2026-05-02

Falleció Javier Torrecillas, el comodorense que trabajó con Carlos Bianchi y llegó a Italia

El profesor de educación física había jugado en Ameghino y Calafate antes de graduarse y hacer carrera. Llegó a estar en Napoli de Italia.

La noticia del fallecimiento de Javier Torrecillas ha generado una profunda conmoción en el ambiente deportivo de Comodoro Rivadavia y la región. Reconocido por su capacidad técnica y su calidez humana, el profesor de educación física se convirtió en un ejemplo de superación, logrando lo que para muchos parecía una utopía: partir desde las canchas locales para trabajar en la cima del fútbol mundial.

Sus raíces están ligadas al fútbol en cancha de tierra en Comodoro Rivadavia. Torrecillas defendió las camisetas de Florentino Ameghino y Calafate RC, instituciones donde comenzó a gestar su pasión por la preparación deportiva. Tras cursar sus estudios en Mendoza y sumar experiencia en el Deportivo Maipú, tomó la valiente decisión de buscar nuevos horizontes en Europa, enfrentando los desafíos de la emigración con la frente en alto.

Un comodorense en la Serie A

Su llegada a Italia marcó el inicio de una etapa dorada. Aunque sus primeros trabajos en el exterior estuvieron vinculados al boxeo, su talento para la preparación física pronto le abrió las puertas de los grandes clubes del "Calcio".

A lo largo de su carrera internacional, Torrecillas alcanzó hitos que pocos profesionales argentinos han logrado como formar parte del grupo de colaboradores de Carlos Bianchi, compartiendo el día a día con una de las figuras más influyentes del fútbol nacional.

En el Napoli fue pieza clave del cuerpo técnico en la temporada 2000-2001, trabajando en la ciudad donde el fútbol se vive con una intensidad similar a la Argentina.

Siempre cerca de sus raíces

Lo que más destacaron sus allegados es que, a pesar de su roce internacional, Torrecillas nunca se desconectó de su origen. Fue un aliado estratégico para la Comisión de Actividades Infantiles (CAI), facilitando logística, contactos y conocimiento cada vez que una delegación del "Azzurro" cruzaba el Atlántico para realizar giras por Europa.

Su partida física deja un vacío difícil de llenar, pero su trayectoria queda como un faro para los futuros profesores y atletas comodorenses: la prueba viviente de que la vocación, sumada a la perseverancia, no conoce fronteras.

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