2026-02-24

Redes ilegales y 3 mil cajones de merluza descartados: el impacto de la depredación pesquera en la Patagonia

José Rodríguez, primer pescador del fresquero “Nddanddu”, relató tres días de descarte masivo de merluza para priorizar calamar. Asegura que se opusieron a seguir pescando sin hielo y que la empresa intentó desembarcarlos.

La marea terminó en conflicto, renuncias y una denuncia que sacudió al sector. José Rodríguez, primer pescador del fresquero “Nddanddu”, afirmó que durante tres días descartaron en el mar más de 3 mil cajones de merluza para encajonar únicamente calamar, por directiva empresarial.

“Fue un desastre. Estuvimos tres días tirando merluza al agua”, sostuvo el marinero, quien decidió contar lo ocurrido tras regresar a puerto. Según explicó, el buque había zarpado desde Caleta Paula y la orden inicial fue clara: priorizar el calamar.

Hasta quedarse sin hielo, llevaban apenas 80 cajones de esa especie. “Ahí le dije al capitán que no podíamos seguir pescando así, haciendo una matanza, y que se iba a echar a perder lo poco que teníamos en la bodega porque no teníamos frío”, relató.

Tres días de descarte

Rodríguez detalló que realizaron cuatro lances diarios de unos 300 cajones cada uno. “Tiramos más de 3 mil cajones de merluza para juntar 80 cajones de calamar”, precisó.

El marinero reconoció que la red tenía un “calcetín”, un dispositivo que impide la fuga de peces juveniles. Eso, según su testimonio, hacía que ninguna merluza chica pudiera escapar.

El 10 de febrero, según indicó, cobraron solo el 40% de lo adeudado. Además, señaló que la empresa comunicó que la marea del descarte no sería abonada porque iría a decomiso.


Sin hielo y con tensión a bordo

Uno de los puntos críticos del viaje fue la falta de hielo. Rodríguez aseguró que el hielo se derritió rápidamente y que no había garantías para conservar lo ya pescado.

“Al principio me dijeron que volvíamos a Mar del Plata. Ahí me planté y le dije al capitán que no podíamos seguir pescando. Ni siquiera sabíamos si podíamos mantener lo que ya habíamos pescado”, contó.

El buque finalmente amarró en Comodoro con la mitad de la bodega completa. Según el marinero, en un primer momento les informaron que serían desembarcados de oficio.

“Cuando le dijimos que teníamos todo el descarte filmado, aceptaron dejar de pescar. Después nos dijeron que amarrábamos en Comodoro y hicimos un último lance para completar la mayoría de los cajones”, agregó.


Cruces con la empresa

Al arribar a puerto hubo un intercambio tenso con el propietario del barco, Luis Santander. Rodríguez sostuvo que existieron versiones contrapuestas sobre una supuesta orden de regresar a Mar del Plata.

“Yo me hice cargo por la decisión de dejar de pescar. Para la empresa todos los marineros son relevos, pero para mí son efectivos. Trabajo hace mucho con ellos y debo velar por sus intereses”, expresó.

En la negociación posterior, acordaron que no serían desembarcados de oficio. Sin embargo, la mayoría de los marineros optó por renunciar y regresar a Mar del Plata.

Rodríguez explicó que también hubo diferencias por el precio del cajón. “Ellos querían ahorrarse 200 mil pesos por marinero por marea. Primero intentaron arreglar conmigo, pero no con mis compañeros”, afirmó.

Finalmente, aseguró que aceptaron un aumento para todos y luego zarpó en otro buque, donde completaron varias mareas dentro del Golfo pescando merluza.

Impacto y posición personal

El marinero manifestó que no tiene previsto volver a embarcarse en barcos de esa empresa. “No se portaron bien y no solo por toda la merluza que tiró al agua. Nos mandaron de vuelta después de trabajar 20 días sin un peso”, sostuvo.

La denuncia pone en foco el descarte de merluza juvenil, una práctica cuestionada por su impacto en el recurso y en la sostenibilidad de la actividad pesquera.

Te puede interesar