a una concurrencia que completó la capacidad del recinto, integrada por alumnos, profesores, allegados y activistas del sector de derechos humanos.
Destinó sus temporadas finales de vida a consolidar vínculos con las emergentes agrupaciones de militancia juvenil, colectivos en los cuales identificaba el reaseguro de la continuidad entre las distintas generaciones.