La Antonieta: El refugio donde los elefantes marinos reescriben su historia
En la inmensidad de la costa de Chubut, donde el viento cuenta historias de pioneros, se encuentra La Antonieta. Fundada en 1918 por el inmigrante italiano Vicente Martino, la estancia nació como un establecimiento ganadero ovino. Sin embargo, el destino de estas tierras cambió en 2008, cuando un joven Guido Pepa Morelli —entonces estudiante de Ciencias Económicas— descubrió a los primeros ejemplares de elefantes marinos descansando en sus costas.
"En el año 2010 por ahí se formó el primer arén y antes de la pandemia llegamos a ascender 300 elefantes, en temporada alta", expresó Guido. Hoy, lo que empezó como un hallazgo fortuito se ha consolidado en una colonia que desafía las estadísticas de conservación y se posiciona como un modelo de turismo responsable.
De la lana al turismo de naturaleza
La crisis de la ganadería ovina impulsó a la familia Martino a diversificar. "Al estar al lado de Punta Tombo, tenemos una ubicación estratégica", explica Guido a nuestro equipo. El establecimiento se encuentra a 90 km de Trelew y 160 km de Puerto Madryn, conectado íntegramente por asfalto hasta el ingreso al área protegida.
La transición no fue solo comercial, sino también ética. Se creó la Fundación Los Pozos, a la cual le fue cedido todo el territorio costero de la estancia para garantizar la creación de una reserva natural autosustentable.
El milagro de los elefantes marinos
El dato más impactante de la entrevista surge al comparar el impacto de la gripe aviar de 2023. Mientras que en la Península Valdés la mortalidad de las crías alcanzó un devastador 74%, en las costas de La Antonieta solo se registró un 2,5%.
"Nuestra ventaja fue la dispersión. Al tener kilómetros de costa y no estar hacinados, la enfermedad no se propagó con la misma rapidez", señala Guido con gran alivio.
Tras haber alcanzado un pico de 300 ejemplares antes de la pandemia, la colonia se está recuperando con vigor.
Actualmente, los censos de mayo de 2026 arrojan unos 100 individuos incluso en temporada baja, y la población se encuentra apenas un 30% por debajo de sus máximos históricos.
El ciclo de la vida en la costa
La estancia ofrece una ventana privilegiada a los procesos biológicos de la especie:
-Agosto - Noviembre (Temporada de Reproducción): Llegan los machos alfa para establecer territorio. Se forman hasta 13 harenes con un promedio de 12 hembras cada uno.
-Noviembre - Marzo (Temporada de Muda): Los animales permanecen en la costa para cambiar su pelaje y piel, un proceso que los visitantes pueden observar a pocos metros de distancia.
Turismo consciente y patrimonio histórico
Visitar La Antonieta no es solo ver fauna; es sumergirse en la historia de Chubut. A solo 300 metros del casco de la estancia se encuentra la antigua estafeta de Correos y Telégrafos, inaugurada en 1900. Declarada Patrimonio Cultural Provincial, es la única construcción de este tipo que queda en pie en la región y la fundación anhela su pronta refuncionalización.
"En lo que es la estancia se brinda servicio de hospedaje en la casa de campo, servicios de comidas en un restó de campo que tenemos y las excursiones, siendo la principal la visita a la colonia de elefantes marinos de los pozos. Y a 300 metros del casco está la postal de Correos y Telégrafos... Tiene un valor histórico muy grande y tenemos el anhelo de que la gente pueda visitar"
Detalles de la visita (Temporada 2026-2027)
Para quienes busquen una experiencia personalizada y respetuosa, la estancia ofrece:
-Hospedaje y gastronomía: Casa de campo y restaurante con cocina local.
-Excursiones: Grupos reducidos para garantizar que el animal no se sienta perturbado. "El principio rector es que la distancia no la ponemos nosotros, la ponen los animales", afirma Guido.
-Tarifas: Actualmente rondan los $80.000, ya proyectándose para la próxima temporada alta que inicia con la llegada de los pingüinos.
La Antonieta demuestra que es posible reconciliar el pasado productivo con un futuro de conservación. Mientras los elefantes marinos sigan eligiendo sus playas para parir y mudar, este rincón de la Patagonia seguirá siendo un faro de esperanza para la biodiversidad argentina.