Día de los enamorados
El amor después del amor: llevan 66 años de casados
Hay historias que parecen salidas de otra época. La de Anunciada Gómez de Irigaray y Mario Irigaray comenzó en un hotel de Río Mayo y hoy, más de seis décadas después, sigue escribiéndose con la misma ternura.
Mario recuerda con precisión aquel primer encuentro. “Fui a Río Mayo, al hotel Covadonga. Yo ya sabía cómo se llamaba, pero no sabía cómo era. Me la sentaron al lado mío y ahí la conocí”, cuenta. Había ido solo a almorzar. No sabía si le iba a gustar, pero cuando regresó a su casa se fue “contento”.
Anunciada también lo recuerda. “La primera vez que lo vi fue en el hotel. Me llamó la atención. Dije: este muchacho no es de acá”, relata con una sonrisa.
Un baile, una promesa y un “quizás”
Pasaron dos años hasta que volvieron a encontrarse. Era carnaval y Mario viajó desde Facundo —donde era juez de paz— hasta Río Mayo para asistir a un baile. Esa noche se animó a invitarla a bailar.
“La primera vez no le dije nada. Era para saber cómo era”, dice él. El baile terminó y cada uno volvió a su rutina. Pero el destino volvió a cruzarlos el 25 de Mayo, en otro encuentro social.
“Ahí sí bailé con ella. Le dije si íbamos a bailar en la segunda pieza. Me dijo que sí”, recuerda Mario. Esa noche se animó a dar un paso más. “Algún día me quiero casar con vos”, le dijo.
Anunciada no estaba preparada para una respuesta tan directa. “Era muy rápido. Entonces le dije ‘quizás’”, cuenta. Mario confiesa que esa palabra no le gustó demasiado, pero no se dio por vencido. Le propuso escribirse.
Cuando regresó a su trabajo, no perdió tiempo. “Ya le escribí. Y me contestó enseguida”, relata. Las cartas fueron el puente que consolidó lo que había empezado como una curiosidad en una mesa de hotel.
Una vida compartida
Se casaron el 4 de febrero. Este año celebraron 66 años de matrimonio. “Cuando nos casamos yo tenía 22 y él 34”, recuerda Anunciada.
Hoy ella tiene 88 y él 100 años y cuatro meses. “Igual que mi padre”, comenta Mario, con orgullo. La diferencia de edad nunca fue un obstáculo. “Las cosas que uno dice es para toda la vida. Antes se decía para toda la vida”, afirma ella.
Y en su caso, así fue.
Entre risas y miradas cómplices, la pareja repasa recuerdos sin perder la emoción. No hay fórmulas mágicas ni grandes discursos, pero sí convicciones claras.
“Hasta ahora son 66 años”, dice Anunciada, como si resumiera en una frase todo lo vivido.
En tiempos donde las relaciones parecen frágiles y efímeras, la historia de Anunciada y Mario demuestra que el amor también puede ser paciencia, decisión y compromiso. Un “quizás” que terminó convirtiéndose en toda una vida juntos.