2025-11-15

Esquel

Violencia de género: disponen tobillera electrónica tras amenazas por WhatsApp

La Justicia de Esquel ha ordenado el uso de tobillera electrónica con geolocalización para un hombre que incumplió reiteradamente la prohibición de acercamiento hacia la madre de su hija.

Un hombre con prohibición de acercamiento y contacto hacia la madre de su hija en un caso de violencia de género deberá utilizar una tobillera electrónica con geolocalización. La decisión fue dictada por la Justicia de Esquel, luego de que el imputado incumpliera de manera reiterada las órdenes judiciales previas, que incluían mensajes intimidantes publicados en la aplicación WhatsApp, según informaron fuentes judiciales.

La medida, confirmada por un tribunal revisor, busca proteger a la víctima ante la desobediencia a las directivas iniciales. La prohibición original de acercamiento y contacto fue impuesta por la justicia penal a raíz de una denuncia por amenazas. A pesar de esta disposición, el hombre la desobedeció, lo que llevó a la intervención de la justicia de familia y a nuevas infracciones de las órdenes judiciales.

Incumplimientos previos y mensajes intimidantes

El último incumplimiento no se manifestó en un encuentro físico, sino a través de frases amenazantes que el imputado publicó en su estado de WhatsApp. Esto ocurrió cuando ya estaba fijada la fecha para la audiencia de formalización de la investigación. Ante esta situación, la Fiscalía solicitó en la audiencia una medida de protección más estricta con el objetivo de contener la escalada de violencia.

En la audiencia, un juez ordenó el uso de la tobillera electrónica con seguimiento geosatelital. La defensa apeló esta decisión, argumentando que atentaba contra la intimidad y la libertad de su representado. No obstante, un tribunal revisor, compuesto por dos jueces de Comodoro Rivadavia, ratificó la medida, confirmando la necesidad de proteger a la víctima.

La secuencia de amenazas se remonta a agosto, cuando la víctima denunció haber recibido mensajes de texto explícitos de su expareja. Estos incluían frases como “Si no volvés conmigo, esto se termina para todos. No me interesa terminar preso ni muerto. Si vos no estás conmigo, no vas a estar con nadie. No me dejes tirado si no morimos todos”. A partir de esta amenaza, se dictó la primera orden de prohibición, la cual fue ignorada por el imputado. Posteriormente, se impuso una orden más estricta que también fue desobedecida.

El abogado defensor minimizó los incidentes, calificándolos como "encuentros casuales", aludiendo a uno en un supermercado y otro en un control policial. Además, intentó presentar a su defendido como víctima de una presunta persecución por parte de la mujer. Sin embargo, la Fiscalía subrayó que estos no eran eventos fortuitos, sino parte de un patrón documentado de desobediencia a las órdenes judiciales, lo que, según la acusación, justifica la preocupación del sistema de Justicia y el riesgo para la víctima.

La gradualidad de las medidas judiciales

La decisión de implementar la tobillera electrónica no fue la primera opción, sino un recurso adoptado después de que medidas menos severas resultaran ineficaces. Al resolver, una de las juezas de la instancia de revisión explicó al imputado la lógica de la gradualidad, advirtiéndole sobre las consecuencias de su reiterada desobediencia: "Esto es gradual. La justicia actúa gradualmente. Se le impuso una prohibición de acercamiento... Si no va a cumplir... no le va a quedar otra al magistrado que disponer su prisión. Yo ya le aviso cómo es esto."

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