2026-01-01

León XIV cerró 2025 con un fuerte llamado a la paz y un recuerdo a Francisco

En su última audiencia del año en el Vaticano, el Papa lamentó la devastación de la guerra, recordó a su antecesor fallecido y destacó el sentido del Jubileo 2025.

En su última audiencia general de 2025, el papa León XIV volvió a poner el foco en la guerra, el sufrimiento de los pueblos y la necesidad de sostener un camino de paz y reconciliación. El mensaje fue pronunciado este miércoles en el Vaticano, ante miles de fieles que colmaron la Plaza de San Pedro.

Tras celebrar su primera Navidad como Obispo de Roma y luego de encaminar el cierre del Jubileo 2025, el pontífice realizó un balance del año que estuvo atravesado por hechos históricos para la Iglesia y por conflictos que siguen golpeando al mundo.

La guerra como herida abierta

Durante su reflexión, León XIV lamentó que el año haya estado signado por la devastación provocada por las guerras, una constante que atraviesa distintas regiones del planeta. Sin mencionar conflictos específicos, dejó en claro su preocupación por los escenarios bélicos que continúan activos.

El Papa remarcó que, al llegar el final del año, la Iglesia invita a los fieles a poner todo “frente al Señor”, confiando en la providencia y pidiendo que se renueven los gestos de gracia y misericordia en los tiempos que vienen.

El recuerdo de Francisco

Uno de los momentos más emotivos del mensaje fue el recuerdo a Francisco, su antecesor, fallecido hace ocho meses. León XIV se refirió a él como una figura “añorada” y destacó el vínculo cercano que los unió antes de su muerte.

El pontífice reconoció que 2025 estuvo atravesado por acontecimientos “dolorosos”, entre ellos la pérdida del Papa argentino, que marcó profundamente a la Iglesia y al propio proceso que derivó en su elección.

Un año atravesado por hechos históricos

León XIV enumeró algunos de los momentos centrales del año: el Jubileo 2025, el cónclave, la ceremonia de asunción y la llegada de millones de peregrinos a Roma. Subrayó que el Año Santo, inaugurado por Francisco, fue una experiencia de fe y encuentro para creyentes de todo el mundo.

Según expresó, miles de personas viajaron para cruzar la Puerta Santa, rezar ante la tumba de Pedro y reafirmar su adhesión al mensaje cristiano, en un contexto global atravesado por la incertidumbre.

El Jubileo como camino espiritual

En otro tramo de su mensaje, el Papa destacó el sentido profundo del Jubileo y lo vinculó con la idea del viaje espiritual. Señaló que la vida de cada persona es un recorrido cuya meta final va más allá del tiempo y del espacio.

“Esto nos recuerda que toda nuestra vida es un viaje”, afirmó, y sostuvo que ese camino encuentra su plenitud en el encuentro con Dios, más allá de las dificultades y los dolores que se atraviesen.

Un cierre con tono conciliador

Fiel a la línea que marcó desde el inicio de su pontificado, León XIV volvió a insistir con un mensaje conciliador, centrado en la paz, la fe y la esperanza. El cierre del año encontró al Papa reafirmando una postura clara frente a la violencia y el sufrimiento.

El Jubileo será clausurado oficialmente en los próximos días, pero el pontífice dejó en claro que el compromiso espiritual y humano que promovió durante 2025 debe sostenerse más allá del calendario.

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