Fútbol
El talento de Tiziano, en River
El pequeño comodorense Tiziano Flores (10 años) comenzará a recorrer un camino lleno de sueños e ilusiones. Desde julio se instalará en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para estudiar y jugar en las categorías formativas de River Plate.
Enganche y zurdo. Si la referencia pasa por esas dos palabras, se trata de alguien que irradia esa imaginación típica que distingue a los talentosos. Eso vio River en Tiziano Flores, en el monitoreo que concretó en los últimos dos años.
Tizi vive en Km. 5, con mamá Florencia y sus dos hermanos Brizio (13) y Jaziel (4), por siempre andan cerquita el tío Nicolás y la abuela Marta, sus enormes soportes en este camino que se inició a pura gambeta en los playones del barrio y en las Escuelas de Fútbol de Ferro y USMA.
Después, recaló en la Comisión de Actividades Infantiles y en una sesión de pruebas de River, el captador Mariano Tedesco lo anotó con marcador rojo en su libreta de apuntes.
A partir de ese momento, se sucedieron viajes hacia Buenos Aires para continuar con evaluaciones que actuaban como un imán cada vez más firme para sumarse a las huestes "millonarias". Mientras tanto, en el futbol infantil, defendía los colores de Halcones Dorados.
Pero Tiziano también era convocado para jugar con la categoría 2016 de River en otros torneos. Como el de Córdoba, en el que dieron la vuelta olímpica con el chiquitín comodorense como protagonista.
Y lo reciente es el título que atrapó River en Italia, jugando un torneo internacional ante formaciones de clubes reconocidos como Parma, Atalanta, Inter de Milán, Torino, Citadella, entre otros. El equipo jugó 16 partidos con 12 victorias y 4 empates. Pero mientras jugaba en Europa, no descuidó los estudios, recibiendo las tareas en forma virtual para después presentar los trabajos prácticos correspondientes. Le gusta cumplir con las responsabilidades estudiantiles.
Tiziano regresará el jueves a Comodoro Rivadavia desde Europa, pasará unos días en el calor familiar, antes de partir ya en forma definitiva a Buenos Aires, para estudiar en el instituto de River y por supuesto, a seguir desplegando el talento en las formativas del "millonario".
Juega como si tuviera más años de lo que menciona su DNI y charla con la firmeza y naturalidad de quien sabe hacia dónde debe ir.
Y es agradecido, como cuando levanta la mirada hacia el cielo para dedicarle los goles al Nono, el bisabuelo que lo ampara en cada pasito que le toca dar.