Provincia avanza con viviendas y reconstrucción para la Cordillera y Madryn
Mientras la cordillera todavía intenta recuperarse de los incendios de enero, el Gobierno provincial avanza con la reconstrucción de viviendas para las familias afectadas. En paralelo, en Puerto Madryn, el crecimiento urbano obliga a pensar nuevas soluciones habitacionales y de infraestructura. En ese escenario, el secretario de Infraestructura, Hernán Tórtola, trazó un panorama que mezcla urgencia, planificación y limitaciones económicas.
Reconstrucción en la cordillera
A dos meses del inicio de los incendios, que destruyeron decenas de viviendas en localidades como El Hoyo y Epuyén, el foco oficial está puesto en dar respuestas rápidas.
“Había familias que se quedaron sin nada, sin techo”, resumió Tórtola. Frente a esa situación, la Provincia optó por un sistema de construcción en seco —woodframe— que permite acortar plazos frente a los métodos tradicionales.
Las viviendas, de unos 45 metros cuadrados y tres ambientes, se están montando en aproximadamente 60 días. Según explicó el funcionario, la meta es clara: que todas las familias afectadas puedan reubicarse antes de la llegada del invierno.
Sin embargo, el propio contexto marca límites. La reconstrucción no solo implica levantar casas, sino también recomponer una economía regional golpeada por dos temporadas consecutivas afectadas por incendios. En ese sentido, desde el Gobierno remarcan que se priorizó la contratación de mano de obra y proveedores locales.
Puerto Madryn: crecimiento sostenido y presión habitacional
Mientras tanto, en Puerto Madryn el escenario es distinto, pero no menos complejo. El crecimiento sostenido de la ciudad plantea un desafío estructural: cómo acompañar la demanda de viviendas sin repetir errores de urbanización.
En ese marco, el proyecto de 114 viviendas avanza y podría tener una instancia clave hacia fin de año. “Si se mantiene este ritmo, vamos a poder estar sorteando las viviendas y asignándolas a través del IPV”, indicó Tórtola.
Pero el dato más relevante no es solo la obra en sí, sino lo que representa. Según el funcionario, el desarrollo urbano en marcha equivale a sumar cerca de un 30% más de población, una expansión que obliga a pensar en términos de planificación integral.
“Estamos prácticamente armando una nueva ciudad al lado”, advirtió. La frase no es menor: implica proyectar no solo viviendas, sino también servicios, infraestructura, espacios públicos y equipamiento urbano antes de que el crecimiento se consolide de manera desordenada.
Más allá de las obras puntuales, Tórtola insistió en una idea que atraviesa todo el diagnóstico: el crecimiento de las ciudades es inevitable, pero no siempre está acompañado por planificación.
“La discusión no es si las ciudades van a crecer, sino cómo y hacia dónde”, planteó.
El señalamiento apunta a una deuda histórica en muchas localidades, donde la expansión urbana avanzó sin previsión de servicios básicos, lo que después obliga a intervenciones más costosas y complejas.
Viviendas para sectores esenciales y límites económicos
En paralelo, la Provincia impulsa un plan habitacional destinado a policías, docentes y trabajadores de la salud, con la intención de ampliar la oferta en distintos puntos del territorio.
La iniciativa busca responder a una demanda concreta, aunque también depende de factores como la disponibilidad de tierras con servicios y el financiamiento.
En este punto, el contexto nacional aparece como un condicionante. Con la obra pública prácticamente paralizada a nivel nacional, desde el Gobierno provincial aseguran que deben sostener proyectos con recursos propios y esquemas alternativos.
“Es imposible pensar el crecimiento sin inversiones en infraestructura básica”, sostuvo el funcionario, marcando una de las principales tensiones actuales: la necesidad de avanzar con obras en un escenario económico restrictivo.
Entre la respuesta inmediata y el largo plazo
El panorama que describe Infraestructura combina dos tiempos distintos. Por un lado, la urgencia de dar respuestas a familias que perdieron todo en la cordillera. Por otro, la necesidad de planificar ciudades que siguen creciendo, como Puerto Madryn.
Porque, como sintetizó Tórtola, el problema no es el crecimiento en sí, sino la forma en que se gestiona: “Después es muy difícil corregir cuando la ciudad ya está desarrollada”.