2026-04-15

El Gobierno porteño reforzó la seguridad escolar tras una serie de amenazas de tiroteos en escuelas

Luego de identificar inscripciones intimidatorias en sanitarios de establecimientos educativos, las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires interrumpieron las actividades escolares, examinaron filmaciones de vigilancia y sumaron a profesionales técnicos para respaldar a la comunidad y potenciar las tareas preventivas.

Tras el hallazgo de una pintada en el sanitario de una institución educativa ubicada en el barrio de Liniers, el sistema de educación porteño entró en estado de alerta. Fuentes pertenecientes al Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires informaron que, a raíz de este mensaje descubierto el martes, se puso en funcionamiento el Protocolo de Actuación destinado a la protección y resguardo ante escenarios donde se vulneren los derechos de niños, niñas y adolescentes.

La advertencia, plasmada en la abertura de un baño en el colegio Dalmacio Vélez Sársfield, mencionaba un presunto ataque armado previsto para el jueves 16 de abril. El mensaje incluía una acusación directa a la institución: “Vélez apoya el bullying. Esto va a ser una morgue”. Los estudiantes que divisaron la frase alertaron a las autoridades directivas, quienes procedieron a realizar la denuncia policial pertinente. En el marco de la investigación, los efectivos de seguridad procedieron a retirar la puerta afectada y solicitaron el acceso a las grabaciones de las cámaras del lugar para determinar quiénes fueron los autores. Tras la identificación de los implicados, sus progenitores fueron citados por el colegio para ser notificados de la situación.

El retorno a las aulas y la vigilancia

La interrupción de la jornada académica se prolongó hasta que los agentes de seguridad y los representantes de la cartera educativa finalizaron el análisis del riesgo en el edificio. Durante el miércoles, las clases se retomaron contando con la custodia de uniformados en el predio y el seguimiento de equipos profesionales especializados. Cabe destacar que el club donde se emplaza el establecimiento posee vigilancia privada, la cual prestó colaboración en las tareas conjuntas con las fuerzas de seguridad pública.

Desde el inicio de las actuaciones, la administración de la Ciudad de Buenos Aires desplegó medidas para consolidar el bienestar y la protección en los colegios. Según indicaron voceros oficiales, frente a la detección de intimidaciones de similar tenor en otras escuelas, el Ministerio de Educación local ejecutó los esquemas de acción previstos para salvaguardar a los alumnos y asegurar que el proceso de aprendizaje continúe en un entorno protegido.

Estrategias de prevención y acompañamiento

Dentro de las gestiones realizadas, se incrementó el control interno en las escuelas y se iniciaron actividades con el alumnado enfocadas en la convivencia y la responsabilidad comunicativa. Se les informó a los grupos familiares sobre lo acontecido, solicitándoles que hablen con los menores respecto a la relevancia de transmitir velozmente a los adultos, ya sea en el hogar o en la escuela, cualquier dato o comentario que resulte sospechoso.

Los protocolos escolares vigentes incluyen la prevención del acoso, la violencia digital y la detección de armas, según el Ministerio de Educación de la Ciudad.

 

La participación del Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires resultó fundamental para procesar la denuncia y brindar sostén a los integrantes de la escuela. Por su parte, el Ministerio envió a expertos a los colegios involucrados con el objetivo de dar continuidad a las labores iniciadas después de los incidentes.

Protocolos de actuación vigentes

La jurisdicción posee diversas herramientas y equipos técnicos habilitados para intervenir en sucesos que alteren la armonía y la seguridad en el ámbito escolar. Entre los mecanismos disponibles se encuentran los protocolos para prevenir el hostigamiento entre pares, el abordaje de la violencia en entornos digitales y el procedimiento ante la sospecha o detección de armamento dentro de las instituciones.

Para el Gobierno de la Ciudad, el eje principal radica en que los establecimientos educativos se mantengan como ámbitos de cuidado y vinculación para docentes, alumnos, directivos y familias. A través de canales oficiales, se remarcó que la seguridad de los jóvenes es un compromiso colectivo y se subrayó la necesidad de mantener un diálogo constante.

La contestación de las instituciones comprendió el uso de normas específicas, la labor conjunta entre distintos organismos y el afianzamiento del contacto con los padres. El Ministerio de Educación reiteró que cualquier suceso o información dudosa debe ser reportada de inmediato a los responsables del colegio o a los familiares. Este despliegue realizado en Liniers forma parte de una estrategia integral que busca anticiparse y resolver situaciones que pongan en peligro la convivencia y el bienestar de toda la comunidad escolar.

Con información de Infobae.

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