Tragedia en Brasil: hacía press banca, se le cayó la barra y murió
Un hombre de 49 años murió en un gimnasio de Olinda, en el nordeste de Brasil, luego de sufrir un grave accidente mientras realizaba press de banca. La secuencia, registrada por una cámara de seguridad, generó conmoción en la ciudad y abrió un debate sobre las medidas de seguridad en este tipo de entrenamientos.
El accidente
El deportista realizaba una serie en banco plano cuando la barra se le deslizó de las manos y cayó con fuerza sobre su tórax. En el video se observa que logra sentarse por unos segundos, pero enseguida se desploma mientras otras personas corren a asistirlo.
Fue trasladado rápidamente por el personal del gimnasio a una unidad de emergencias cercana, pero no logró sobrevivir.
Un agarre cuestionado
Desde el Consejo Regional de Educación Física de Pernambuco explicaron que el hombre usaba un “agarre falso”, una técnica donde los pulgares no envuelven la barra. Esa postura, conocida entre entrenadores como “agarre suicida”, es considerada inestable y riesgosa, ya que aumenta las probabilidades de que el peso se deslice sin control.
Reclamos por la falta de supervisión
Mientras que la academia sostuvo que actuó de inmediato y que su personal está capacitado en primeros auxilios, la familia del deportista expresó fuertes críticas por la ausencia de estructura de emergencia dentro del establecimiento.
“Las personas no pueden entrenar sin acompañamiento. Aunque conozcan el ejercicio, necesitan supervisión”, reclamaron allegados. Algunos testigos incluso señalaron que quienes lo asistieron reaccionaron “desesperados” ante la situación.
La Policía de Pernambuco abrió una investigación y, por el momento, calificó el caso como muerte accidental.
Un referente de la cultura local
Además de su actividad deportiva, la víctima era una figura reconocida en Olinda por su vínculo con la cultura popular. Presidía un centro cultural dedicado a los tradicionales “muñecos gigantes”, un símbolo del carnaval del nordeste brasileño.
Desde la institución lamentaron profundamente su muerte y destacaron su rol como impulsor de la tradición: “Perdimos a un creador y un amigo, alguien que trabajó por mantener viva una parte esencial de nuestra identidad”.