Entre el pragmatismo del bolsillo y la tradición: ¿Qué piensan los comodorenses de la carne de burro?
La noticia de la comercialización de carne de burro en el norte de la provincia de Chubut, adelantada por este medio durante esta semana, ha llegado a los oídos de todos los comodorenses, generando un intenso debate en los mostradores de las carnicerías locales.
Para los trabajadores del sector, la implementación de este producto enfrenta dos grandes barreras: la logística de stock y la resistencia del paladar local.
Aldo, un carnicero con años de experiencia, se muestra escéptico sobre la sostenibilidad del negocio a largo plazo. Según explica, una faena estable requeriría un stock de animales que, a su criterio, no existe en la provincia:
"Para una faena diaria de 20 animales necesitas un stock de 2.000. Esto me suena a alguien que tenía unos pocos cientos de burros, necesitaba hacer dinero y aprovechó el momento. Es algo momentáneo", aseguró.
Sobre el sabor de la carne de burro, Aldo asegura que es "perfectamente comestible" si el animal es joven, aunque destaca que no tiene tanto gusto como la de potro. Aun así, concluye que el mercado no está acostumbrado: "Que me perdonen, pero no va a andar".
Mientras Aldo da su testimonio a Crónica, los clientes hacen fila para comprar como todos los días los cortes tradicionales, y escuchan los comentarios.
Irma, del barrio José Fuchs, coincide en que la tradición manda: "No, acá no compraría. La gente acá está acostumbrada a la vaca o al capón. No comparto para nada. Burro es burro. Prefiero buscar otras alternativas para comprar la carne que me gusta. No nos vamos a enamorar del burro solo porque no hay otra cosa".
Sin embargo, introduce un dato curioso sobre el "engaño" del sabor: "Tengo una amiga que comió milanesas y empanadas pensando que era carne vacuna; solo le dijeron que era burro después de que terminó. Si no te dicen qué es, la consumís igual".
El dilema del cliente: ¿bolsillo o tradición?
En la calle, las opiniones son diametralmente opuestas. Y en la posible venta de carne de burro el factor económico es el motor principal. Héctor Diego es carnicero de una cadena que tiene varias sucursales en la ciudad y da su punto de vista. Destaca la brecha de precios —que puede llegar a ser de la mitad respecto a los cortes vacunos— y remarca que es un imán para muchos: "He visto varias críticas buenas, pero más allá de eso el bolsillo está jodido y se buscarán ofertas".
Por ahora, la carne de burro parece ser más una reacción a la crisis que una nueva tradición. Mientras los precios de la carne vacuna sigan en ascenso, el debate continuará en cada mesa.
Esther tiene una carnicería sobre avenida Alcorta y sumó su punto de vista sobre la carne de burro en Chubut. “Hay gente que a lo mejor va a probar, ¿no? Pero bueno, pero yo por lo menos no”, pero acotó que una amiga si en el norte del país. “Si la probas no te das cuenta que es carne de burro. Y allá en La Rioja hicieron milanesa y empanadas. Primero la consumieron, la comieron y después le dijeron que era de burro”, explicó.
Al ser consultada sobre el precio en la provincia, que es casi la mitad de los valores de corte vacuno admitió: “Por ahí la van a consumir. Si es más barata que una carne de vaca, pero hay que ver cómo se va a comercializar también”.